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S?bado, 29 de marzo de 2008

Hola a todos!! ¿Cómo andan? Espero que bien... Bueno, hoy les traigo un capítulo un tanto revelador, que tiene muchas dudas resueltas, y gran parte dedicado a los dioses de "Fire & Forget". Espero que les guste, que me dejen comentarios, y los dejo leyendo...


El sol caía por el cielo amenazando con un nuevo atardecer que venía acompañado del toque de queda, marcando el inicio del poderío de los dioses. Sin embargo, y a pesar de ser tarde, una castaña de escasas curvas y rostro atractivo se deslizaba entre los pasillos de la escuela Este.
    Cual sombra en la noche, y casi sin pensar en las consecuencias de no acatar el toque de queda, Lune se acercó hacia una de las escaleras donde, en la pared lateral, estaban las ventanas que daban a la parte superior del salón de reuniones de los docentes y, abriendo una con cuidado, se escondió para poder escuchar y ver lo que estaba por pasar.
    - ¿Qué es esto?
    La voz provenía de un hombre que Lune reconoció como el profesor de Historia Bélica de la escuela Noreste. Con gesto preocupado, miraba unos papeles que había extraído de un sobre que Schneider, el director de la Este, le acababa de entregar, para que todos los presentes lo miraran.
    - Son datos de las Estrellas Fugaces y de los Ángeles Negros… -sonrió el director, mientras se recostaba en su voluminoso y relleno sillón- Me los dio un dios que no está de acuerdo con Juno ni con Thor…
    - ¿De quién se trata? -preguntó Anne, la profesora de Matemática de la escuela Sureste- ¿Qué dios podría traicionar a los propios?
    - Eso no importa… -se excusó el viejo- El punto es que ahora podemos llevar a cabo la venganza contra esos pandilleros…
    - ¿Qué venganza? -inquirió otro de los presentes- Si es que gracias a los dioses nosotros vivimos en Nocturna rodeados de paz, mientras que en las ruinas de las ciudades cercanas solo hay guerras civiles, holocaustos de las guerras y cadáveres por doquier…
    - ¿Acaso te has olvidado de quiénes son los que han asesinado cruelmente y a sangre fría a cada uno que ha intentado escapar?
    Otro de los profesores quiso hablar, pero calló: sabía bien que Schneider poseía un gran carisma, y que sería capaz de convencer a cualquiera, como ya había hecho con los pocos que habían intentado escapar de Nocturna. Lo mejor sería fingir que estaba de parte del hombre, para así conservar su pellejo en buenas formas, ya que si no lo mataban los dioses, el director sí lo haría.
    Al ver que nadie respondía y que todos lo apoyaban, el director Roberto Schneider decidió comentarles algo de la información que tenían.
    - Bueno… nuestro dios nos ha facilitado también armas, jeeps, camionetas, y varios coches blindados, para que podamos realizar los ataques -comenzó explicando, ante la mirada atónita de Lune, que observaba desde el otro lado de la ventana, bien encubierta- Además, he conseguido un contacto del exterior que podrá ayudarnos…
    - ¿Qué? -se sorprendió Anne- ¿De quién se puede tratar? ¡No me digas que…
    - Exactamente -afirmó confiado Roberto- Del escuadrón Dientes de Sable, que nos han propuesto un trato muy interesante: ellos matan a los dioses, y nosotros nos quedamos con el poder de nuestra ciudad, pero dándoles el 50% de poder de decisión en Nocturna…
    Todos los docentes estaban atónitos… pero por omisión, permanecía al lado de ese hombre, que estaba planeando una acción que probablemente destruiría ese Olimpo que los dioses habían creado.
    Probablemente… porque Juno no se dejaría domar tan fácil.
    Lune  continuó escuchando la conversación, los planes, la forma en que atacarían, cómo harían entrar a los miembros de Sable, y muchos planes más, hasta que se dio cuenta que el sol acababa de ocultarse… y que el toque de queda había sonado hacía más de cuarenta minutos.
    Con discreción, bajó las escaleras y salió corriendo de la escuela. Decidió tomar el atajo hacia su casa, pensando en la excusa que pondría, hasta que el sonido estrepitoso del motor de una moto se hizo cada vez más presente, hasta que sintió tras de sí la frenada, el rugir de los cilindros, y la punta de una pistola apuntándole en la nuca.
    - Dame sólo una buena razón para que no te mate ya mismo por violar el toque de queda…
    La voz femenina que hacía que cada palabra sonara como una serpiente que se enredaba en el cuello de Lune, hizo que esta la reconociera y, levantado ambas manos, se dio vuelta con delicadeza, hasta poder admirar la curvilínea propietaria que conducía la todo terreno, y que le acababa de hablar.
    - ¿Lune? - preguntó la dueña de la moto.
    - Soy yo, Minerva… -dijo Lune- Y te aseguro que tengo una buena excusa para estar afuera…
    La diosa bajó la pistola con rapidez, y cerciorándose de que nadie las miraba, subió a Lune en su moto, y emprendió su camino.

