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Jueves, 17 de enero de 2008

Hola!! El martes por una mala pasada del servidor no pude publicar nada, así que mis planes se postergarán una semana más. Y encima hoy que se me cortó la conexión, casi me muero... En fin, aquí otro capítulo, prometo escanear el dibujo de Foxys para la próxima, antes de que ella me mate. Los dejo con la lectura...


Dos jovencitas de 17 y 16 años habían quedado en encontrarse a la medianoche en un pub conocido de la ciudad, para salir a divertirse esa noche. Tanto Dana como Elis, habían acordado que llevarían a otras amigas, pero Max sólo iría directamente a bailar, y con otros conocidos.
- Max quedó en ir a bailar, directamente… -le comentó Elis a Dana, mientras las otras chicas charlaban de cosméticos.
- ¿No te dijo porqué? -la colorada bebió un sorbo de su bebida, y prosiguió- ¿Le daremos vergüenza?
Ambas se miraron a los ojos, y recordaron la vez que cuando eran niños las dos se cayeron del tobogán por querer deslizarse juntas, y el las terminó ayudando a ambas, y llevándolas hasta sus casas, con tan solo seis años… O cuando él estaba con unas chicas en la primaria, y ambas llegaron a convidarle la merienda, y ahuyentaron a sus “amigas”, y demás eventos que hacían no querer conocerlas, y comenzaron a reírse amenamente.
- ¿Por qué tan jocosas, cariño?
La voz provenía de un chico de cabellos castaños, alto y de músculos magros, ojos celestes, y una sonrisa seductora dirigida especialmente a su novia: Elis. Al verlo, ella lo abrazó y le hizo un lugar al lado de ella, para que luego saludara a las demás amigas, a las que Dana ya se había sumado en la charla de cosméticos.
Eran las dos y media de la mañana cuando el grupo estaba haciendo fila para entrar a una disco, justo cuando Max apareció con tres amigos más, que no dudaron ni un segundo en saludar al séquito femenino.
- ¡Chicas! –dijo el morocho sonriente, al ver a sus dos amigas- ¿Cómo están?
Y dicho esto las abrazó a las dos, y las saludó como siempre, para luego darse cuenta de cierta entidad masculina que estaba al lado de la rubia, y que –a pesar de que sabía de la amistad de ella con el morocho- la presencia de este “intruso” no le había agradado en lo más mínimo… y eso se reflejaba en su rostro.
- Hola… -le dijo el castaño tendiéndole la mano- Soy Brad, el novio de Elis… -agregó, y las palabras cortaron a Max como si de una espada se trataran.
- Max… -respondió, e inmediatamente se fue con sus amigos hacia las amigas de las chicas.
Una vez dentro de la disco, las amigas –y Brad- se instalaron en uno de los sillones para poder dejar sus cosas ahí, mientras esperaban que la pista se llenara un poco, y los amigos de Max se fueron con ellas… pero él no: el morocho se quedó en la barra bebiendo solo, a pesar de que los otros lo llamaban.
- Ahí solo no te vas a divertir…
Dana había ido hacia donde él estaba, y se había sentado en el banquito de al lado, mientras pedía un trago un poco fuerte. Miró hacia atrás, y vio a todos sus amigos bailando entre la muchedumbre, y a Elis disfrutando de su novio, mientras cuidaban las cosas de los demás, en el asiento.
- ¿Hace mucho que están juntos? –preguntó Max- Elis, y ese…
- Cuatro meses… -respondió la colorada- Yo pensé que ella te había dicho…
Max meneó la cabeza, y se quedó callado, para luego volver a pedir otro trago. Como Dana se sentía mal por su amigo, pero a su vez no sabía que hacer, se levantó del banquito para irse, pero una mano la sujetó por la muñeca, indicándole que se quedara, y ella volvió a su asiento, y continuaron tomando, casi sin cruzar palabras.
- Max, no se que te pasa, pero no podés ponerte así… -le dijo ella al fin.
- Dana, yo… -y vio que los ojos marrones de la chica lo miraban directamente, expectantes de una respuesta. Él bajó la mirada, y…- Nada… no importa…
Dicho esto pagó el último trago, y parándose bruscamente, salió caminando hacia la salida del lugar, pero Dana hizo lo propio y lo siguió hasta alcanzarlo, y tomar con su mano derecha el brazo izquierdo de él para detenerlo, y hacer que medianamente se volteara a mirarla.
- No te vayas así… -dijo- Me estabas por decir algo…
Pero él no contestó. Se la quedó mirando por unos segundos directamente a sus ojos, que le reprochaban con una mirada su actitud, pero a su vez brillaban de una forma extraña -quizás por el alcohol, quizás por las luces del lugar- y se dejó llevar por el momento.
Con su mano derecha sacó la mano femenina tomándola por la muñeca, y la alejó de su cuerpo, al tiempo que con la otra mano la tomaba por el cuello para acercarla suavemente hacia él, para luego perderse en esos labios tan dulces y tan tiernos de la fémina. Dana no reaccionó hasta que no sintió el dulce sabor de los labios de Max sobre los de ella, y decidió disfrutar del momento, abrazarlo y atraerlo hacia sí.
Minutos después, Elis vio que Max y Dana salían de la disco… tomados de la mano.
Después de ese día, el trato entre ambos cambió mucho. Ambos decían no recordar nada de esa noche, y que se habían ido a sus casas, pero la rubia no les creía. Nunca más tomaron juntos, ni siquiera bailaron juntos -algo que siempre les había gustado hacer-, ni se saludaban con un beso en la mejilla.
Dos meses después, Max terminó la escuela y decidió irse a estudiar a Buenos Aires, acabando con uno de los sueños que habían tenido los tres desde que eran chicos: estudiar en la misma universidad.
Al año siguiente, fue el turno de Dana de terminar ese ciclo, y ella también decidió irse a estudiar a otra ciudad, a Santa Fe, lejos de Buenos Aires y del lugar donde habían crecido, sin saber siquiera si algún día regresaría a Rosario, a esa ciudad donde había conocido a sus dos grandes amigos de la infancia, con quienes había crecido.
Ese mismo año, Elis terminó con Brad, y continuó escribiéndose con la colorada –su gran amiga, compañera de juegos y locuras-, pero la rubia si se quedó en su ciudad, quizás con la esperanza de que sus amigos volvieran alguna vez…
…Y el destino no se equivocó…
Cinco años después, Dana y Max retornaron a la ciudad, con sus títulos universitarios en mano, y volvieron a reunirse con la rubia. Los tres se reencontraron para darse cuenta de que habían estudiado lo mismo, y…

