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S?bado, 12 de abril de 2008

Pipol!! Les traigo otro capítulo de "Fire & Forget", y les comento que nunca un capítulo me costó tanto escribirlo como éste. Una parte la borré como ocho veces, y aún así no quedé conforme, y extrañamente, los personajes se me están yendo de las manos... ellos hacen lo que quieren. En fin, los dejo para que lean... ¡espero sus críticas!


Y ahí estaba. Con su brazo derecho acodado en su pupitre, su mejilla resbalándose en su mano, la mirada perdida, la birome muerta en la mano izquierda, las piernas extendidas…
    Había pasado una semana desde la “visita imprevista” al director, y las clases continuaban como si nada… para todos aquellos que, al contrario de Lune, no conocían lo que habían dejado en la sala del director.
    Sistemáticamente, la castaña giró sus pupilas, para enfocar a cierta rubia, que dormía amenamente en clase, sin preocuparse siquiera porque la llegaran a llamar. A su lado, Jana tomaba apuntes copiosamente, y asentía con la cabeza cada vez que entendía algo. Un poco más allá, su hermana Mia estaba haciendo un dibujo de Milo en su cuaderno.
    Suspiró.
    Realmente era la única que sabia lo que había pasado… quizás porque ella sí entendía la ira fundada de Juno, y el porqué de la venganza que había planeado con Schneider… quizás, porque ella no podía sacar de su mente lo ocurrido una semana atrás.

***

    - ¡Diana! -la voz de Juno resonó en el ambiente- ¡Tú te encargarás de capturar al escuadrón ese! ¡Minerva! -agregó inmediatamente- ¡Quedas a cargo! Yo vuelvo en dos horas y espero tener a los Dientes de Sable aquí… ¡Y VIVOS!
    - ¡Si, diosa!
    El coro de voces de las diosas resonó levemente en el escondite, y tras colocarse su cantidad de armas, buscar su moto, e irse ráudamente, Diana se acercó a Minerva.
    - ¿Podemos hablar? –inquirió.
    Segundos después, ambas estaban en la otra sala, a puertas cerradas, y encarándose con las miradas desprovistas del anonimato de los cascos. La castaña, un poco más baja que Minerva, y con curvas menos pronunciadas, fue la que inició el diálogo.
    - No dijeron toda la verdad… -empezó a hablar- Juno sabe algo más de lo que comentó.
    - Así es… -afirmó Minerva, pasándose la mano por sus sedosos cabellos- ¿Recuerdas ese dios que debía ser el punto neutro?
    - No me digas que él…
    - Sí, él le dio la información a Scheneider, videos de nuestros ataques, y demás. Juno fue a enfrentarlo…
    - ¿Enfrentarlo? -preguntó Diana- ¿Eso quiere decir que van a luchar el uno contra el otro? ¡Pero se van a matar!
    - No te creas… Juno es demasiado astuta y mucho más fuerte que él… -Minerva se colocó su casco, y le dio el de Diana- Ahora colócate esto, que tienes unos insectos que cazar…

***

    Parpadeó. Volvió a parpadear… De pronto había vuelto al salón de clases, y Jana le sonreía mientras Amber bostezaba descaradamente al lado de Mia, quien no paraba de hablar de Milo, como era su costumbre.
    - ¿Qué pasa, chicas? –preguntó la castaña.
    - Nos vamos… es la hora de la salida… -dijo Jana- ¿Vienes con nosotras? Vamos a comprar helados.
    - Eh… No, gracias…-tartamudeó- Quiero volver temprano… Nos vemos en casa, hermana…
    Y sin más preámbulos, se encaminó hacia su casa, sin percatarse de una mirada de preocupación mutua que intercambiaron Amber y Jana. Caminando con la vista fija en un horizonte impertérrito, que parecía ser una frontera inalcanzable donde, en el silencio de las noches, se escuchaba el eco de las bombas en los lugares que aún estaban en guerra.
    Más pensamientos se agolparon en su mente, y es que no podía evitarlo: seguía pensando en esa noche que había puesto un punto en la historia actual, para dar comienzo a una fase que podría destruir todo por lo que ella había luchado.

