martes, 21 de agosto de 2007

Hola gente! Hoy les traigo un artículo que salió publicado en el diario El Litoral, el sábado 7 de abril de este año, y está escrito por Néstor Fenglio. Esto es un gran texto sobre los hombres en el supermercado xD. ¡Diviertanse, y ríanse mucho! Espero comentarios, y hombres, a no ofenderse...

Hay una puja sorda en los pasillos de los supermercados del mundo: hombres grandes, tipos cojonuos, sementales de virilidad indiscutida andan con sus listas obedeciendo un mandato: "margarina (no manteca), marca tanto, color del paquete así y asá"; "desenredante para el pelo marca tanto, color del envase así, tapa del envase asá". Ellas están es su casa, o del peluquero, o jugando al tenis o cuidando chicos o haciendo cosas que les impiden estar en ese momento en el súper, pero extienden su poder y sapiencia a esa lista y nosotros -que no somos listos, que estamos listos- obedecemos como si se tratara de palabra sagrada, y así funciona en efecto.
Las chicas han entendido el íntimo funcionamiento masculino: nuestro sistema unineurnal nnos impide empujar el changuito (una acción) y pensar y discerneir ante los estantes el producto correcto, según las acordades necesidades de una casa. Si por los varones fuera, la compra en el súper se resolvería con dos vinos bien elegidos, un pedazo de carne que resuelve una sola comida y un par de paquetes que no servirán para nada. Ni un producto de limpienza, ni de higiene personal, nipensra en las provisiones, ni la despensa, ni hacer equilibrio en el mágico juego entre perecedero y lo que no lo es, entre lo necesario y lo accesorio, entre lo indispensable y los antojos...
Las chicas han sobreentendido también que cualquier indicación para los hombres en posición de comprar, nunca está de más. Y por ello aclaran con dibujada letra el producto, la marca, las características técnicas y la cuestión cromática "esa que es amarillita" o la del envase azul. Y luego comprueban nuestro daltonismo, refregándonos en la cara un producto similar (igual contenido, igual marca, pero otra subespecie): "¿esto te parece amarillito a vos?"- La fragmentación hasta el infinito conspira contra el éxito de la misión. Antes la polenta tal era y tal basta. Ahora tenés polenta con microorganismos patógenos, mayopolenta, polenta polenta, con salsa incorporada, recontramágica, levitada, entre otras. ¿Cómo saber exactamente cuál es la polenta correcta, carajo? Uno entra a pulsear entre los dedos de ella, la que gobierna, y los deseos de ellos, los que gobieran los fabricantes. Y nosotros estamos consumidos en medio de la sociedad de consumo.
Tenés los casos de hombres bien plantados que dicen yo compro lo que se me canta porque para eso pago y qué. Descreo de su supuesta autonomía. Y también tenés los casos de la compra que hiciste "por tu cuenta" que "no estaba en la lista" y que por supuesto será impugnada de inmediato en casa, cuando con cierto desdén y mirada inquisidora, vayan sacando de las bolsas lo que trajiste. Te encontrarás dando exámen y al final sentís ese cosquilleo que puede terminar en muy bien 10 felicitado, o en sucesivas quitas de puntos hasta el destemplado y deplorable "no te mando nunca más sólo al súper".
Tenés casos de impugnaciones instantáneas: puede suceder que ella y él vayan juntos al super y que cada uno por su lado se dedique a comprar para ganar tiempo. Y que el impugnador (puede ser ella o él, lo aclaro) saque de changuito -un juicio sumarísimo, con fusilamiento y exposición pública del cuerpo para escarmiento- esto, esto y esto, que no sirve y que no vamos a llevar. Algunos legisladores discuten menos un artículo importante que gente así ante un saché de mostaza.
Después tenés los que no le ponen onda. Estanislao, por ejemplo, se mete en el súper y empieza a bostezar y a preguntar si ya pueden volverse. No lo motivan ni la promotora de picadillo ni el sector de chacinados. El tipo quiere irse de ese sitio y descree incluso la utilidad y necesidad de una compra detallada. Viejo, hay que ponerle un poco de ganas a la cuestión porque así no vamos a ningún lado.
También tenés las chiquitas que quieren nuestra completa derrota, humillación incluída. Son las simpáticas que, muy sueltas de cuerpo, te incluye en la lista toallitas íntimas ultra finas con alas porque vos, me imagino, no serás tan anticuado de tener que enfrentar a la cajera con "eso".
Y acá estamos. Tengo que encontrar la crema para peinar rosada con tapa fucsia en ese mar de productos de todos los colores que es el estante de cosméticos. Siento un sudor frío y una serie de temblores, porque el producto está en la lista aunque yo no lo encuentre. Mah sí, debe ser este. Y listo.

:D:D:D La verdad que muy gracioso, este hombre lo escribió muy bien. Bueno chicos, eso ha sido todo por hoy. Los dejo... ¡Besos!

Tags: literatura, cómica, supermercado, hombre, feminista

Comentarios
Autor: Kamus_99
martes, 21 de agosto de 2007 | 7:02
:D:D:D:D ¡¡¡¡Es cierto!!!! No hay nada peor ke tener ke comprarle cosas femeninas a mi hermana y siempre traigo la marca ke no le gusta, con las alitas más incomodas o de la forma ke no puede usar :z)... Las compras en el super no son para mi...
martes, 21 de agosto de 2007 | 19:37
:D:D:D Muy bueno, y muy cierto :D:D:D
martes, 21 de agosto de 2007 | 23:38
Es cierto... está muy bueno el artículo!!! :D:D:D

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