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Domingo, 29 de julio de 2007

Hola chicos! Este es la última parte del último capítulo de Runing Hearts... Espero que les haya gustado toda la historia, y que sepan que les estoy sumamente agradecida a todos los que la leyeron... Muchas gracias!! Bueno, los dejo con la última parte...



- ¡¡Shhhhhhhh!! -intentó callarla Delfina, pero varios de los mecánicos que estaban en boxes se habían quedado mirándolas.
- Eso... la rampa no es muy grande, y solo pasa una rueda por ahí, lo suficiente como para despegar al auto del piso... Como la quieren colocar en la entrada de la curva, el peligro es que al bajar al piso nuevamente pueden tocar la parte trasera con la parte de cemento de las barreras, y romper el tren trasero del auto...
Ambas guardaron silencio un minuto, y Anabella se puso a pensar cómo disminuir las posibilidades de ese choque. De a ratos movía la mano derecha como simulando los movimientos del Golf, y con la otra se sostenía el mentón, y casualmente asentía con la cabeza, como aprobando sus teorías.
- Ya... -dijo unos interminables minutos después- Lo que tendríamos que hacer sería pasar la rueda izquierda delantera por la rampa, y ni bien el tren delantero toque el piso, volantear hacia la derecha, pero no bruscamente cosa de no desestabilizar al Golf, y no volcar... ¿Me seguís? -Delfina asintió- cuando el tren trasero caiga, tener que sobre acelerar para darle fuerza al delantero y salir de la curva con el auto inclinado en un derrape...
- Es difícil... Pero no imposible... Guíame bien en ese momento...
- ¡Pero por favor! -contestó Ana un tanto bromeando- ¡Sabes lo bien que lo hago!
Y por más en broma que lo decía, sus palabras eran ciertas, ya que por lejos, Anabella era una de las mejores copilotos, y lo bien que se comunicaba con Delfina las hacían un dúo infrenable. En eso, recordaron que Ignacio estaba ahí, y que todavía no le habían dado la respuesta.
- Nacho... que pongan la rampa... Nosotras vamos a pasar como las mejores -confirmó Ana.
- Si, pero la rampa en la prueba solas, no en la carrera... -afirmó Delfina.
- Si, si... Eso sí...
Ignacio dio media vuelta y se fue a hablar con los organizadores. Por más que lo disimulaba, ese trabajo que estaba haciendo lo gustaba mucho, y realmente lo disfrutaba. Mientras tanto, las chicas estaban embobadas mirando los autos del la fórmula preparándose, cuando Ana dijo:
- Eu, Del... disculpame un minuto, ya vengo...
- Si... ¡Para! ¿A dónd...? -alcanzó a preguntar la colorada, para darse cuenta que su amiga ya había desaparecido.
“Bien. Lo que faltaba... quince minutos para correr, y ella se le ocurre irse de touring vete a saber donde...” comenzó a quejarse mentalmente. Como al ver a los autos ir en las vueltas de precalentamiento se ponía nerviosa, se fue hacia su Golf, y por enésima vez en el día, comenzó a revisarlo.
En eso, sintió unos pasos pero no se dio vuelta, pensando que era alguno de los guardias o mecánicos habituales. Ella estaba agachada e inclinada sobre uno de los neumáticos revisando su presión, cuando una ola de perfume masculino un tanto conocido la invadió. No pudo soportar la curiosidad de saber quien era, y se dio vuelta.
- Víctor... -murmuró Delfina, sorprendida, mientras se paraba.
Lo miró bien, y se percató de un gesto extraño que tenía Víctor en la mirada: parecía como preocupado, distante, y hasta un poco nervioso. De pronto, clavó sus ojos en los de ella y dio un corto paso hacia delante, haciendo que la colorada se asustara y diera un paso hacia atrás, quedando apoyada contra la puerta de su auto. Muy suavemente, Víctor le acarició la mejilla izquierda con un dedo, y sonrió.
