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S?bado, 28 de julio de 2007

Hola a todos!! Por fin el tan esperado capítulo final de "Runing Hearts" antes que nada, les agradezco a todos los que la leyeron, a los que se engancharon, a los que la criticaron y me apoyaron, por continuar casi un año leyendo esta historia. La segunda parte del capítulo final saldrá el domingo de este fin de semana, así que no desesperen... En fin los dejo leer...



El gesto de tranquilidad, quizás confundible con un gesto de indiferencia marcaba el rostro de Delfina Bocaccio, disimulando el temor que se escondía dentro de ella. Recostada contra la puerta derecha de su auto en los boxes del circuito donde en pocos minutos correría, repasaba mentalmente los hechos que le habían sucedido en los últimos días.

Tras envolverse cuidadosamente en su toalla, Delfina abrió la puerta del baño justo para encontrarse con la mirada tórrida de su madre, que más que desaprobación y enojo, esta vez mostraban odio. Ignorándola como solía hacerlo, le pasó a su lado en dirección a su dormitorio para cambiarse: la fiesta empezaba en unos instantes, y ella todavía no estaba lista.
- Esta vez te pasaste, Delfina -reprochó Carmen, su madre- ¿Cómo puede ser que vayas a correr un auto entre profesionales? ¿No te das cuenta de que una mujer metida en eso queda re mal? ¡Vas a parecer una cualquiera! ¿Cómo podés hacerle esto a esta familia tan noble? ¡Estás deshonrando el apellido y el nivel que a tu padre y a mí tanto nos costó lograr!
La mujer continuó gritando y maldiciendo a todo lo que podía su voz, mientras la jovencita -con la puerta del dormitorio cerrada- se colocaba un precioso vestido de cóctel para asistir a la fiesta en uno de los clubes más exquisitos de toda la ciudad. Tras cambiarse y alistarse, abrió la puerta y vio a su madre haciendo una escena con sus hermanos y su padre: siempre era lo mismo. Si ella hacía algo, estaba mal, peor si a sus hermanitos se les ocurrí ir a vivir solos a otra provincia, estaba todo bien.
Con la mayor de las paciencias, sacó su auto, y se dirigió hacia la casa de Anabella. Una hora después, ambas arribaron en dos de los más envidiados autos. Al bajarse, pudieron comprobar que todo el mundo se encontraba en la fiesta, incluyendo a los corredores de las cuatro disciplinas que participarían la semana siguiente.
Con calma, y una sonrisa en sus labios, las dos chicas se internaron en el club. Unos metros más adelante, comenzaron a saludar a diversas personas. En eso, una mano tocó el hombro desnudo de Delfina, y ésta se dio vuelta inmediatamente, para encontrar una figura masculina alta, de tez morena, cabellos renegridos, ojos verdes, y sonrisa irónica.
- ¡Hola chicas! -dijo el joven, que era nada más y nada menos que Martín Derancher, el dueño del Subaru Impreza que había corrido contra ellas el año anterior.
- Tanto tiempo... -saludó Anabella- ¿Estás acá porque vas a correr?
- Así es, y veo que ustedes también... -hizo una pausa- A pesar del choque de la otra vez, mi Impreza ya está listo para correr, y mucho mejor que antes...
- No lo dudo -contestó la colorada.
A todo esto del otro lado de la sala, los hermanos Camperetti charlaban con un grupo, al tiempo que Víctor se las arreglaba para acechar con la mirada a las dos féminas que acababan de ingresar, y más particularmente a cierta colorada, que con ese vestido de cóctel negro se veía exquisita.
Tras varios encuentros un tanto inesperados en la noche, como encontrarse con Santiago, con Francisco, repetidas veces con Martín, e incluso con Víctor y Diego, la noche transcurrió amena y agradable. Sin embargo, Delfina no perdió la oportunidad de mirar al más joven de los Camperetti, que vestido formalmente con saco y corbata, le resultaba la perfección personificada en un joven rubio y alto.
Al retornar a su casa luego de la fiesta, su madre reiteró la escena, pero esta vez secundada por Alejandro y Sofía, los dos hermanos de Delfina, que procuraron decirle lo suficiente como para que luego de cambiarse, se fuera corriendo a la casa de su amiga Anabella, y decidiera pasar la noche ahí, como tantas otras veces.

