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S?bado, 21 de julio de 2007

Antes que nada, les quiero comentar que posiblemente éste sea el penúltimo capítulo de la historia. "Runing Hearts" ha durado casi un año y me ha gustado mucho escribirla, y espero que les haya gustado leerla. Les comento esto para que no me maten si el finde próximo ven un "Fin" al final de la historia. En fin, los dejo con el capítulo...



-¿¿¿¡¡Pero qué parte de “derrapá más despacio no entendés!!???
La voz del auricular continuaba gritándole al oído a Delfina, hasta que esta se cansó, y mientras con una mano se los sacaba, con la otra continuaba dirigiendo el Golf en el derrape de una curva. Al salir de éste, clavó los frenos y miró a Ana con cara de inocencia.
- ¿Qué? ¿O vos también te vas a enojar?
- Yo te entiendo... Pero sabés como es esto...
La rubia sonrió entendiendo a su amiga: hacían cuarenta grados de temperatura con la típica humedad santafesina, el aire parecía denso e irrespirable, y el sol pleno de las dos de la tarde se reflejaba en el asfalto del circuito de pruebas, transmitiendo calor al interior del coche, a pesar de sus vidrios espejados.
- ¡Ay, no! ¡Tu papá de nuevo no!
La colorada se tapó los ojos con las manos al ver que don Alberto Lombardi, padre de Anabella se acercaba como una furia cruzando el circuito. Cuando llegó, se acercó y golpeó el vidrio haciéndole señas de que se bajaran. Cuando lo hicieron, el viejo pareció calmarse y comenzó a hablarles:
- Derrapar no es únicamente hacerlo a la máxima velocidad, esa es la parte más fácil... Lo difícil es hacerlo a la velocidad más baja sin que el auto se detenga, y sin perder el derrape -mientras hablaba parecía relajarse- Ustedes quisieron ser profesionales y ahora la oportunidad se les está dando. Se que ambas, juntas, pueden hacer lo que se propongan... Delfina, yo se que sos capaz de mover tu auto como si fuera parte de tu cuerpo: hacelo, pensá que es sólo otra carrera callejera, demostrá lo que podés hacer, y Anita... vos tenés una gran habilidad para pensar estrategias en el mínimo tiempo, y eso les va a ser muy útil... Continúen comunicándose como siempre lo hacen... Continúen corriendo... sólo porque así pueden demostrar quiénes son en realidad...
Don Lombardi se fue caminando tranquilamente luego de dejar a dos chicas bastante confundidas. El sol deslumbrante de enero azotaba la ciudad, y Delfina, debajo de un traje de cuero, ya no soportaba más.
- ¡¡Que calor!! -se quejó quitándose la parte de arriba, y quedando con una musculosa blanquecina y muy ajustada, mientras el resto del traje, asido a su cadera, acentuaba sus curiosas formas- Hoy hace un año, Ana...
- ¿Un año? ¿De qué? -preguntó la rubia, sacándose también el traje.
- Hoy hace un año que Víctor se nos cruzó en la ruta, y que nosotras lo pasamos derrapando... -ambas suspiraron- De no haber sido por eso, nunca hubiéramos empezado a correr, y no estaríamos acá...
- Realmente nunca dejás de pensar en él ¿No? -preguntó Anabella Lombardi.
- No... Nunca dejo de pensar en él... Pero tampoco se lo que siento...

