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S?bado, 06 de octubre de 2007

Hola a todos!! Estando bastante dormida por un ajetreado día estudiando y demás, acá les traigo el capítulo diez de "Conciente Inconciente", la historia de terror-suspenso-thriller que escribo yo, exclusivamente para éste, mi blog. Espero que dejen comentarios, y los dejo leyendo...



- ¿Cómo que lo estuvo pagando? -gritó Petrelli- ¿De dónde saca tanto dinero? ¿O es que estás robando? -le espetó.
- ¡Papá! ¿Cómo pueden pensar eso? ¡Si sabes que hace tres años que vengo ahorrando y trabajando, y pagué esta auto en cuotas!
- ¡A mi no me vas a corregir!
Y por más que sabía que estaba equivocado, que no tenía la razón, y que su hijo decía la verdad, prefirió escuchar a esa molesta vocecita que sonaba en su interior. Y a pesar de los gritos de su esposa, se abalanzó sobre Alejandro, su hijo, y apretando los puños, comenzó a pegarle, en la cara, los brazos... Lo acorraló contra la pared, y mientras el chico luchaba por defenderse, ella trataba de contenerlo tomándolo de los brazos.
En eso, cuando Sergio sintió los ruegos de su esposa para que se calmara y dejara de golpear a su hijo, levantó la palma abierta y le dio una fuerte cachetada a ella, empujándola contra la otra pared.
Fue en ese momento cuando volvió en sí, y se percató de lo que había hecho: su hijo estaba acorralado contr. la pared, con una ceja cortada y sangrante, y los brazos golpeados y machucados, mientras su esposa lloraba arrodillada al lado de la pared, mientras se sostenía la mejilla, donde él le había pegado.
- Carla, mi vida... -susurró él- lo siento, yo...
- Vete... déjame sola...
Y al verla llorar, ver lo que él había causado, salió rápidamente de la casa, y se fue... Se fue hacia algún lugar. Volvería a la mañana, por ese momento, se iría a otro lado, donde no sufriera el cargo de conciencia por lo que acababa de hacer.
Sin embargo, en su casa, Carla y Alejandro salieron en el reluciente Corvette negro hacia el hospital de urgencias, olvidándose de la alegría que había sido recibir ese coche.

Mientras tanto, y sin saber hacia dónde ir, Sergio conducía hacia algún lugar del que todavía no estaba conciente de dónde era. En un semáforo detuvo el auto y se miró en el espejo... Pero no se reconoció. Algo hizo que su rostro se viera diferente, con una mirada sarcástica en los ojos, y una risa burlona en sus labios.
Un bocinazo de un auto que estaba atrás lo trajo a la realidad, y poniendo el cambio en primera, avanzó el coche. Estuvo dando vueltas hasta las tres de la mañana, cuando sin ninguna explicación, llegó a la puerta de la casa de Sonia.
- ¡Vamos, vamos! ¡Si tu quieres ir a su habitación! -rió la voz.
Pero Petrelli no le contestó. Se quedó ahí sentado, tratando de decidir que hacer, mientras la vocecita continuaba insistiéndole en que entrara. Sin embargo, justo cuando su voluntad parecía sobreponerse, sacó las llaves del auto, y caminando hacia la puerta, tocó timbre.
Segundos después una luz se encendió, y Sonia apareció atrás de la puerta. Vestida con ropa de cama, y cubierta con una bata, lucía realmente tentadora. La sonrisa que ella le dedicó, y la forma en que la luz se reflejó en la tez casi morena de Sergio los atrajo mutuamente, y sin decir más palabras, ella lo dejo pasar.
Muy pronto apagaron las luces, y la noche pasó rápido.

Esa mañana no volvió a su casa. Se levantó temprano, y luego de acariciar el brazo desnudo de Sonia que sobresalía entre las sábanas blancas, se cambió, y subiendo a su Mondeo se fue hacia al Estación.
Al llegar, fichó los horarios de entrada, y fue directamente a la oficina de Max Sorgber, a pedirle que le comentara que había ocurrido con la concesionaria.
- Hola, Sergio... -saludó- Creo que no te has perdido de nada... tranquilo...
- ¿Nada tranquilo? ¿Cómo es eso? -preguntó sorprendido.
- Acá tienes información -dijo acercándole los informes forenses, y uno de balística- Los empleados murieron desangrados, ya que con su sangre marcaron el piso. Luego, mientras aún estaban vivos, los fusilaron, y luego los ataron a los coches.
- Impresionante... -gruñó Petrelli mientras corroboraba con los exámenes que estaba leyendo.
- Eso no es todo, esta bala la encontramos en la escena del crimen -dijo enseñando una foto del objeto- Balística determinó que se trata de una pistola común, y que debe haber sido vendida en esta ciudad.
- ¿Rastrearon posibles tiendas de armas?
- Sí, y aquí está el principal sospechoso...

Esto ha sido todo por hoy. Los dejo tranquilos, y nos vemos en el próximo artículo!!! Éxitos!!!

Tags: literatura, argentina, novela, suspenso, acción, policíaco

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
S?bado, 06 de octubre de 2007 | 6:25
muy buen cap. me deja con una increible intriga de saber lien es el sospechoso encontrado. Un gran suspenso en esta novela, te felicito, ?qu? imaginaci?n!
Autor: Aldair_88
S?bado, 06 de octubre de 2007 | 6:57
?ke intriga!!! ?kien ser? el sospechoso!??? muy bueno el cap. cada vex se retuerse m?s la trama, te felicito
S?bado, 06 de octubre de 2007 | 17:41
?Qu? buen cap?tulo! me encanta el suspenso que le das a la trama y la forma de dejar al lector sin aire. Te felicito
Autor: BlueBrain
Domingo, 07 de octubre de 2007 | 10:03
EXCELENTE CAP?TULO!!! Que capacidad para dejar todo el suspenso para el pr?ximo cap?tulo, te felicito por el manejo de la situaci?n y la ubicaci?n espacial, que es espectacular
Domingo, 07 de octubre de 2007 | 22:54
?Gracias chicos por leer! Me alegro que les haya gustado!! Espero que sigan leyendo ;)

 

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