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S?bado, 05 de mayo de 2007

Hola chicos!! Otra continuación de mi super novela, y espero que les guste... Acá van a ver planteada una question que hasta el momento (creo) que nadie se había fijado..



Anabella Lombardi se acercó al Golf, y mirándolo con cariño, le bajó la tapa del motor. Luego dio la vuelta, y quitó la llave del encendido. Con ayuda de Ignacio, empujaron el coche hacia uno de los garages cubiertos del Drifting Zone, y lo cubrieron con un cobertor.
- Ya está... Por ahora... -dijo mientras bajaba la puerta del garage.
- ¿Te parece? Delfina está re mal... -comentó Ignacio.
- Ya lo sé... Pero no va a quedar mucho tiempo antes de que yo haga algo -él la mró un tanto sorprendido, mientras regresaban caminando.
- Y... ¿Puedo saber que es eso que vas a hacer?
- Le voy a ayudar a conseguir el mejor motor...
- Y si... Ya que hay que cambiarlo, llevemos este auto al límite... -Delfina había aparecido en la puerta del Drifting, y había escuchado la charla- ¿Qué ideas tienen?
- Un V6... ¿Te gusta?
Pero las ideas de los jóvenes fueron anticipadas por Don Lombardi, que ya tenía algunas ideas (y algunas partes) para aplicar al VolksWagen de Delfina.
- Es que... ¿Usted sabía que eso pasaría? -preguntó la colorada.
- Era de esperarse. Pero no pensé que fuera tan pronto -le contestó- De todas formas, esto va a llevar un tiempo, al menos, un mes. Cambiar un motor y modificar un auto de esa forma no es algo sencillo...
- Si, lo sé...
- Por lo pronto, Del... -agregó Ignacio- ni bien consigas el motor, vas a tener que empezar con el papelerío del seguro, para cambiar el código y demás...
- Vamos que ya es tarde, yo te llevo... -dijo Ana.
Y al cabo de un rato, Delfina Bocaccio y Anabella Lombardi regresaban a casa. Sin embargo, entre tanto asunto con el coche, parecía que el tema de “la visita a casa de Víctor” había quedado un tanto relegada. Pero no para Anabella. A ella nada se le escapaba u olvidaba... Al menos, cuando le convenía.
- Hey, Del... ¿Qué tal te fue con Víctor?
- ... -carraspeo- Digamos que... nos besamos...
- ¡Ya lo sabía! -la rubia sonrió ampliamente- ¿Y que te pareció? Vamos que quiero detalles...
- Hey, tampoco te voy a decir tooooooodo... Besa muy bien...
- ¿Pero...?
- Como me conocés nena... -le contestó en tono de vencida la colorada: era imposible ocultarle algo a su mejor amiga- Me gusta... Pero no se hasta que punto...
Los ojos celestes de Ana se entrecerraron al recordar lo que ella estaba comenzando a sentir, y lo que había pasado, y no quiso preguntar más nada. Simplemente quedaron en que ella la pasaría a buscar al día siguiente, y a la tarde irían a trabajar al Drifting, aprovechando para ver el tema del nuevo motor.

Pero el día siguiente no sería tan fácil. Cuando llegó a la facultad junto con Ana, ni bien comenzaron a caminar, se encontraron a Víctor y a Diego. Éste último se acercó a las dos, y luego de saludarlas le pidió a Ana hablar unos segundos.
- Del, ya vengo...
- Si...
Ni bien su amiga se fue, ella quedó sola con Víctor. Pero “sola” era un término demasiado relativo, que excluía a todos los demás jóvenes que circulaban por el hall principal de la facultad. Ambos se miraron y se quedaron en silencio. Ninguno sabía qué hacer, cómo saludarse... No después de ese beso.
Víctor sentía que quería abrazarla, besarla, volverla a tener sólo para él. Y Delfina quería volver el tiempo a la tarde anterior, donde había estado con él, para poder seguir así. “¡Tonta!¿Qué me pasa? Mi preocupación ahora es mi auto... Pero Víctor es... demasiado... lindo... ¡No! Tengo que tratar de no pensar en eso”
- Hola -dijo Víctor al cabo de un segundo que les pareció una eternidad a ambos.
- Hey... ¿Cuándo es la entrega del trabajo?
- El lunes... ¿Puedo hacerte una pregunta? -hizo un gesto para comenzar a caminar hacia el salón de clases.
- Si... ¿Qué pasa?
- Nada... quería saber si vas este sábado a ver la carrera...
- ¿Carrera? ¿Qué carrera? -por primera vez en su vida, Delfina no sabía de una carrera.
- Es en la ruta nueva, una que pasa por el cruce de rutas que hay antes de llegar a la S. Va a correr el Peugeot 307 que corrió contra vos, y otro más...
- Parece interesante, veré que hago...
Pero el problema, radicaba en que no dispondría de su auto. Eso no era problema... Lo que importaba, era la presentación del trabajo, y el motor del Golf. Mejor dicho: el motor del Golf, y la presentación del trabajo.