- Del, soy un tonto... -ella quiso interrumpirlo, pero él suavemente colocó un dedo sobre sus labios, y la calló- Esa noche de enero hace ya un año cuando me pasaste, yo pensé que eras una creída, y un montón de cosas más, pero luego tuve la suerte de que cursaras conmigo, y no se porqué, tenía la extraña sensación de que quería conocerte, así que le pedí a Roberto que hiciera el trabajo con otro, para tener una excusa y comenzar a hablarte -calló por unos segundos, y continuó hablando, sin sacarle los ojos de encima- Gracias a eso, y a todo el tiempo que comenzamos a pasar juntos, comencé a sentir algo por vos... pero no supe que era hasta el día en que te dije esas cosas... Ese día, y después cuando te vi con... -tragó saliva- con otro, me di cuenta de algo...
Mientras tanto, y sigilosamente, Diego se acercó por una de las puertas, para tratar de escuchar sin ser visto. En sumo silencio estiró la mano derecha, y desde el otro lado, Ana se la tomó delicadamente, y se acercó. Cuando estuvo cerca, Diego la enlazó por la cintura y la atrajo brusca, pero silenciosamente hacia sí, y susurró a su oído:
- Anita... ¿Escuchás lo que el tonto de mi hermano dice?
- No, mi cielo... No alcanzo a escuchar... -lo miró a los ojos y sonrió- Pero al menos podemos verlos...
En eso, uno de los comunicadores se acercó a donde Víctor y Delfina estaban, y sin ver u oír lo que estaban hablando, dijo:
- En cinco minutos largan la prueba los hermanos Camperetti...
Y ahí levantó la vista, y se alejó unos pasos.
- Del... -continuaba diciéndole Víctor- Perdoname por decirte esto ahora, pero es que esa noche cuando te vi con otro, y ahora que se que por cualquier error puedo perderte, se que no podría vivir sin decirte esto...
La tomó por el cuello con su mano derecha y se acercó lentamente, abrazándola y apretándola contra su pecho masculino, como si fuera la última vez que iba a poder hacerlo, como si ella fuera su corazón, que le da fuerzas para seguir viviendo. Sintió su perfume embragador, y acercándose hasta su oído, rozó sus labios en la suave piel femenina, y le susurró tiernamente:
- Te amo, Del... Siempre lo hice, y siempre lo haré... Te amo más allá de lo que cualquier hombre puede imaginar...
Delfina se había quedado helada. Sentía que le temblaban las rodillas, que su corazón latía más allá de lo posible, y que las palabras de Víctor todavía resonaban en su mente. Quiso decir algo, pero las palabras no salieron de su boca. El rubio miró con cara de odio al comunicador que estaba cerca, y se dirigió a su auto sin esperar respuesta alguna de la joven.
Al darse vuelta, lo vio a su hermano sonriendo, mientras tenía a Anabella estrechamente abrazada contra sí. Agachó la cabeza sonriendo y retándose a sí mismo por no haberse dado cuenta de la situación antes, y se subió a su coche. Un poco más lejos, Delfina los había visto, pero todavía no reaccionaba.
- Nos vemos después... -la saludó Diego a Ana, y dándole un corto beso en la boca, se fue hacia el Mégane.
Al subirse lo primero que hizo fue observar a su hermano, que lejos de parecer enojado, se mostraba mucho más confiado, y dispuesto a correr.
- Siento no habértelo dicho antes... -comentó el morocho, sin que sus ojos perdieran la típica frialdad que tenían.
- No importa ahora... Vamos, hay que ganar...
El Renault avanzo y quedó parado afuera del puente, listo para avanzar por la recta donde en la entrada a la primera curva aguardaba la rampa. Víctor comenzó a sobreacelerar el auto haciendo sonar el motor, y lo sacó arando dejando las huellas en el asfalto, y al escuchar el sonido, Delfina alzó la vista, ya que desde donde estaba, se veía justo la curva... y la rampa.