Esa misma noche, en las afueras de la ciudad, un Renault Mégane II CC color rojo Tijuana cruzaba la misma ruta que hacía un año, pero esta vez mucho más audaz, intrépido, seguro... Y con dos pasajeros a bordo. Cruzando una curva en pleno derrape pero a una velocidad muy baja, Víctor iba plenamente concentrado en lo que hacía... al menos, exteriormente, situación que no pasó desapercibida por su hermano, quien sentado a su lado, le daba las indicaciones.
- Víctor... Dejá de pensar en Delfina... -dijo secamente.
- No puedo... -le contestó, de una forma en que no parecía el mismo Víctor Camperetti de siempre- No puedo evitar lo que siento, y tener que tragármelo, y actuar como si nada pasara cuando la veo, se me hace insostenible...
En eso, Víctor salió de la curva, y detuvo su auto en la banquina, y colocando sus brazos encima del volante, apoyó su cabeza en ellos. Diego lo miró con su frialdad y falta de sentimientos habitual, mientras arqueaba una ceja.
- Soñar no hace que los sueños se vuelvan realidad...
- ¿Nunca pensaste que eso llamado corazón y que le bombea sangre a tu cuerpo sirve más que para eso? ¿Conocés lo que significa la palabra “sentimientos”? -respondió el rubio con un alto grado de ironía y cinismo en su voz.
- Sí, pero ahora no vienen al caso... -Diego se agarró de la manija para sostenerse de la puerta, y agregó- seguí corriendo que ya nos queda poco tiempo...
- ¿Y porqué no conducís vos? -volvió a preguntar con ironía.
- Porque vos lo hacés mejor... -Víctor se quedó helado- Y porque no servís para copiloto, ahora arrancá...
Por unos segundos, el joven se había quedado sorprendido: no podía creer lo que su hermano le había dicho, pero tampoco sabía si eso había sido una broma, o simplemente la verdad. Tratando de dejar eso y otros temas de lado, arrancó su auto, y continuaron practicando durante toda la noche.

Llegado el fin de semana, Anabella y Delfina se prepararon para el encuentro con Daniel Ledesma, que iba a ir a “supervisar” la situación, y controlar el nivel del auto, y de las jovencitas. Tras inspeccionar todo el coche y comprobar los nuevos asientos deportivos con cinturones de seguridad de carreras, se sentó satisfecho en uno de los sillones del despacho de don Lombardi en el Drifting Zone, y comenzó a explicar la situación:
- Chicas, faltan tres meses para la carrera, ya que este año se hará en Abril. ¿Saben más o menos cómo serán las carreras?
- Más o menos... ¿Podría explicarnos? -inquirió Anabella.
- Con mucho gusto -asintió Daniel, encendiendo su cigarrillo- Como sabrán, son cuatro disciplinas, que serán evaluadas en tres días. Con respecto al drifting el viernes serán las clasificaciones, el sábado tres carreras, y el domingo la muestra de los dos finalistas y la carrera de velocidad.
- Si, pero... -dudó Delfina- ¿Qué se evalúa?
- Buena pregunta... -dijo dándole una seca a su cigarrillo- Como buena carrera de Drifting, se clasifica por puntajes obtenidos en la cantidad y clase de derrapes (por ejemplo, entrar ya derrapando a una curva, y no entrar sin derrapar), la cantidad de derrapes a baja velocidad, y la cantidad de humo que sale al quemar los neumáticos, la posibilidad de hacer avanzar el auto en una recta pero manteniendo el derrape, y el tiempo con el que se hacen tres vueltas al circuito. ¿Me entienden? -ambas asintieron- para la carrera final, será quien llegue primero a la meta.
- Va a ser difícil...
- ¡¡Por eso es que les digo que controlen la baja velocidad!! -interrumpió Don Lombardi.
- Ya... tendremos que seguir practicando...
- Hablando de eso... ¿Ustedes rinden algo de la universidad en febrero? -interrogó Daniel, mientras acababa su cigarrillo.
- No, ninguna... ¿Por? -respondió Ana.
- Porque quedan sólo cuatro meses, y en vez de estar acá deberían estar entrenando... Aprovechen ahora que la compañía les paga la nafta y las cubiertas...
Ese mismo fin de semana, el grupo de amigos completo se reunió en casa de Ignacio para charlar y disfrutar de unos momentos juntos. Como era de esperarse, para cuando todos estuvieron reunidos, la vereda de la casa de Nacho se había convertido en una exposición gratuita de los mejores y más rápidos autos de toda la ciudad, y cada uno que pasaba no dejaba inadvertida la situación.
Mientras Ana y Diego hablaban y reían un poco alejados de la multitud, Delfina revisaba los DVD de las posibles películas para ver, cuando Víctor se le acercó. Tras charlar vanamente sobre las películas por unos segundos, él se animó a hacer una pregunta:
- Hey... ¿Ustedes están practicando para la carrera?
- Se... Todos los días... Ya me duele la espalda de ese asiento de carrera...
- A mi también, la verdad es que no se que esperar de ese día, porque no falta mucho...
- Esperá un gran desafío... -le dijo ella con una mirada retadora- Porque yo pienso llegar a la final, y ganarla... -inmediatamente, dejó de mirarlo, y agitando un DVD se acercó a los demás- ¡Chicos! ¡Acá encontré que podemos ver!

