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S?bado, 23 de junio de 2007

Hola a todos!!! No me maten por lo que pasa en este capítulo!!! Prometo final felíz que gustará a todo el mundo!!! Ahora, a leer... muahahahaha....


El disparó resonó por todo el lugar... pero... ¿la bala?
Justo cuando Pablo jalaba el gatillo, Cristian se abalanzó sobre él, moviéndole el brazo y haciendo que disparara al vacío. Del otro lado, de un salto, Víctor se había colocado delante de Delfina, y todos miraban la escena con estupor y temor.
- ¡¡¡¿¿Pero que te pasa??!!! -le espetó Pablo, a su compañero.
- ¡¡Estás loco!! ¡La ibas a matar! -le contestó, no sin temor en su voz.
Pablo le clavó una mirada asesina a Cristian, y de un empujón lo corrió de su lado. Abrió la puerta del Supra, arrojó la pistola dentro, y aventando la puerta, se dirigió hacia donde estaba la colorada. Víctor la movió hacia atrás delicadamente, y se paró delante para protegerla, pero ella lo retuvo por el brazo, colocándose delante, y enfrentando a su ex-novio con la mirada.
- No se qué es lo que pretendés, pero con un arma no vas a lograr nada... -le dijo, tan osada como siempre.
- Quiero que me expliqués algo... -dijo haciendo caso omiso a las palabras de Delfina- ¿Por qué no derraparon hasta el último momento?
- Con que eso era... -murmuró bajito, y luego agregó, dirigiéndose a él- El Drifting no es algo simple... no es solamente derrapar una curva... es cuidar el auto, sus neumáticos... y saber aprovechar las posibilidades de tu coche. No todas las curvas son para derrapar... Ahí está la diferencia del drifting, de un solo derrape amateur: el reconocer qué curvas son para derrapar y cuales no, y saber hacerlo...
Pablo agachó la cabeza y sonrió, mientras Delfina lo miraba sin una sola mueca en el rostro, y todos los demás sentían la presión del momento. De pronto, el joven levantó la mirada, una llena de odio, rencor... y todo hacia ella. Apretó sus puños, y levantó el brazo derecho, le iba a pegar... iba a hacerlo. Juntó todas sus energías, y largó el golpe...
Golpe que, hábil y rápidamente, fue detenido por Víctor, quien había movido a Delfina hacia atrás de él. Sin dudarlo dos veces, apretó más la mano izquierda -en la que sostenía el puño de Pablo- y tirándolo hacia él, le asestó un fuerte golpe en el estómago, haciendo que éste cayera de bruces al suelo.
Desde el piso, y mientras trataba de levantarse, vio que el rubio era alto, mucho más que él... Pero no solamente eso... En ese momento realmente se sintió empequeñecido por alguien como él. No sólo por su carácter, sino por cómo era. Se paró enfrente del joven Camperetti, y mirándolo a los ojos, se pasó el dorso de su mano derecha por la boca, limpiándose un hilo de sangre que le corría, producto de la abrupta caída.
No se detuvo a pensar dos veces, estaba decidido a pelear. Quería matarlo. Quería acabar con Víctor a puñetazos, como no había podido hacerlo con el disparo. Pero en eso... en eso... Delfina tomó a Víctor por el brazo, y le pidió que no pelearan, que se detuvieran... Una lágrima rodó por su mejilla y rebotó en la mano del rubio, que la miraba extrañado.
Entonces, y sólo porque ella se lo había pedido, Víctor le iba a decir a Pablo que lo dejaban ahí, que estaba dispuesto a olvidarlo... Pero unas sirenas de autos de policías comenzaron a sonar por todo el lugar. Rápidamente los presentes comenzaron a irse, sacando decenas de coches tuning por todos lados.
- ¡¡Síganme!! -les dijo Ana a sus amigos- ¡Yo se por donde ir! Cuando les prenda los intermitentes, apagan las luces ¿Si?
Nadia y Roxana asintieron temerosas, y en una pequeña caravana, el Vectra, el Golf, la Ranger, el 206 y el Stealth salieron corriendo. Pero Víctor e Ignacio se quedaron. Sus autos estaban enfrentados, y sus miradas cruzadas. Las sirenas de policías sonaban cada vez más cercanas.
- No te das cuenta... ¿verdad? -le preguntó Nacho, y el rubio guardó su postura firme, sin decir ni una palabra- Lo que estabas a punto de hacer, realmente lastimó a Delfina... Puede ser que la quieras mucho, pero no la conocés... Ella no ha tenido la mejor vida, y cada vez que se encariña con alguien (como Ana, Roxanna... o vos) ella teme porque algo los pueda arrebatar de su vida... -el gesto de Víctor se iba ablandando a medida de que el otro hablaba- Ahora vos viniste para acá, la defendites, y por eso me arrodillo ante vos, pero casi te matan por eso... Y... Aunque me duela... yo se que ella se muere si algo te pasa...
Víctor no se animaba a decir nada. Sentía una gran y pesada carga sobre él, y sabía y entendía que lo que Nacho le acababa de decir era cierto: por más que la quería, no conocía todo sobre ella. ¿Realmente la quería? Si en verdad lo hacía, debería apartarse...
El Fiesta hizo sonar un bocinazo, y ambos autos salieron lo más rápido posible, evitando -casi por milagro- que la policía los atrapara.

