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S?bado, 02 de junio de 2007

Hola a todos! Acá les traigo otro capítulo más de Runing Hearts!! Espero que lo disfruten, y sin tanto preludio los dejo con la historia:



Silencio. Un silencio mortal ocupó a todos los presentes que se quedaron parados alrededor de los autos, mientras meditaban las últimas palabras de Víctor Camperetti. “Cuatro autos derrapando al mismo tiempo, eso es...” Esa si que sería una carrera peligrosa. Pasaron unos minutos cuando Nadia comprendió la gravedad de la situación, y quiso preguntar:
- ¿Pero un...
- No. No hablemos de eso acá -interrumpió Diego- ¿Podemos ir adentro Ana?
- Si, si... vamos... -respondió, mientras todos se dirigían a la casa.
Delfina y Roberto le colocaron, nuevamente, las alarmas a sus autos y entraron en la casa. Una vez dentro, la colorada volvió a leer la nota, y algo le llamó la atención: en ninguna parte decía donde sería la carrera.
- Gente... O estos tipos son tontos, o van a volver -dijo enseñándole la nota a Anabella- no pusieron en donde es...
- A juzgar por el hecho de que hicieron sonar las alarmas... me inclino por la primera opción -secundó Roberto.
- Como sea, este no es momento para hablar de esto. Además, y no es por ser mala, pero esto lo decidiremos Delfina y yo -comentó Ana.
- Es cierto... y ahora... ¡Pongamos música! Que quiero mover el esqueleto...
Delfina fue directamente al equipo de música, para colocar un cd de música, y reanudar la fiesta. Sin embargo, todos estaban pensando -interiormente- en la susodicha carrera.
Unas Horas después, y ya casi las seis y media de la mañana, cuando todos se habían ido, Ana estaba recostada en uno de sus mullidos sofás, mientras su amiga Delfina probaba los almohadones del otro sofá.
- Estás pensando en la carrera ¿no Del?
- Si... Hay algo en ese Supra que me llama la atención, al tiempo que me molesta mucho...
- Creo saber a que te referís, aunque a mi me preocupa otra cosa.
- ¿Qué?
- Nosotras dos tenemos autos de tracción delantera y bastante pesados, lo que disminuye el poder potencial de sus motores -dijo en un tono grave- Y ellos tienen, al menos, un auto de tracción trasera -el Supra- y más liviano...
- O sea: queremos correr contra autos creados por y para el drifting, exclusivamente...
- Claaaaro... - asintió Ana.
- Entonces dejemos de perder tiempo, y pongámonos a practicar, que les vamos a ganar ¿El Lunes a las 4:30 en la S?
- Dale... ¿Te vas?
- Si... A dormir...

El domingo pasó rápidamente, y el lunes, las chicas se juntaron a practicar. Como de costumbre, llegaron al estacionamiento de la facultad a las seis y media, y Ana se pasó al Golf de su amiga y se quedaron dormidas. Como a las 7:30, alguien les golpeó un vidrio, y la rubia se despertó: era nada más y nada menos, que Diego Camperetti.
- ¡Hola! ¿Qué pasó? -preguntó Ana al bajarse.
- ¿Vinieron de practicar? -preguntó, y se cercioró de que era verdad, por las ojeras de ambas- Tengo información del Supra: aparentemente corre con otro auto, que es un Toyota Célica, modelo ’94...
- ¡Perfecto! -dijo Delfina mientras se colocaba la mochila, del otro lado del auto- Dos tracción-trasera contra dos tracción-delantera... Vamos muertas...
- Me parece que vamos a tener que practicar más, Del...
- Si... pero mejor vayamos a clases ahora...
Delfina se despidió de ambos, y se dirigió al aula, justo cuando Nadia y Roxana aparecieron de la nada y se la llevaron rápidamente, mientras la acosaban de preguntas tontas sobre qué iban a hacer con a carrera, como era su más que habitual costumbre, cada vez que algo les ocurría.
Ese día fue bastante normal -para lo que la rutina de Delfina era- Si antes en clases se la pasaba pensando tonterías, ahora le encantaba mirar como Víctor se tiraba en su banco para tomar las notas, y la forma en que su cabello rubio brillaba. “¡Tonta! ¡Concentrate!” No dejaba de reprimirse, pero no lograba concentrarse. Las horas pasaron, y el profesor se quedó hablando, y se hizo tarde cuando salieron de clases. La joven iba bajando las escaleras, cuando Víctor se le acercó.
- ¡Hey! ¿Qué van a hacer con la carrera? -saludó.
- Hola... -respondió ella- Aceptarla, pero... es raro esto... hay algo que no me termina de cerrar...
Y ese algo que no le terminaba de cerrar, apareció en ese momento. El llavero del auto comenzó a prender la luz en señal de que la alarma se había disparado, y Delfina salió corriendo, con Víctor atrás. Cuando llegó a donde estaba estacionado, se dio cuenta de que había otra nota.
- ¿¡Pero es tonto o qué!? ¡Definitivamente no sabe hacer algo sin saltarle la alarma!
- Calmate... ¿Que dice la nota?
Víctor miró como Delfina, con cara de enojo, abría la carta, y le pareció que no podía ser más linda. Tenía las cejas fruncidas, los labios apretados y una mirada maliciosa, que hacían que sus mejillas parecieran más redonditas y tiernas. En ese momento, un deseo impresionante de tomarla en sus brazos y besarla, lo inundaron, pero se contuvo. No podía seguir pasando eso.
- “En la WC a las 0hs de la medianoche del sábado al domingo, en dos semanas” -leyó ella- ¡Ni siquiera sabe redactar el infeliz!
- ¿Puedo preguntar porqué te enoja tanto este tipo?
- Porque si no respeta el auto del otro conductor, debe ser capas de cualquier cosa...
- ¿Podría chocarlas? -volvió a preguntar Víctor.
- ¿Cómo Santiago? No creo... Este debe ser capás de matarse con tal de no perder... Y eso es lo que me preocupa.
- En ese caso van a tener que cuidarse... -rápidamente cambió de tema- ¿Nos juntamos esta tarde? Para el trabajo...
- Dale... A las seis... Nos vemos...
Delfina se subió al Golf y se fue, mientras Víctor la veía alejarse.
La semana transcurrió rápidamente, con un ritmo de prácticas bastante acelerado por parte de las chicas, y un nivel de preocupación cada vez mayor por parte del resto del grupo. Casi a mitad de la otra semana, un pedido de neumáticos legó al Drfting Zone, y Don Lombardi fue el primero en sospechar que algo no andaba bien.
- ¡¡¡¡Ignacioooooooo!!!! -llamó a los gritos el viejo, al ver diez cubiertas carísimas que él no había pedido.
- ¿Si Jefe? -preguntó Nacho al llegar y ver la situación “¡Anabela me va a matar cuando se entere!”
- ¿¿¿¿Tenés alguna explicación para esto???? -señalo las ruedas y la inminente factura de elevado monto.
- Eh... si... es... Un pedido de neumáticos... -balbuceó, tratando de pasar el momento.
- ¡¡¡Pero yo no los pedí!!! ¡¡¡Y esos no se usan nunca si son para ca... -antes de terminar la frase fue entendiendo que esos neumáticos eran para el Vectra y el Golf, y la cara de enojo se fue transformando en cansancio moral, y preguntó, lo más dulcemente que pudo- ¿Es que acaso mi hijita y su amiguita encargaron esto para alguna carrera de la cual no me enteré?
- Shi... -Ignacio asintió haciendo geste de nene de seis años al que han reprendido.
- ¿¡Y cuándo pensabas decírmelo!?
- Es que... es una carrera doble...
El rostro del hombre comenzó a ponerse pálido, y se quedó mirando a Ignacio, quien se asustó bastante. Le puso una mano en el hombro al joven, y le dijo:
- Perdón por haberme enojado... Llevales las cubiertas, y después decime donde es la carrera... Que me voy a sentar...