- ¡Hey! ¡Delfina!
La llamada casi a los gritos de Anabella la trajo a la realidad. Lentamente abrió sus ojos y miró alrededor: todavía nadie estaba encimado a los coches, pero en minutos los estarían. Esforzando una sonrisa, miró a su amiga y preguntó:
- ¿Qué pasa? ¿Dónde estabas?
- Estee... Yo... Estaba con... Diego... -titubeó la rubia.
- Novedad... -acotó Delfina, y ambas sonrieron.
- ¿Qué te pasa? -preguntó Ana, volviendo al tono preocupante- Hace una semana que no podés derrapar el auto, y me preocupa... Esto es lo que siempre quisiste, y no se que te pasa...
- Nada... No te preocupés, es que he estado nerviosa...
Mentira, y Anabella lo sabía. Había estado pensando demasiado en Víctor, y se había resignado totalmente a que algo pasara entre ambos: después de lo que él le había dicho, y de que la viera en brazos de otro -porque había simulado no enterarse de la presencia del rubio esa noche- no creía que hubiera oportunidad.
- ¿Sabés algo, Anita? -preguntó decidida- Vamos a correr... Que no nos importe si nos estrellamos contra la barrera... Demos lo mejor de nosotras...
- ¡Por supuesto! Si dar lo mejor es lo único que sabemos hacer.
Ambas se estrecharon las manos, y pronto el box donde estaban ellas y los autos del drifting comenzó a llenarse poco a poco. En eso, Diego y Víctor Camperetti aparecieron por una de las puertas, seguidos por algunos guardias que intentaban retener a una pequeña multitud femenina que los venía persiguiendo. Cuando entraron, el mayor le guiñó un ojo a Anabella, disimuladamente, y se fue sobre el Mégane inmediatamente.
Delfina trataba de ignorar la situación estando encimada sobre las cubiertas de su Golf: habían comprado las mejores, y no quería que nada fallara. Justo cuando deseaba que Víctor le dijera algo, sintió una mano en el hombro, y al darse vuelta, lo vio: una sonrisa preciosa, y con el traje de cuero que le quedaba demasiado bien para su gusto.
- ¡Hola, Del! -dijo él, y bajó un poco la voz- Tengo que decirte algo, pero sólo lo haré si para el domingo ambos llegamos la final de drifting... Yo por mi parte, voy a dar todo de mí para que así sea...
Rápidamente la miró: ella vestía también un traje de cuero, pero un tanto más ajustado en las piernas, y en la parte de arriba simulaba una campera un tanto entallada, lo que evitaba la horrible forma del overol ajustado en la cintura. “Muy hermosa...” pensó, y sin más se dirigió a su auto, revisó todo, y se subió.
Ignacio se había acercado al Golf, ya que era el mecánico del grupo y revisó rápidamente todo. Tras unos segundos tratando de que Delfina volviera a la realidad, ellas se subieron al auto, y se quedaron esperando su turno. Eran cuatro dúos los que correrían, y la prueba del viernes sería la clasificación por puntos. El primer turno era de Francisco y Santiago, que habían decidido correr juntos, en el Peugeot 307 de Santiago.
La prueba fue un éxito, realmente se lucieron, y retornaron a los boxes triunfantes. Acto seguido, se preparó el Subaru Impreza WRX de Martín Derancher, quien tenía un copiloto que ninguna de las dos chicas reconocía: fue otra prueba espectacular, derrapó a una velocidad extremadamente baja, quemó cubiertas, y retornó a boxes con un puntaje mayor que el de Santiago y Francisco.
- ¡¡Felicitaciones!! -gritó la voz del altavoz- A continuación uno de los dúos más esperados... ¡Los hermanos Camperetti! En un Renault Mégane II CoupéCabriolet, modificado a 300 caballos de fuerza, llantas de aleación de 17 pulgadas, aceleración de 0 a 100 en cinco segundos, y representando a Renault...
Los aplausos y el griterío les impidió a las chicas -que estaban dentro de su Golf con las ventanillas bajas- escuchar demasiado. El Mégane comenzó a acelerar en vacío, y salió acelerando al máximo, y por la recta, comenzó a avanzar en un derrape, y tomó la curva más grande del circuito derrapando desde el comienzo hasta el final a una velocidad altísima.
- ¡Es impresionante! -continuó narrando la voz, y las chicas aguzaron el oído- Salieron De un derrape a alta velocidad quemando cubiertas, y ahora van muy despacio... ¡Que gala! Estos dos hermanos realmente hacen lucir su auto...
El griterío de voces femeninas les impidió terminar de escuchar, pero como el puntaje había sido más alto que el de Martín, los hermanos regresaron triunfantes a boxes. Ignacio se aproximó corriendo y les hizo varios gestos que Delfina y Anabella entendieron, y bajándose los cascos, cerraron las ventanillas, y salieron de boxes.
- ¡¡Y por fin el último dúo del drifting!! ¡¡Representando a Audi-VolksWagen Anabella Lombardi y Delfina Bocaccio!! En un VolksWagen Golf IV modificado a 250 caballos de fuerza, aceleración de 0 a 100 en seis segundos, llantas Watanabe, y excelentes tiempos en la previa...
- Ana... Víctor me dijo que... -comenzó a murmurar Delfina.
- Ya se, los escuché... -sonrió- Pues ni modo, vamos a lucirnos... Comenzá a acelerar ahora y...
Justo cuando el locutor les indicaba que salieran, el Golf comenzó a acelerar, pero manteniendo el freno de mano haciendo que las cubiertas delanteras comenzaran a girar y a quemarse, por lo que e humo blanco salía de ellas. En eso, Ana bajó el freno de mano, y el auto salió disparado. Aceleraron al máximo en pocos metros, y comenzaron a derrapar antes de la curva, ingresando a esta a una velocidad sorprendente, y pasando solo a cinco centímetros de las barreras de cemento y rejas.
Al finalizar esa gran curva venía un estrecho movimiento en forma de S, donde pasaron con un derrape de inercia que les permitió cambiar la dirección sin dejar de derrapar. Enderezaron el auto por segundos, y la próxima era una curva en forma de U. Delfina frenó, rebajó los cambios haciendo rechinar el poderoso motor, y pasando bien despacio y cerca a la barrera, fue dejando una gran estela de humo proveniente de las cubiertas quemadas.
Otro derrape de inercia pero a baja velocidad las hizo cruzar la curva de 90 grados, y al hacer otro pasaron la S doble del circuito. En la recta corta, Delfina sobre-aceleró y Ana usó el freno de mano, y avanzaron quemando más cubiertas, llenando todo de humo blanco, y dejando espectadores estupefactos. Al soltar el freno de mano, cruzaron la segunda curva más grande con otro derrape, y la segunda S doble con derrapes de inercia que hacían parecer que el Golf iba a chocar con la barrera.
Pasaron por debajo del puente derrapando y al salir del mismo, aceleraron dejando las marcas renegridas de las cubiertas en el asfalto. Los jueces dieron el puntaje más alto de los cuatro dúos, y tras una ovación regresaron a los boxes. Habían pasado el primer día con orgullo, había quemado 4000 dólares por cubierta, pero habían ganado. En sus rostros sólo quedaban sonrisas, y grandes esperanzas.