Así llegó la tarde del día, y cuando llegaron al taller, Don Lombardi las arrastró a su oficina. Luego de sentarse haciendo gestos raros, algo mezclado entre sonrisa y preocupación, dijo al fin:
- Conseguí un motor... Alemán original...
- ¿Pero? -interrumpió Ana, a lo que el viejo le hizo un gesto de que esperara, mientras Delfina escuchaba impaciente.
- Es el motor que usa el Golf V R32, la versión más deportiva del modelo. Es un V6, de 250 caballos de fuerza, 3,2 litros, y aceleración de 0 a 100km/h en 6,5 segundos. El problema, es que el motor sólo lo consigo a $13000... Y tené en cuenta que vas a tener que retocar ejes, ver el balanceo, y demás cosas... Con el papelerío y todo... se te iría a $30000...
Silencio. Delfina tenía el dinero. Trabajando en el Drfinting Zone había podido aumenta sus ahorros que, en un principio, eran para comprar un Mazda. Pero ahora dudaba de si era eso lo que quería. Le gustaba el Golf. Era SU auto. Y nadie se lo iba a sacar...
- Está bien... -dijo- vamos a ponerle ese motor...

Lentamente, la semana llegó a su fin, y Anabella accedió a prestarle su tan preciado Vectra para que vaya a la carrera, mientras ella usaría el Astra de su padre.
- ¿Por qué no vas, Ana?
- Porque mi primo me dijo para salir a tomar algo, y hace un montón que no lo veo... Y a vos no creo que te moleste que te deje sola con Víctor... ¿No? -la mirada graciosa de la rubia denotaba la forma bromista en que decía eso.
- Igual... me dijo para ver la carrera desde la meta, así que...
- ¿Qué?
- Seguro que se sorprende por lo de tu Vectra...
- Si... en fin... Ojo con lo que hacés con mi auto...
- Si, si...
Pero del otro lado de la ciudad, en casa de Víctor y Diego Camperetti, otro debate sobre la concurrencia a la mencionada carrera se llevaba a cabo.
- ¿¿¿Cómo que no vas a ir, Rober???
- Ya te dije, Víc... voy a salir con mi prima que hace mucho que no la veo...
- ¡¡Pero me dijiste que ibas a ir!! Ahora Delfina se va a pensar que trato de tirarme...
- Bueno ya, calmate y usá tu cerebro, Víctor, que no está de adorno -dijo Diego, tranquilamente sentado en el sofá, mientras bebía su café- Hay veces que no entiendo cómo podés ser tan hueco...
- Y hay veces que yo no entiendo como podés ser tan frío...
Mirada asesina de ambas partes. Sólo un suspiro de Roberto fue lo que cortó el caldeado ambiente, e hizo que Diego bebiera el último sorbo de su café.
- Hace lo que quieras, yo mejor me voy...
El rubio manoteó las llaves de su Renault y se fue a toda marcha hacia la ruta, que pronto sería hora. Una vez que se fue, Diego esbozó una sonrisa, y luego le preguntó perspicazmente a Roberto:
- ¿Ya se enteró de quien es tu prima?
- Parece que no...

Había pasado un poco más de media hora, cuando Víctor llegó a la llegada, no sin llamar la atención. Estacionó su CC, se bajó, y esperó que -por algún milagro- Delfina fuera a ir. Para su sorpresa, cinco minutos después, un imponente Chevrolet Vectra color aguamarina se estacionaba al lado de su auto. “Trajo a Anabella... ya sabía...” Pero otra sorpresa fue ver bajar a la colorada del lado del conductor.
- Hola -saludó mientras trababa las puertas, y se enfundaba en su bufanda- ¿Hace mucho llegaste?
- No... ¿Y ese auto? ¿No es el de Anabella? ¿Y el Golf?
- Es el de Anita, mi Golf... lo dejé haciéndole un service -Mentira, pero no quería decir lo que le había pasado.
- Ah... ¿Y Ana? Pensé que vendrías con ella... -preguntó bastante sorprendido.
- Yo también, pero resulta que la señora quiso salir con su primo que...
- ¿¿Su primo??
- Si... ¿Por?
- Eso mismo me dijo Rober... O sea que...
Y en ese instante ambos se entendieron. Comenzaron a reirse por lo tonto de la situación, hasta que Delfina dijo.
- Que tonta... Nunca me había fijado algo tan obvio... Anabella Lombardi y... Roberto Lombardi...
- Si... o sea que ambos son primos...

Mientras tanto, en el centro de la ciudad, Anabella se acomodaba el cabello mientras su primo, Roberto, encendía su 206 CC y le abría el techo.
- Anita ¿Crees que se hayan dado cuenta?
- ¿De que somos primos? Naaa... Si menos observadores son...

Espero que les haya gustado... Pliz dejadme comentarios, y nos vemos en el próximo artículo!!! ¡Stop! Chicos hay neuvas votaciones sobre Runing Hearts, así votan y me dicen qué les parece!!

Tags: literatura, novela, autos, coches, chicas

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
S?bado, 05 de mayo de 2007 | 6:48
juro sobre la Biblia ke nunca prest? atenci?n sobre el apellido de Ana y Roberto, yo s? ke soy despistado :8)
S?bado, 05 de mayo de 2007 | 17:49
guauuu.... si Trueno no lo pone especificamente no me habr?a dado cuenta. ?Qu? zoquete soy!
Autor: Aldair_88
S?bado, 05 de mayo de 2007 | 18:07
me parec?a raro ke tuvieran el mismo apellido, pero no hil? ke pudieran ser de la familia :z)
Autor: BlueBrain
Domingo, 06 de mayo de 2007 | 9:44
:5)?Que buen abogado ser?!!! nunca me fije en el apellido. Me has dejado seco, Trueno, muy bueno el cap?tulo
Lunes, 07 de mayo de 2007 | 14:40
:D:D:D:D No se preocupen, que yo ve?a que nadie me dec?a nada por el tema de los apellidos... jajajaj... Les comento, que a la historia le queda cada vez menos... Chan chan...

 

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