EL CC salió arando y comenzó a acelerar por la recta. Y ahí iban, la rampa estaba cada vez más cerca, siguiendo las instrucciones de Diego, Víctor conducía muy cerca de la izquierda, y al acercarse, se pasó a la derecha, la rueda izquierda delantera pasó por la rampa... y el auto saltó.
En ese momento Delfina creyó sentir que podía ver en cámara lenta la situación: el auto saltando, las ruedas girando en el aire, el tren delantero bajando nuevamente... y... su corazón... en es momento le decía algo. Existía la posibilidad de que Víctor chocara, de que algo le pasara... de que no pudiera estar con ella.... Y entonces lo supo. Supo cuánto ella también lo amaba, y cuanto lo quería.
El tiempo volvió a correr, el tren delantero del Renault Mégane tocó el piso, y cuando bajaron las otras ruedas giró hacia la derecha, comenzando a derrapar. Iba cruzando la curva a una gran velocidad, cuando parecía que iba a chocar, pero un derrape de inercia cambió el sentido y cruzaron sin ningún problema.
- Del... yo... -comenzó a decir Ana, al recuperar el aliento- Siento no haberte dicho lo de Diego y yo...
- No importa... -contestó la colorada, contenta- No tengo motivos para enojarme... Ahora vamos al auto, hay una rampa que saltar, una carrera que ganar, y unos chicos que alcanzar...
No vieron el resto de la demostración de los hermanos Camperetti, pero por el griterío, los aplausos y las loas, supieron que lo habían hecho más que bien. Se subieron al VolksWagen Golf y se abrocharon los cinturones, se colocaron los cascos, y aguardaron las instrucciones de Ignacio. Cuando vieron regresar al Mégane, les pasaron al lado, en dirección a la salida, también detrás del puente.
Al estacionar el auto, Víctor se bajó rápidamente, y se paró donde antes estaba Delfina, para poder ver cuando ellas pasaran la rampa.
Nuevamente el locutor comenzó a hablar presentando a las corredoras, mientras el rugido del poderoso V6 del Golf se escuchaba por toda la zona. Al dar la marca el auto salió limpiamente, y a los pocos metros, comenzó a avanzar derrapando. Justo cuando parecía que no iban a tomar la velocidad suficiente, se enderezaron y aceleraron... al máximo.
El Golf encaró directamente hacia la rampa y la pasó con la rueda izquierda delantera, elevando todo el coche. Las ruedas continuaban girando en el aire, y las chicas dentro se preparaban para lo más difícil.
Al caer las ruedas delanteras, y luego las traseras, Delfina volanteó hacia la derecha, para evitar que el auto se fuera hacia las barreras de cemento, y enderezando levemente, controló un derrape muy preciso, pasando a dos centímetros de las barreras, y dejando a too el jurado y público expectante. Otro derrape de inercia las ayudó a cambiar la dirección sin dejar de derrapar, y cruzaron la curva.
Víctor suspiró aliviado al ver que habían pasado exitosamente, y al darse vuelta encontró a su hermano sonriendo nuevamente. Sin decir nada, cuando le pasó por al lado le colocó la mano en el hombro, y al cruzar sus miradas, sonrieron: todavía quedaba la carrera final, y no se iban a dar por vencidos.
Ellos largarían primero, pero no se dejarían vencer.

El Golf entró a boxes y rápidamente cambiaron los neumáticos, llenaron el tanque de nafta y lo prepararon al tiempo que en la pista removían la rampa, y el Mégane II CC terminaba de recibir el mantenimiento, ya que a diferencia de las otras carreras, ellos no podían entrar a boxes durante la misma.
Tranquilamente el Renault rojo tijuana salió adelante, y el VolksWagen se situó detrás: harían carreras con largadas separadas, hasta que uno rebase al otro, o lo aleje. Cuando estuvieron en posición detrás del puente, se acercaron los marcadores con las banderas y dieron la señal de partida.