- Che, vos... zombie... ¡Despertate!
- ¡Perdón Anita! -sonrió Delfina abriendo los ojos- Es que anoche no pude dormir, escuchaba el ruido de los motores, veía los derrapes, todo...
Estaban en el baño cambiándose, cuando la colorada se había quedado dormida sentada en el banco de madera que ahí había. Estuvieron un rato preparándose, y cuando salieron, Ignacio las esperaba con la carpeta de los horarios y comenzó a hablarle de cómo correrían y demás. “Este trabajo le sienta demasiado bien...” pensó Anabella al ver a su amigo tan entusiasmado.
- ...me entienden ¿No? -preguntó Nacho- Santiago contra los Camperetti, y ustedes contra Martín... ¿capichi?
- ¿¿¿Contra Martín otra vez??? -inquirió Delfina por lo bajo.
- Si, y esta carrera es por puntos y por posición, como ustedes tienen más puntos, salen adelante, así que no lo dejen adelantarse, y soporten tres rondas... ¿Si?
- ¡Por supuesto!
Y como era de esperarse, ellas cumplieron su promesa. Aprovechando que el circuito era un tanto estrecho, si derrapaban totalmente cruzando el auto casi horizontalmente, no le daban espacio de rebasarlas, y a su vez ganaban puntos. Algo parecido hicieron los hermanos Camperetti, y pasaron a la final el día domingo, mientras que Santiago y Francisco corrieron contra Martín y su copiloto por el tercer puesto.
Ya llegada la noche, cuando habían terminado todas las carreras, las chicas continuaban inspeccionando su auto par prepararlo para el día siguiente. Se hizo de noche, y ambas se fueron a sus casas a bañarse y prepararse para el gran día siguiente.

