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![]() El viento la despeinaba, y ella iba tranquila por las calles, con su mochila de los “Rolling Stone”, y su remera de La Renga, esquivando autos, ignorando bocinazos... Le parecía que el camino a su ya conocida universidad era cada vez mas corto, y que veía¬ a lo lejos el enorme edificio. Llegó a destino, dejó su bicicleta encadenada junto a una columna y caminó segura al aula que le correspondí¬a, ya que era un edificio conocido, porque hací¬a unos meses lo habí¬a visitado. Llegó temprano, y vio que pocas personas circulaban por los pasillos, subió unas escaleras y ahí¬ se quedó, esperando frente al aula, recostada en sobre una baranda. Como no tení¬a nada mejor que hacer, se dispuso a observar disimulada y minuciosamente a los presentes: centró su atención en un morocho con extremadas cantidades de gel en su pelo, y una superpoblación de tachas colgando de su mochila. "Los punks son cualquiera" pensó mirando con mala cara al chico que la ignoraba... y aburrida se concentró en algo mas interesante para ella sus sandalias celestes. Ajenos a todo, y sintiéndose en otro mundo, una “parejita” cruzaba la puerta principal de la prepotente institución, que por alguna de esas hermosas casualidades de la vida que sólo ocurren una vez en toda su existencia, se habí¬an conocido el dí¬a anterior. Llegaron al hall, donde en un enorme cartel buscaron su aula. -. ¿Y esa aula? ¿Sabes dónde queda? -su acompañante le respondió levantando levemente los hombros y buscando la respuesta en algún lugar del vacío. La voz provenía de una chica de ondulados cabellos negros, ojos marrones, estatura mediana, y contextura pequeña, que observaba con preocupación a la cantidad de gente circundante, sin saber que hacer. Estaba acompañada de un chico bastante más alto, delgado, morocho y de ojos marrones, qué sólo pensaba en cuánto deseaba irse a su cama a dormir, en lugar de estar en ese lugar, perdiendo el tiempo. -. Creo que es por la escalera -dijo señalando la indicación en el gran letrero, tratando de disimular los nervios con una curiosa tranquilidad. -. Vayamos... que ya va a ser la hora... Lentamente, y tratando de no ser empujados por nadie, esquivaron todos los obstáculos caminantes, y llegaron a la puerta del aula en torno a la cual había muchos esperando para entrar. Una vez ahí, fueron observados por los chispeantes ojos de la morocha, que dejó sus sandalias un momento para ver a los nuevos. "¡Uy! ¡Que feo! ¡Venir con tu novio a la facultad! yo ni loca..." fue lo primero que pensó la chica al ver a los chicos que se apoyaron contra la pared a la izquierda de la susodicha puerta, esperando algún indicio para entrar. Mientras, una chica un poco más alta que la anterior, de cabellos un tanto más cenizos, y otro tanto más indomables, se bajaba del auto de su padre. "¡Maldición! ¡Que voy a llegar tarde! ¿Y a dónde voy? Ni siquiera se donde queda el aula... ¡Nooooo! ¡Quiero un GPSSSSS!" se quejaba mentalmente. Pero el GPS que necesitaba estaba en el gran cartel del hall, que antes habían estado viendo esos dos chicos. Tras pasar unos minutos observando, encontró el aula que le correspondía, pero no la obvia indicación de cómo llegar, asunto más importante, que en este momento carecía de valor, debido al miedo por empezar algo nuevo. Así, decidió subir la escalera más poblada, tratando de encontrar una flecha que dijera "por ahí tenés que ir". Y por otro milagro, llegó a la puerta de aula que buscaba. Como esta se encontraba en un pequeño balcón interno, la chica se apoyó de espaldas a la baranda, al lado de otra chica que sólo se miraba las sandalias. Inspeccionando todo con la mirada, vio a los dos que habían llegado antes que ella. "Seguro que son novios... ¡Qué tierno! Eso es bueno... empezar con alguien conocido así no se está solo cuand..." Los pensamientos y divagaciones fueron interrumpidos por una rubia de estatura media, ojos celestes, y ropa predominantemente oscura que pasó como viento entre las personas y se apoyó al lado de la puerta, justo en frente a la morocha que se acomodaba su querida mochila de “Los Rolling Stone”. Tras mirar relajadamente a todos los presentes, especialmente a la "parejita", tiró su blondo cabello para el costado, cual artista cinematográfica de alto nivel y prestigio, y se limitó a analizar a todos. "¿Qué tanto me miran?" se preguntó la rubia intimidada por los presentes, pero mostrando una fría expresión. "¡Pero que cachetazo le daría! ¡Guacha creída! ¡Me molestaaaaaa!" la reciente aparición no había pasado inadvertida para la morocha de rulos, que inclinándose un poco hacia delante ya que su "novio" le obstruía el ángulo de visión, caló con la mirada a la "creída". Mientras su acompañante también la miraba un tanto más asustado, ya que esa expresión de la rubia hacía