El estruendo de dos poderosos motores rugiendo y la audaz salida de ambos autos, dejó a todos los espectadores estupefactos, y varias marcas en el asfalto. Como un duelo a muerte, un reto distante, una carrera de corazones los coches cruzaron el circuito una y otra vez, al mismo tiempo, con derrapes paralelos... como si a pesar de estar lejos, separados, en autos diferentes.... fueran uno solo.
Varias vueltas se sucedieron, el Golf persiguiendo al Mégane y viceversa. Incluso una vez se detuvieron a recargar combustible... Era como si ambos quisieran alcanzar al otro, pero al mismo tiempo no se dejaran alcanzar.
Había pasado ya media hora de derrapes contra derrapes, cuando largaron una vuelta más del VW persiguiendo al Renault. El Golf se mantenía bien cerca, derraparon peligrosamente cerca en la U que había al salir de la curva más grande, y contrarrestaron eso con otro derrape de inercia para pasar la siguiente curva de 90° hacia la izquierda.
- Del... ahora los pasamos -dijo decidida Anabella.
- Si, ahora... ¡Vamos!
Cruzaron la recta corta derrapando, y ganaron espacio para la siguiente curva de 90 grados, pero a la derecha. Los dos autos iban tan cerca que parecía que sus defensas se rozaban... pero no lo hacían. Al entrar en la segunda curva grande, ellas derraparon hacia fuera, y casi tocando las barreras de contención de cemento, comenzaron a acelerar a la par de los hermanos Camperetti en la recta.
Debido a su posición, al cruzar por la otra curva, el Golf ganó milímetros de posición, y demostrando la verdadera potencia del V6 de 250HP comenzaron a acelerar. Rojo vs azul. Ellos contra ellas... La S doble amenazó con tragárselos con sus temibles barreras de cemento, pero ambos los esquivaron, y el Golf comenzó a ganar distancia.
Se acercaba la curva más cerrada de todo el callejero... Inconcientemente ambos frenaron, ambos volantearon hacia la derecha, y las colas de ambos autos fueron a la izquierda, pero... En ese cambio de direcciones, la defensa trasera del VW iba directamente a la trompa del CC de Víctor... Ya... se iban a chocar...
Justo cuando la gente se asustaba, cuando los gritos de terror amenazaban con salir de las gargantas, cuando algunas manos querían tapar los ojos... En ese momento... Sólo en ese momento... El Mégane pasó a milímetros del Golf, como acariciándolo, y el derrape paralelo dejó a todos los espectadores sorprendidos, e incrédulos de haber visto algo así.
Inmediatamente los gritos de alegría y la voz del locutor anunciaron que Delfina y Anabella habían ganado la carrera de drifting. Al salir derrapando desde debajo del puente, dieron una vuelta más saludando, y haciendo lucir sus coches por última vez en esas fechas. Ahora deberían ir al podio a recibir sus premios.
Ambos autos entraron a los boxes, y cuando Ana y Delfina se bajaron Ignacio se les abalanzó encima casi llorando, y con una sonrisa impresionante.
- ¡¡Me dejaron helado!! ¡Están locas! ... ¡¡Pero corren muy bieeeen!! -dijo contento y felicitándolas.
Los llamaron al podio, y todos comenzaron a marchar. Víctor sonrió al ver a Delfina acariciando su auto, y dio media vuelta para ir hacia el podio, cuando unos pasos que se cortaron en seco resonaron tras de sí.
- Víctor... -dijo segura la voz de Delfina.
El joven se dio vuelta y se quedó donde estaba: no quería acercarse, no quería sentir otra vez ese perfume tan intenso que lo volvía loco y que le daba deseos de abrazarla y no soltarla más. Delfina no decía nada, simplemente se mordió el labio y continuó mirando hacia el lado.
En eso, y de nuevo sigilosamente, Anabella apareció por la misma puerta de antes, con Diego de la mano y sonriendo se quedaron escondidos observando lo que pasaba entre los otros. Del otro lado, venía nuevamente el comunicador a hablarles; mascando chicle y sin mirar, dijo:
- Por favor, vayan al podio que los van a llamar en dos minutos... -y levantó la vista, los vio, sonrió y se quedó mascando el chicle mientras los miraba.
