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Mi?rcoles, 05 de marzo de 2008

Hola gente!! Al fin!! Lo prometio es deuda, y tras dos semanas sin publicar capítulo de "Just Together" aquí Foxys y yo venimos con otro capítulo. Ya casi la comedia está terminando, y las historia está en sus últimos capítulos. Esperamos haya sido de su agrado, y perdón por la demora, prometo que esta historia llegará a su fin!!


Ya era tarde, y había quedado agotada con todo lo que habían tenido que hacer: esos días eran de mucha presión y no podía esperar a llegar a su casa, pero él… él la miraba, no podía hacer más, era tan linda, y su mirada triste y perdida la hacían aún más, inconciente dio un paso acercándose hasta quedar lo suficientemente cerca como para sentir su embriagador perfume, ella no se percató de nada: estaba sumida en sus pensamientos.
    Estaban solos, y nada más que la molesta melodía del ascensor podía detenerle. Se acercó aún más peligrosa y sensualmente, tomó su mentón con una mano y con la otra acarició su brazo hasta llegar a su mano y entrelazar sus dedos con los de ella… le besó, y ella inconciente le dejó. Le besó como nadie lo había hecho, era tan repentino, tan confuso, pero eso no le hizo rechazarle.
    -Eres muy poco profesional- sentenció sugerente.
 