El cierre se deslizó por el traje de cuero rápidamente, ajustando las curiosas curvas de Anabella Lombardi. Con toda la tranquilidad del mundo salió del baño, y vio a los reporteros hablando con los corredores del TC2000, y con los representantes del Drifting. Se asomó a ver, y se quedó helada al observar que todas las gradas estaban repletas, y que había multitudes junto a las barreras de cemento y rejas.
El locutor anunció el primer evento, y unos cuantos autos antiguos extremadamente cuidados y relucientes inundaron el circuito mostrándose, y simulando competir unos con otros. En eso, cuando estaba muy tranquila observando, la vos nerviosa de Ignacio -quien venía seguido por Delfina- la trajo a la realidad.
- Ana... Los organizadores me acaban de comunicar una propuesta, que me dijeron (indirectamente) que esperan que acepten... -su voz sonaba preocupada, así que la rubia se limitó a escuchar- Quieren en la entrada de la curva grande colocar una pequeña rampa para que hagan saltar los autos...
- ¿¿¡¡QUE!!??

¡¡Soy mala!! No saben lo que es la segunda parte... muahahahaha... Bueno, espero sus comentarios, y mañana domingo a leer el final de la super novela... ¡¡No se la pierdan!! Nos vems mañana, en el último capítulo de RH... pero en otro de loss artículos del blog...

Tags: literatura, novela, argentina, acción, romance, carreras

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
S?bado, 28 de julio de 2007 | 18:28
ke buen cap. kedo ansioso esperando el final, final...
Autor: Aldair_88
S?bado, 28 de julio de 2007 | 18:32
Ana ya se arregl? con Diego, y Delfi est? en eso!!!!! Espero el fin de semana ke viene para el final, espero ke sea tan bueno como se deja entrever
S?bado, 28 de julio de 2007 | 18:56
excelente cap?tulo!!!! muy buena la forma en que describes las carreras, quedo en ascuas esperando el desenlace...
Lunes, 30 de julio de 2007 | 0:00
??Que bueno que les guste!! Esperen ansiosos la segunda parte que est? re buena!! muahahaha... Muchas gracias por leerme chicos, y... ?Que aguante!

 

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