- ¿Te alcanzo a tu casa, Elis?
El ascensor se había detenido, y Dana estaba sosteniendo la puerta de espaldas a la rubia, quien había viajado por años de su vida en el recorrido de 22 pisos de descenso del ascensor. Al escuchar la pregunta de su amiga, reaccionó, y asintiendo con la cabeza siguió a su amiga hacia el Mazda.
Después de todo… hay cosas en la vida que vuelven a repetirse.

Bueno... Esto ha sido todo por hoy, un poco coreto, para variar. Espero ue les haya gustado, que dejen comentarios, y nos vemos en el próximo artículo!!!

Tags: literatura, novela, argentina, romance, drama, amigos

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Autor: BlueBrain
Jueves, 17 de enero de 2008 | 4:33
Muy bueno, pero triste el cap, parece que Max siempre estuvo entre la diyuntiva de Elis y Dana. ?Con cual se quedar?? Espero el proximo cap. para seguir esta novela que est? atrapante
Autor: Kamus_99
Jueves, 17 de enero de 2008 | 4:56
Muy bueno!! Creo ke Max est? entre las dos chicas desde siempre y a?n no sabe por cual decidirse. Pobre Dana, me parece ke Max la us? para olvidar a Elli, espero el pr?ximo cap para ver el dibujo de Foxys.
Jueves, 17 de enero de 2008 | 16:25
Que lindo cap?tulo! pobre Max, entre dos mujeres que lo quieren ?por cual se decidir??
Espero el dibujo de Foxys, las felicito, chicas, muy buen cap?tulo
Jueves, 17 de enero de 2008 | 20:43
??Muchas gracias por leer la historia!! Me alegro que les haya gustado, y les prometo para el pr?ximo ca?tulo, escanear el dibujo de Foxys y subirlo para que lo vean xslash
Autor: Aldair_88
Viernes, 18 de enero de 2008 | 4:19
Muy tierno el cap.!!! Me gusta cuando es tan rom?ntica la historia, me gustar?a ke se kedara con Dana. Muy linda la trama y son muy h?biles para escribir las felicito

 

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