- Víctor... -dijo ella al fin, y Anabella le hizo un gesto a Diego para que escuchara- Yo soy la tonta, por no haber querido darme cuenta de lo que en realidad pasaba... -tragó saliva, y juntando fuerzas lo miró directamente a esos ojos color miel que tanto le gustaban- Te amo, nene... y no tengo palabras para decirte lo mucho que te quiero...
Ya. No era necesario decir más. Con dos pasos él acortó los metros que los separaban, y abrazándola por la cintura, la atrajo hacia sí y la besó. La besó febrilmente, locamente, porque en ese beso terminaban de correr sus corazones, porque se habían alcanzado...
- Te amo, nena linda... -le decía entre susurros.
Del otro lado, Diego miraba sonriendo la escena, mientras sostenía a la rubia en sus brazos. Lentamente giró sus ojos hacia Anabella, y ella le comentó:
- Al fin se lo dijo... Pensé que no lo iba a hacer nunca...
- Necesitaban tiempo...
Con cariño Diego acarició la delicada mejilla femenina con la mano, y lentamente la bajó por el cuello, para luego pasársela a la espalda y atraerla hacia sí. Las dos miradas se cruzaron nuevamente... dos brillantes miradas celestes formaron una sola, y en susurros se juraron su amor, y se besaron. En ese beso, Anabella se dio cuenta de lo mucho que él la quería.
El comunicador miró a las dos parejas besarse apasionadamente, y comunicó al locutor que había un problema, y que la entrega de los premios debería esperar, y se fue dejando atrás a dos amigas, a dos hermanos, que en una ciudad, en un año corrieron carreras de esperanza y se enamoraron perdidamente.
Ahora Víctor y Delfina sabían lo mucho que se querían, y tenían el suficiente valor como para ser concientes de los sentimientos del otro, y poder amarse y pasar por todos los problemas y buenos momentos juntos. Pero Diego...
Diego había cambiado.... Ya no era el mismo chico sin sentimientos, ya no era el mismo de las miradas gélidas, porque esa jovencita rubia llamada Anabella, de gracioso andar y curvas curiosas, que con sólo una mirada podía detenerlo, había logrado derretir su frío corazón.



¡¡Este es sólo el final del principio!! Muchas gracias a todos los que la leyeron, realmente agradecida de corazón... Nos vemos en el próximo artículo, y en la próxima historia!!

Tags: literatura, argentina, novela, acción, romance, carreras

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Autor: BlueBrain
Domingo, 29 de julio de 2007 | 9:41
muy bueno el ?ltimo cap?tulo, la carrera fue estupenda y los protagonistas luego de mil vueltas quedaron juntos... Te felicito, escritora, fue un placer leer esta novela, tan original y tan buena
Autor: Kamus_99
Domingo, 29 de julio de 2007 | 9:43
genial el ?ltimo cap. Toda la novela fue atrapante y con mucho suspenso, me gust? desde el ppio y el final fue tan bueno como lo esperaba. Te felicito, Trueno, eres muy buena escritora
Domingo, 29 de julio de 2007 | 15:39
EXCELENTE!!!
No s? que m?s decirte, la novela fue atrapante desde el principio y describes tan bien las situaciones que me parece verlas, te felicito de coraz?n.... y gracias por el final, yo esperaba que se arreglaran, gracias. Fue un placer que compartieras con nosotros esta novela. Te felicito por tu obra finalizada
Autor: Aldair_88
Lunes, 30 de julio de 2007 | 6:30
Snifff, Sniffff... Estoy muy emocionada... Termin? Running y todos kedaron juntos!!! Trueno, te felcito por haber escrito una novela excelente.
Autor: Foxys
Lunes, 30 de julio de 2007 | 21:41
NOO termino runinggggg!!!! ahhhh me encantooo truno muy buen cap!!! me re re gusto! jojojo y me gusto mas a?n ese "?fin?" entre ?? XD XD XD

 

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