Lunes otra vez. Eran las siete en punto de la mañana, y Anabella se tomó su tiempo para estacionar su preciado Vectra. Juntó sus carpetas revisó su maquillaje en el retrovisor, y se bajó del coche, justo para ver a Diego Camperetti esperándola.
- Hola... -dijo ella- ¿Cómo estás, Diego?
- Tengo algo que preguntarte... -comentó, pensando que ella estaba más linda que de costumbre- ¿No sabés nada de qué pasó entre Víctor y Delfina?
- No... creo que no hablaron ni nada -contestó, triste por dentro, porque esperaba (vanamente) que Diego le dijera cualquier otra cosa, menos referida a Víctor- Es más, ella estuvo media deprimida todo el domingo... ¿sabés algo?
- Creo que mi hermano va a cometer alguna estupidez, eso es todo...
Tras algunos comentarios más del tema, continuaron caminando juntos, y hablando de cualquier tontería, mientras las chicas presentes, odiaban con la mirada a la rubia de ojos celestes, que caminaba junto a uno de los hermanos más codiciados por todas las féminas del a universidad.
Unos minutos después, y en otra parte de la vasta institución, Víctor Camperetti se sentaba en uno de los bancos, junto a Roberto Lombardi quien, agotado de pensar qué era lo que le pasaba a su amigo, decidió emplear una vieja táctica: ignorarlo. Ensimismado en su mundo, Víctor se limitaba a copiar lo que el profesor decía. Habían pasado casi veinte minutos de empezada la clase cuando Delfina arribó, y se sentó en un banco lo más alejado posible de Víctor.
Las horas pasaron rápidamente, las hojas se llenaron de apuntes, y llegó la hora de irse. La jovencita juntó sus cosas, y comenzó a bajar las escaleras, cuando sintió pasos rápidos tras ella. No les prestó demasiada importancia, hasta que una mano le tocó el hombro, y se dio cuenta de que era Víctor.
- Hey... -le dijo a modo de saludo.
- Hola... -contestó ella.
Ambos se dirigieron hacia el estacionamiento sin decirse ni una palabra. Cuando ella estuvo por subirse al Golf, Víctor le dijo:
- Del... -pausa- Necesito hablar con vos...
- Si... ¿Qué pasa? -preguntó ella, bastante ida.
- No, ahora no... Esta noche, en la costa, a las nueve...
Ella intentó responderle, pero se quedó como tildada, y no alcanzó a murmurar nada, salvo cuando él ya se había ido. Odiándose por ser tan tonta, se subió a su auto, y lentamente, comenzó a moverlo. En eso, a través del retrovisor, vio que Ana venía caminando al lado de Diego, sosteniendo una radiante sonrisa en su rostro. Un tanto contenta con su amiga, pero enfadada consigo misma, se retiró del lugar.