    -  ¡Buenos días Silvia! -saludó alegre cierto rubio.
    -  Se lo ve muy contento, joven Nick… -por alguna extraña razón, el rubio cada vez le caía menos en gracia a la secretaria.
    Distrayéndose por completo, Nick vio a lo lejos a Elis que se dirigía a su oficina quien, desde lo lejos, se le quedó mirando. Con su habitual galantería casi infantil, él le guiñó un ojo y Elis lo ignoró, y haciéndose la ofendida, cerró lo suficientemente fuerte la puerta como para resonar en todo el piso.
    - ¿Qué habrá pasado ahora?
    Dana miraba la escena bastante divertida, mientras reclinaba su peso sobre su escritorio. Al ver acercarse a Max con un humeante café, la colorada se lo quitó rápidamente, y bebió con descaro un par de sorbos, frente a los atónitos ojos de Max.
    - Se están llevando muy bien últimamente esos dos… -dio un sorbo al ahora suyo café, mientras recordaba las andanzas de los días anteriores- ¿Qué habrá hecho Elis esta ves? –otro sorbo.
    - ¿Quizás se dio cuenta de que ese rubio es un FRAUDE? –comentó doblemente molesto recalcando la última palabra, mientras se servía otro café.
    - CELOSO -afirmó Dana, haciendo ojos de gato.
    - ¡Esto es increíble!
    Rezongando, el morocho se alejó para sentarse en su oficina y tomar el primer trago… para casi escupirlo, pues se había olvidado de ponerle azúcar. Sacó sus papeles, y se dió cuenta de que algo faltaba.
    Luego de que la cafeína hiciera efecto, y se activaran sus neuronas, se empezó a poner nervioso, y revolvió todo en su oficina: no estaban… no estaban las cosas que él había encontrado en la oficina de Nick.
    - ¿Las habrá sacado ese desgraciado? –murmuró en voz baja mientras tomaba aire, y analizaba la situación.
    Mientras esto acaecía en una parte del piso 22, en otra de las oficinas, dos féminas estaban concentradas en el trabajo… aparentemente, ya que en realidad, una daba indicaciones, y la otra se limitaba a divagar en su nube de pensamientos.
    - Y luego firmás estos, y los mandás al sector de redes… -dijo Dana, mostrando unos papeles.
    - Aja… -totalmente ida, Elis ni siquiera escuchaba a su amiga y socia.
    - ¡Mra, Elis! ¡Conejos de chocolate! –comentó a viva voz la pelirroja, con un método que siempre había funcionado para captarle la atención a su amiga.
    - Aja…
    - ¡ELIS!
    Dana golpeó con precisión la montaña de papeles que traía en sus manos, contra el escritorio, haciendo reaccionar a la rubia, que al escucharla, comenzó a reprocharla haciéndose la tonta.
    - ¡Ay! ¿Qué pasa? Siempre tan gritona…
    - No me provoques, Elis, amiga… -respondió Dana con una “dulce” sonrisa que causó escalofríos en la aludida- ¿Me vas a decir porqué estás en las nubes?
    - Ya, es… que…
    Mientras la rubia balbuceaba una explicación coherente, Dana se sentó en uno de los sillones de la oficina: las explicaciones de Elis solían ser muy poco concisas, así que se preparaba a esperar hasta obtener la respuesta que buscaba.
    Así, del otro lado del extenso piso 22, dos miradas se enfrentaban: una grisácea y fría como el vil metal, y la otra esmeraldina y aparentemente alegre y desenfadada.
    - Te van a descubrir…
    - ¿De qué estás hablando, Max?
    - Tarde o temprano… -el morocho ignoró la pregunta retórica del rubio, y éste sonrió inofensivo.
    Con movimientos ágiles, pero no menos masculinos, el rubio se acercó hacia Max, y cuando estuvieron hombro con hombro, le susurró unas palabras:
    - Esperemos que tarde, entonces…
    Y empujándolo levemente, tras la provocación, salió caminando como si nada, alejándose del lugar.
    Bastante enojado y otro tanto desesperado, Max arremetió hacia la oficina donde estaban las chicas: iba a decirle las cosas tal y como eran. ¡Se estaban jugando el futuro de su empresa! No podía seguir permitiendo esa situación.
    - ¿Él te besó? –Dana estaba sorprendida, y Elis con las mejillas altamente ruborizadas- ¿Y por qué estás enojada?
    - Porque… -silencio incómodo- Bueno, yo… este… porque… -se quedó pensado- ¡No se! ¡Solo estoy enojada, y punto! -terminó de acotar la rubia.
    - Sos una nena… -sentenció la colorada, como ya otras tantas veces había hecho.
    - Ya… no debí haberlo dejado…
    - Lo hecho, hecho está… además… -Dana se acercó al escritorio con una mirada no muy santa en los ojos- ¿Te gustó, verdad? -comentó con picardía: hacía mucho que no tenían una plática así, y las dos la disfrutaban- ¿Qué tal el beso?
    - ¿¡QUE BESO!?
    Max interrumpió en la oficina azotando la puerta, y asustando a las dos féminas que, tras recuperarse del susto, se quedaron calladas de golpe, tras un nuevo azote de la puerta al cerrarse, y al ver a cierto morocho de considerable estatura acercarse a zancadas.
    - ¡No me digas que ese idiota se atrevió a tocarte! –gruñó Max, mirando frustrado a Elis…
    - Tranquillo, Max… -masculló Dana.
    - ¿¡Que me tranquilice!? ¡¡Es un maldito fraude que nos está engañando!!
    - ¡Basta! -Dana lo miró con los ojos encendidos- ¡Es obvio que estás celoso! ¿No tenés trabajo que hacer?
    Una pequeña confrontación visual de dos segundos terminó en un nuevo azote de la puerta, Max saliendo hacia su oficina para buscar su saco y las llaves de su deportivo, y luego alejarse rumbo hacia el ascensor.
    - ¿Celoso? –murmuró Elis.
    - No te hagas la tonta…
    Dana le dio la espalda, y salió taconeando rápidamente, seria y… entristecida, para retornar a su oficina, correr las persianas, y encerrarse a trabajar.


Y bueno... Esto ha sido todo por hoy, muchas gracias a los que lo leyeron, y espero que me dejen comentarios. ¡Éxitos! Y nos vemos en el próximo capítulo.


Tags: literatura, novela, argentina, comedia, drama, romance

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
Jueves, 06 de marzo de 2008 | 4:25
Muy bueno el cap?tulo! Vali? la pena esperarlo dos semanitas! Me pone triste Dana, porque Max se puso celoso
Jueves, 06 de marzo de 2008 | 18:43
?Excelente cap?tulo!! Que bienj describen las situaciones como el beso y los celos de Max, hasta me parece verle el rostro. Muy bueno, las felicito
Autor: Aldair_88
Viernes, 07 de marzo de 2008 | 4:25
ke bueno el capitulo!!!!!
Me encant? el beso, estaba esperando algo as?. Me gust? muchisimo, las felicito.
Viernes, 07 de marzo de 2008 | 10:19
??Chicos!! Que bueno que lo haya le?do y les haya gustado!! Ya pronto traigo m?s de esta (?extra?a??graciosa?) historia. xslash Gracais por leer!!

 

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