***

    - Nos dividimos así: Diana, Venus, Ceres y Libia se van a encargar de capturar al escuadrón; Leto y Victoria me van a acompañar… El resto a sus posiciones habituales con doble armamento y listas para cualquier ataque. ¡Desconfíen de los Ángeles Negros! ¿Entendido?
    - ¡Entendido!
    Tras las órdenes de Minerva, Diana emprendió un camino diferente, para capturar al susodicho escuadrón.
    Y fue ahí, ella estuvo ahí, cuando escuchó la terrorífica confesión, las palabras cargadas de odio que hicieron que comenzara a reflexionar sobre la vida y sus objetivos. ¿Ellos luchaban por los humanos? ¿Era correcto lo que hacían?
    Desde tiempos mitológicos los dioses se separaron de los hombres por el inocente colectivo de estos, que los llevó a creerse superiores a las divinidades que les habían dado forma. Esa misma autosuficiencia fue la que desató las muchas guerras a lo largo de la historia humana, y era el alto precio que estaban pagando, el que hizo que los dioses se decidieran a venir.
    ¿Por qué motivo? ¿Por qué luchar por una raza que sólo busca su autodestrucción? El cuchillo tembló entre sus manos y cayó hacia el suelo clavándose en él. ¿Qué acababa de escuchar?
    - Repite lo que has dicho… -le ordenó Juno al hombre moribundo, que con sus confesiones había causado una marea mental en Diana- Y esta vez claramente…
    - Schneider sabe todo… él las va a matar… él conoce… sus puntos débiles…
    Palabras concretas que definían una ambigüedad.
    Lo que acababa de escuchar era el resumen de un moribundo de lo que ella había escuchado hablar al viejo director, el día que se quedó después de clases, sólo para espiar en la reunión.
    ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Por qué había tantas traiciones? Diana comenzó a hacer un resumen de la situación en su mente.
    Tras tres años de estable rivalidad entre Juno y Thor, un día intentó escapar un hombre que decía haber sido inducido por Scheneider. Un tiempo después, el dios neutro apareció activando previamente en toque de queda, para advertirles que se avecinaba un problema interno.
    Luego de eso, Thor y los demás nórdicos comenzaron a investigar con las diosas a los posibles rebeldes: la primera fue la vicedirectora de la escuela Este, y luego se rebelaron otros docentes todos de las escuelas del lado Este. Esa misma noche, Balder y Thor habían realizado un plan secreto para filmar a las Estrellas Fugaces.
    Pero Juno se percató de eso, y engañó al dios nórdico del trueno, para acorralarlo y mostrarle quién era el que dominaba el territorio. Sin embargo, tras eso estaba nuevamente ese dios, quien se había aliado aparentemente con Thor y los demás, para dominar todo el territorio.
    Mas eso sólo era una cubierta: el dios estaba traicionando a sus propios aliados al pasarle información de los Ángeles Negros a Schneider y al resto de los profesores. Había enviado al escuadrón sólo como un señuelo, para distraer la atención de lo que realmente quería que pasara.

***

    El tiempo volvió a cambiar, y esta vez, Lune se encontró acodada en el balcón de su casa, viendo como el sol se acercaba al horizonte, y cómo las cuatro sirenas del toque de queda comenzaban a sonar nuevamente.
    Se adentró a su dormitorio tras correr las cortinas, y se acostó en la cama: todavía tenía una hora hasta tener que ir con el resto de las diosas. Sin mucho esfuerzo, continuó atando los cabos que su mente encontraba como sueltos.
    Se perdió en la nada, en la nimiedad de cosas vanas que no llevaban a un punto concreto más que al sobre-análisis de cuestiones que excedían lo que ella conocía hasta el momento.
    Fue, quizás, al remontarse a un simple hecho de la historia divina de Nocturna: Ops y Odín habían sido más que coetáneos, más que camaradas... La traición del dios hacia la diosa, escondía mucho más de lo que se comentaba, diciendo incluso que tras abandonar sus funciones como dioses, ambos se habían convertido en amantes.
    Su mente saltó hacia otro evento: Juno y Thor se conocían en la vida humana y eran amigos, ambos concientes de lo que había pasado con sus predecesores, y dispuestos a evitarlo a toda costa, pero…
    ¿Acaso sus identidades humanas conocían la divinidad del otro? No, era poco probable…¿Acaso ese dios quería repetir la historia? Quizás… de lo que Lune estaba segura eran que la personalidad y el carácter humano, competían con el de los dioses, y por eso mismo… ella ahora era una sola persona, Lune y Diana al mismo tiempo… permanentemente.


Lo repito: no estoy conforme con el resultado del capítulo, ni con cómo está continuando esta historia. Sin embargo, igual voy a llegar al final, porque la considero muy interesante. Espero sus comentarios.

Tags: literatura, novela, mitología, ciencia, ficción

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
S?bado, 12 de abril de 2008 | 6:39
Me has dejado tir?ndome de los pelos!!! Realmente se est? enredando todo. Creo que los otros tambi?n conocen sus dobles personalidades, al fin y al cabo son Dioses y ellos deben saberlo todo. Muy enredadamente interesante este cap?tulo.
Autor: Aldair_88
S?bado, 12 de abril de 2008 | 6:49
ma?ana domingo, voy a releer toda la novela porque ya me estoy confundiendo, de todas maneras, el cap. me gust?. Ya casi cobraron vida los personajes y cada uno se desenvuelve solo
S?bado, 12 de abril de 2008 | 18:17
Muy bueno el cap?tulo!! Esto se pone cada vez m?s entretenido, est? tomando caracter?sticas de Thiller, me gusta. Te felicito. Espero que el pr?ximo cap?tulo te sea m?s facil de escribir. Este est? buen?simo
Lunes, 14 de abril de 2008 | 0:12
?Gracias por haber le?do! Espero que puedan volverlo a leer para aclararse las dudas, ya que se vienen un par de cap?tulos de esta ?ndole. Me alegro de que haya comentado, gracias por apoyarme! ??xitos! xangel
Autor: AnneDMicci
Lunes, 14 de abril de 2008 | 23:26
No entend? nada viteh... pero ta weno!
jajaja...
un dia me voya poner a leerla entera a la novela, aparentemente esta interesante
jajaja
besos!
nos vemos ma?ana!xangel

 

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