Llegó la noche, y luego de cargarle combustible a su VW, se dirigió a la costa, sin saber por dónde buscar. No tardó demasiado en encontrar a un Mégane II CC aparcado, y al rubio apoyado en las barandas, mirando hacia el río.
- Linda vista... -dijo ella.
Víctor se dio vuelta, y le echó una mirada rápida. Llevaba unos jeans bastante ajustados que marcaban la forma perfecta de sus piernas, un sueter fino no muy apretado que hacía volar la imaginación de cualquier hombre al ver esas insinuaciones de sus curvas, aros al tono, y el cabello suelto. Estaba preciosa como siempre. Pero esta vez, Delfina no se fijó tanto en Víctor. Miró sus ojos... Parecían enrojecidos, como si hubiera estado llorando. “¿Llorando? No... No creo, pero ¿por qué, sino, tendría los ojos rojos?” pensaba.
- ¿Qué te pasa? -preguntó. La respuesta tardó unos segundos en venir.
- Del... antes que nada, quería pedirte perdón por lo del sábado... No era mi intención lastimarte ni nada, pero realmente no deseaba que ese... ese... -contuvo sus palabras, y prosiguió- que Pablo te lastimara...
- No, Víc, está bien... nunca pensé que lo golpearas, pero te digo que era por vos por quien yo estaba preocupada, no... -sus palabras se cortaron al sentir como la mano del rubio le acariciaba suavemente el rostro, como si nunca más fuera a hacerlo.
- Eso, Del... -tragó saliva. Debía juntar fuerzas para lo que iba a decir- En este tiempo llegué a conocerte mucho más de lo que me hubiera imaginado. Nunca pensé encontrar una chica como vos... Sos fuerte, segura, luchas al máximo por tus ideales, pero... -ya. Se iba a arrepentir toda su vida, pero debía hacerlo. La quería demasiado como para dejarla sufrir... por él- Yo sólo estorbo acá... Poco a poco me fui dando cuenta de que me importás mucho, y por eso mismo, no puedo permitirme ser una distracción para vos...
- Pero Víc...
- Cuidate Del... -le interrumpió- Seguí corriendo, y cumplí tus sueños... -acarició por última vez su rostro, y dedicándole una sonrisa triste, comenzó a caminar por la costa. “Si... mejor que nunca sepas... lo mucho que te quiero...”
Delfina se quedó parada mirándolo alejarse. Quería ir hacia él, quería decirle que correr autos no significaba nada si él no estaba a su lado... Quería decirle lo que sentía. Pero ya era tarde. Reaccionando instintivamente se subió a su auto, y comenzó a llorar... Lloraba incansablemente, mientras sus lágrimas caían, y se resbalaban por el volante, al que ella estaba abrazada.
- ¡¡Estúpida!! -se gritó.
Y poniendo en marcha el auto, vio que no tenía coches cerca. Aceleró el auto, y volanteando hacia el lado, sacó el Golf cruzando los tres carriles de la costa -ya que estaban en la parte que no había canteros al medio- y cruzando cual trueno surca el cielo en una noche tormentosa, cruzó la costa en dirección a la S.
Se iba a correr. En ese momento, mientras sus lágrimas continuaban surcando sus mejillas, sólo quería desahogarse.
Víctor vio el VW alejarse, y se quedó parado mirando la nada. Por más que quería estar junto a ella, Ignacio tenía razón. No podía dejarla sufrir. Se acercó hacia la baranda de mármol y conteniendo su enojo, le pegó de lado a la baranda. Rápidamente, si mano comenzó a llenarse de sangre, y vio el corte que se había hecho, pero no le importó. Fue hacia su auto, buscó la primer rejilla que encontró dentro de la guantea, y se vendó con eso. Encendió su coche, y salió arando en la otra dirección.

Pasó una semana, y Delfina y Ana recibieron un llamado de urgencia de Don Lombardi desde el Drifting Zone, diciéndoles que fueran urgentemente, a la salida de clases. Eran casi las tres de la tarde cuando un reluciente Chevrolet Vectra color aguamarina, seguido del imponente VolksWagen Golf azul abordaron el lugar.
- ¿Qué pasó, papá? -inquirió Ana.
- Vengan, chicas, vengan... -contestó, un tanto nervioso.
A pasos rápidos, cruzaron el taller en dirección a la oficina del viejo. Cuando entraron, un hombre treinteañero, de cabello castaño se paró, al tiempo que apagaba su cigarrillo en el cenicero de Alberto.
- Buenas tardes Anabella, Delfina... -saludó- Mi nombre es Daniel Ledesma, y tengo una propuesta para hacerles... -ambas se quedaron paradas mirando al hombre, y a Alberto, que recostándose en su sillón principal, parecía disfrutar la situación- Soy gerente de una compañía de autos, y he estado concurriendo a varias de sus carreras, chicas... ¿Les gustaría ser profesionales?

¿Les gustó? No lloren por Víctor y Delfina... si se quieren... el problema es que son muy testarudos para aceptarlo... ¡Espero comentarios! ¡Nos vemos en el próximo artículo!

Tags: literatura, argentina, novela, acción, coches

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Autor: Kamus_99
S?bado, 23 de junio de 2007 | 6:53
?porke la apart??? todav?a no lo entiendo, si la kiere y ella se muere con el... Aunke triste, muy bueno el cap.
PD: cuando terminaba de leer me di cuenta del cambio de color de las letras, se ve mucho mejor, gracias.
Autor: Aldair_88
S?bado, 23 de junio de 2007 | 7:01
este es un capitulo muy triste... no me gust? ke Victor la echara.... :y)
Autor: Foxys
S?bado, 23 de junio de 2007 | 7:43
oohhohohoh que cap mas chan!!! ya te dije que eso no se hace jejejejje
me gusto mucho che espero con ancias el proximo ;)
Domingo, 24 de junio de 2007 | 15:51
Excelente el cap. Me doli? que Victor le corte el rostro as?... ?porque??? me puso triste, espero que mejore lo amoroso :-(
Autor: BlueBrain
Martes, 26 de junio de 2007 | 6:40
muy triste la separaci?n, muy bien contada, el final de la carrera... muy bueno, la desici?n de Victor y la reacci?n de Del, muy bien presentada. Escribews realmente muy bien, te felicito
Jueves, 28 de junio de 2007 | 19:31
T_T Ya sab?a que les iba a parecer triste!! Pero las personas no son predecibles... y ellos son personas... pero les prometo, que el final va a ser super feliz!!!

 

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