Los días pasaron, los tórridos calores del verano santafesino se sucedieron, noches y noches derrapando, y otras tantas reunidos entre amigos, y llegó la hora de retornar a clases. Cruzando ya mediados de marzo del 2008, cada día que pasaba acrecentaba los nervios y las expectativas de todos por la gran carrera que se avecinaba.
Con el brillante reflejo del río en el parabrisas, un Vectra color aguamarina, seguido de un Golf color azul cruzaban la avenida de la costanera, en dirección a su universidad. Esquivando coches, caminantes, despertadores en el asfalto, reflejos molestos del sol, y demás, las dos amigas se abrieron paso hasta el estacionamiento de la facultad.
Tras aparcar sus coches, se bajaron sonrientes y descansadas como nunca. Entraron con toda la tranquilidad del mundo, y saludaron a Nadia y a Roxana que estaban charlando cerca de la entrada.
- ¡Chicas! No saben lo que pasó... -dijo Roxana bajando la voz
- ¿Qué pasó? -preguntaron las recién llegadas, bastante intrigadas.
- Todo el mundo está hablando sobre el nuevo evento que se incorporó a las carreras este año, y todos quieren saber quiénes van a ser los que correrán...
- ¿Hay alguna sospecha? -preguntó Delfina.
- No lo creo... -aseguró Nadia- Al menos no escuchamos nada de eso...
- Menuda sorpresa que se van a dar cuando vean a dos mujeres corriendo... -rió Ana por lo bajo, para disolver la tensión del momento.
- Quizás... Pero no nos queda otra que prepararnos para dar lo mejor de nosotras... -dijo la colorada.
- Saben que nosotras las apoyamos, así que cuenten con nos... -afirmaron Nadia y Roxana.
Así reunidas, continuaron preparándose, esperando, creyendo, entrenando... Pero no por eso las dudas en el corazón de Delfina desaparecían: cada vez que encendía el auto, cada clase a la que asistía, todo.... Todo le recordaba a Víctor, y a ese porte seguro, sus cabellos rubios, esa sonrisa que la obnubilaba.
Aunque no era el momento, la carrera se avecinaba, y ella no podía dejar de pensar en él. La mejor oportunidad de su vida se estaba desarrollando frente a ella, y la estaba por perder, por un chico por el que no sabía lo que sentía.

Es un tanto extraña la forma de sobrellevar la situación de estos dos, pero todo tiene solución. Nos vemos en el próximo capítulo, quizás el último, pero seguro que nos veremos en el próximo artículo del blog... Hasta tanto... ¡éxitos a todos!

Tags: literatura, argentina, novela, acción, romance, carreras

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Autor: BlueBrain
S?bado, 21 de julio de 2007 | 6:28
muy bueno el cap?tulo, que bien has descripto el entrenamiento, me parece incre?ble que ya estemos llegando al final. Te felicito, escribes muy bien
Autor: Kamus_99
S?bado, 21 de julio de 2007 | 6:42
muy bueno el cap, me parece mentira ke ya llegamos al final de la novela....
Autor: Aldair_88
S?bado, 21 de julio de 2007 | 6:49
??C?mo!! ?ya termina la novela? ?no se van a arreglar???
muy bueno el cap. pero muy triste la notici de ke ya temina la novela ?escribir?s otra?
Autor: Foxys
S?bado, 21 de julio de 2007 | 14:26
nuuuuuuu se acaba runing!!! :/ chaaangosss weno nena te ha quedao muy bien este cap.... espero con ansias el 54 *?*
Domingo, 22 de julio de 2007 | 12:21
Ana ya est? con Diego (bella pareja) ??????Pero y Delfina y Victor????!!!! ?van a terminar as? y nada m?s??? Estoy empujando el tiempo para que llegue el pr?ximo cap?tulo
Domingo, 22 de julio de 2007 | 23:07
?No saben lo que se va a venir! Muahahaha... Me alegro que les haya gustado el cap?tulo, y les recontra agradezco a todos que me hayan aguantado casi un a?o con la misma historia... ?Muchas gracias!

 

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