pensar que en cualquier momento le propinaba una golpiza. Justo entonces, un hombre que parecía ser el profesor entró en el aula, haciendo un gesto para que todos los siguieran. Inmediatamente la rubia entró primera, cual alma que lleva el diablo, y la otra más alta trató de seguirle los pasos para encontrar un buen lugar, lo más adelante posible. Así fue que éstas dos quedaron sentada una delante de la otra, y al lado de ellas la chica que se miraba las sandalias. Pero la parejita tampoco había quedado demasiado atrás, ya que estaban a un banco de las anteriores. -. ¡Hola a todos! ¡Bienvenidos! -dijo el profesor cuando al fin se sentaron todos- Este taller es el principal del ingreso, y se va a trabajar siempre en grupos... así que... les dejo unos... -miró el reloj y sacó rápidos cálculos mentales- ...treinta minutos para que se organicen y se conozcan -y sin más, se sentó en su escritorio. El pensamiento fue colectivo. "¡Demonios! ¿Y ahora?" La chica de cabellos cenizos, a la que tanto le preocupaba no conocer a nadie, comenzó a analizar las posibilidades. Miró para la izquierda: varones, varones, varones... como bien corresponde a una universidad mayoritariamente masculina. Miró para la derecha: la chica de las sandalias, que intentaba mirar más allá de lo que alcanzaba su vista. Miró para el frente: la rubia ocupando todo el campo visual disponible... "¿Y ahora? ¿La rubia? ¿La de las sandalias? ¿La rubia? ¿La de las sandalias?" Nueva mirada rápida analizando posibilidades. "¡La rubia!" "¿Y ahora? ¡Nooooooo! ¿Qué hago? Seguro que nadie se atreve a hablarme... como siempre..." pensaba para ella sin mostrar expresión alguna. En eso, los pensamientos de la blonda fueron interrumpidos por un unos dedos que tocaron su hombro derecho desde atrás, llamándola. Al darse vuelta, vio a la chica de cabellos cenizos y lentes rectangulares, que tenía una sonrisa un poco congelada, y otro poco temerosa. -. Hola... No conozco a nadie... ¿Querés que hagamos el trabajo juntas? -preguntó. "¡¡¡¡Siiiiiiiiiii!!!! ¡¡Me habló!! ¡¡Se animó!! ¿Y ahora? ¿Qué hago? ¿Saludo? ¡Saludo!" pensó la interrogada, en una fracción de nanosegundos. -. Bueno... -dijo con una voz tan tenue, que la otra tuvo que intuir la respuesta por el movimiento de los labios, y por el hecho de que la rubia ya estaba acomodando su bando al lado de ella. -. ¿Cómo te llamás? -preguntó de nuevo la de lentes. -. Alexis... ¿Vos? -. Carol, pero... ¿Ese no es nombre de chico? -.... es mixto... -. ¿En serio? -pausa de medio segundo que pareció interminable-. ¡Está lindo! - concluyó, tratando de arreglar el “error”. Pero la respuesta fue una sonrisa helada por parte de Alexis. "¡Maldición! ¡Ya lo arruiné!" pensó Carol, y tímidamente, volvió a hablarle. "¡Uy no! ¡Esas dos son amigas! Ni loca hago el trabajo con esas, seguro que ni bien les hablo se re cortan... Busco... Busco..." la chica que estaba junto a ellas miraba para todos lados tratando de esquivar a las "amigas", cuando Carol comenzó a llamarla. -. ¡Hey! -dijo por lo bajo, sin tener resultados- ¡Hey! -un poco más fuerte, logrando su cometido- ¿Querés hacer el trabajo con nosotras? "¡Mierda! ¡Se van a re cortar!" pensó la interrogada. -. Bueeeno... -dijo con una falsa sonrisa y acercando el banco hacia las otras dos. A todo esto, la supuesta parejita no tenía con quien agruparse, y no conocían a nadie. Así que mientras ella consideraba al recién formado grupo femenino, él pensaba que ni loco, borracho, drogado o algo por el estilo quedaría en un grupo de tantas chicas. -. ¿Vamos con ellas? -preguntó la de cabellos ondeado, y sin esperar el consentimiento de su acompañante acercó el banco hacia las chicas- ¿Podemos estar con ustedes? -preguntó dirigiéndose al trío femenino. "¡Nooooooooo! ¡Mi vida quedará destruida! ¡Me van matar esas chicas!" pensó él y aún así, en contra a su voluntad, acercó su silla al grupo de féminas que lo miraban expectantes sin saber, ni siquiera imaginar la tortura que comenzaría desde ese día... ¿Les gustó? Bueno, les comentó que esta historia saldrá (en medidas de lo posible) los miércoles. Otra cosa (exclusiv para los que leen mi blog desde antes) "Runing Hearts" seguirá publicandose (obviamente! jejeje) como historia principal, los fines de semana... En fin... ¡Nos vemos en el próximo artículo! ¡Espero sus comentarios! Tags: literatura, escrita, dúo, argentina Autor: Foxys
miércoles, 13 de junio de 2007 | 6:05
Autor: Kamus_99
miércoles, 13 de junio de 2007 | 6:57
Autor: Niisan-Otaku
miércoles, 13 de junio de 2007 | 17:58
Autor: ThunderGirl_vw
miércoles, 13 de junio de 2007 | 19:53
Autor: Aldair_88
jueves, 14 de junio de 2007 | 6:31
Autor: BlueBrain
viernes, 15 de junio de 2007 | 6:28
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vol 4.34 "Passionate Literature" - by ThunderGirl
2009 - Santa Fe, Argentina