***

    Un estrepitoso golpe en la mesa por parte de la reina de los dioses, hizo temblar no solo los papeles sino hasta el fondo del alma de Lune. Parada con Minerva a un lado y Juno en frente, la castaña observaba a las dos diosas que, sin los cascos, eran aún más temibles.
    La última se dio vuelta hasta quedar de frente a Lune, permitiendo que ésta viera que en los ambarinos ojos de la diosa había una mirada ambigua entre ira, dolor, y deseo de venganza. Taconeando las botas que tenía, se acercó hasta quedar de frente a la chica, y haciendo notar cada palabra, dijo:
    - Aún que hayas traído esta información, no puedo permitir que violes el toque de queda, ni que expongas tu rostro de esta forma -cada palabra de Juno era como una cuchilla que se clavaba en Lune- ¡Por los cielos! ¡Minerva tuvo que entrar incluso a escondidas del resto de las diosas! -se alejó un paso, y la señaló con el dedo-Tú eres la única que conoce nuestros rostros… ¡Así que ten más cuidado!
    - ¡Si, mi diosa! -dijo agachando la cabeza, ya que sabía muy bien que con los ímpetus de Juno, había estado muy cerca de que la matara ahí mismo bajo excusa de rebelión.
    - ¡Minerva! -dijo Juno- Dale uno de los trajes de respaldo que tenemos aquí… que si vuelve a cambiarse va a ser muy sospechoso, y Thor o el otro inútil la pueden encontrar…
    - Pero Juno, yo… -acotó Lune.
    - ¿Qué pasa, mi diosa favorita? -preguntó con una sonrisa maquiavélica, mientras le daba la espalda, y la miraba sólo de reojo.
    - ¡Lo siento, mi reina! –susurró la castaña, para luego seguir a Minerva para poder cambiarse ropa.
    Casi una hora después, en la que Juno reunió a las diosas, repartió las armas con ayuda de Diana, y elaboró un plan con Minerva, la reina de todas se encargó de llamar a Victoria, y tener una charla previa con ella.
    - Mi diosa… -dijo Victoria, inclinando una rodilla.
    - Tú eres la más joven de todas las diosas, Victoria… -le dijo Juno dándole la espalda, permitiéndole ver su contoneada silueta, y el casco brillante en su cabeza- Y desde la era mitológica no has luchado, pero sí le has otorgado el éxito a algunos dioses…  ¿Qué irás a hacer esta vez, diosa de la victoria?
    La aludida se puso de pie. De figura más bien escueta, su cuerpo casi carente de curvas, y su escasa estatura, denotaban que aún se trataba de una niña. Habiendo decidido por su cuenta despertar tan temprano de su letargo para actuar en Nocturna, Victoria sabía bien que hacer.
    - La Victoria te pertenecerá por siempre, Juno… -dijo al fin, utilizando la invocación a si misma, que dioses y humanos habían utilizado.
    Sin decir nada, Juno tomó una de las pistolas que había dejado sobre la mesa, y dándosela, la más joven la tomó, para luego hacer una reverencia y salir tras de Juno.
    Al llegar al hangar, todas las diosas del Olimpo se encontraban allí, incluyendo a las Horas, las Pléiyades, las Nereidas… Algunas subidas en los jeeps, otras cerca de sus motos o arreglando sus armas, pero todas ataviadas con sus trajes negros, cascos, y armas colgadas por su cuerpo, esperaban las indicaciones.
    - ¡Diosas! -dijo Juno- ¡No podemos permitir que se interpongan en nuestras metas! Hace más de veinte años hicimos una promesa, y no vamos a romperla… Esta noche… -miró a todas las diosas- Habrá fuego y olvido…


Esto ha sido todo por hoy. Como comentario, les digo que si les hace ilusión ver algún dibujo de los personajes de esta historia, pídanselo a Foxys (cuando lea esto, ella me mata). Y bueno gracias por leer... ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, novela, mitología, dioses, romanos, nórdicos

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Autor: BlueBrain
S?bado, 29 de marzo de 2008 | 5:12
Muy bueno!! pero entonces yo tengo raz?n las ni?as de la escuela son las diosas!!!! xokxok
Autor: Aldair_88
S?bado, 29 de marzo de 2008 | 5:27
wow!!! buenisimo cap!!, al f?n se va descubriendo ke los alumnos son dioses encubiertos, me encanta el giro ke est? tomando esto xlove
S?bado, 29 de marzo de 2008 | 16:55
muy buen cap. Me gusta como nos haces quedar con las ganas de seguir leyendo. Eres mi ?dola!!!
Lunes, 31 de marzo de 2008 | 11:46
?Que bueno que lo leyeron! Yo que ustedes, no estar?a tan cofiados, ya que la ?nica que parece ser una diosa es Lune... y las descripciones de los chicos no cuadran con la de las diosas... ?Qu? pasar?? Muahahaha!! xhappy

 

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