Y los pocos días que quedaban se les pasaron muy rápido, entre preparativos, prácticas, retoques a los coches, y estrategias. Se hicieron las 23:30 del sábado, hora en que Anabella y Delfina habían acordado encontrarse en la casa de la rubia, cuando dos autos llegaron: nada más y nada menos que el Dodge Stealth negro, y el Renault Mégane II CC rojo Tijuana de los hermanos Camperetti.
- Hola chicas -dijo Víctor bajándose- ¿Podemos ser sus escoltas? De todas formas vamos para allá...
- Bueno... ¡En marcha! -contestó Ana.
Y se pusieron en marcha. Casi cuarenta minutos después llegaron a la WC. Un montón de gente se había enterado, y estaban esperando que llegaran los corredores. Las chicas estacionaron los autos, y se bajaron, cuando los dos hermanos estacionaban detrás de ellas.
- ¡Ana! -Roberto apareció y saludó a todos. Luego de ponerlos al tanto de la situación, agregó- Nadia, Roxana y Nacho están en la llegada... parece que vinieron juntos...
Justo cuando Delfina le iba a hacer un comentario soez, cuatro faros se vieron a lo lejos, y un Toyota Supra negro con unas líneas blancas, seguido de un Célica plateado arribaron. Ambos autos era de una línea muy similar, coupés deportivas, de faros ocultos, y tracción trasera. Las chicas dieron un paso adelante y se quedaron expectantes.
La puerta del Supra se destrabó primero, y un joven tan alto como Víctor, de cabellos castaños, ojos marrones y porte soberbio se bajó, con una sonrisa un tanto burlona en sus labios. Cuando Ana lo vio se quedó de hielo, a tal punto que no fue capás de decir ni una sola palabra, pero Delfina lo conocía. Ese chico era...
- ¿¡Pablo!?

¿Quién será? ¿El hermano? ¿El primo? No lo sabrán hasta el próximo capítulo!!! (Espero sus comentarios, chiquis) ¡¡¡Nos vemos!!!

Tags: literatura, argentina, coches, autos, carreras

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
S?bado, 02 de junio de 2007 | 17:46
ke expectante me dej? este cap. ?kien es Pablo??C?mo ser? la carrera? muy bueno, te felicito por este cap.
Autor: Aldair_88
S?bado, 02 de junio de 2007 | 17:57
ke buen cap?tulo, me dej? con una gran intriga, me encanta ke Victor est? tan enamorado :f)
S?bado, 02 de junio de 2007 | 23:13
?Que bueno que les guste! Y les dije que esta carrera iba a traer cola... jeje... Ya ver?n...
Autor: BlueBrain
Domingo, 03 de junio de 2007 | 17:14
muy buen cap?tulo, tu capacidad de mantener el suspenso es exquisita, te felicito
Domingo, 03 de junio de 2007 | 17:39
muy bueno el cap?tulo!!1 me encanta como llevas de una situaci?n a otra, excelente!!!

 

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