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Domingo, 18 de marzo de 2007

¡Lo sientoooooooooooooooo! Tenía la novela escrita pero salí, y se me olvidó de poner la actualización automática, y bueno... Recién hoy domingo les traigo el capítulo 35, continuación del anterior. Y bueno, espero que les guste, que me dejen comentarios y votos, que saben que me encantan... ¡A leer se ha dicho!



“Es impresionante... Con esto mi auto se agarra mucho más al piso, y se siente más suave, más rápido. Mi hermano tenía razón, pero... ¿No será en parte que yo también estoy mejorando?” Las palabras Delfina retumbaron en la cabeza de Víctor mientras derrapaba su Mégane CC que ahora lucía un alerón.
" ‘Vos tenés algo mucho mejor que él no: tus instintos. Sí. Así como lo escuchas: vos sabés qué hacer con tu auto sin pensarlo, inconscientemente hacés que tu coche sea una parte de tu cuerpo... Pero estás tan marcado por eso que pensás de Diego, que no podés explotar tu potencial’ Eso mismo me dijiste...” Sentía que era la mismísima Delfina Bocaccio quien repetía esas palabras una y otra vez dentro de su mente.
- Pero yo estoy cambiando...
El volante se deslizó suavemente entre sus manos, y el auto cambió el sentido del derrape drásticamente.
- ¿Derrapes por inercia? Impresionante...
Un auto negro, de faros ocultos, y con un conductor de gélidos ojos celestes se aproximaba al Renault rojo tijuana, como si quisiera alcanzarlo. Cual sombra nocturna, independiente de las escasas luces de la ruta, el incógnito coche encendió dos veces las luces altas, como diciéndole algo al auto de Víctor.
Éste miró por el retrovisor, y enderezó el derrape. “Ya... se me hacía raro no ver a mi hermano por acá... ¿Qué querrá?” Inmediatamente se torció hacia la derecha, y el Dodge de Diego pasó a su lado rebasándolo, y luego, comenzó a correr más rápido. “Lo sabía... Lo presentía...” Y pisó el acelerador...

- ¡El Muy desgraciado casi nos choca! ¡Y en el medio de un derrape!
- No te preocupés, Ana... que no voy a caer dos veces bajo su mismo truco...
Anabella volvió a mirar por el retrovisor mientras su amiga enderezaba la cola del auto, saliendo del derrape, y vio que el Peugeot 307 azul marino de Santiago mantenía una distancia prudencial, no sin tratar de presionarlas.
- Eu... Anaita...
“¿Anita? Esa debe estar tratando de...” Los pensamientos de la blonda fueron interrumpidos por su amiga que, con la mano derecha en la palanca de cambios, le pedía que se agarrara.
- ¡Acelerá!
- No hace falta decirlo, amiga...
Embrague, acelerador, cambio a tercera... y acelerador nuevamente. El motor redobló su sonido, y el auto salió acelerando, alejándose del 307, quien imitando su táctica, no pudo más que acercarse a tres metros.
Dentro del 307, Santiago miró el velocímetro. “¿175 Km/h? Más rápido que la última carrera en esta ruta, la S... ¡Impresionante! No paran de mejorar”

- ¿Y eso? -murmuró Víctor del otro lado de la S.
“¿Rebajes? ¿Y ese sonido? No creo que sea...” Diego comenzó a mirar lo más lejos posible en la ruta, pero no veía señales ajenas de luces y, debido al ruido de los derrapes propios y del auto de su hermano, no escuchaba otros. “Si están acá... No deben estar lejos”.
- Luego de esta curva, está el cruce, y la otra curva... -indicó Anabella Lombardi- inclinate en la rotonda del cruce para ir más rápido...
El Golf se ladeó minimamente en al rotonda, pero el 307 aceleró sin derrapar, acercándose a no más de un metro.
“Después de esta curva, queda una sola y la rotonda... ¿Eh? ¡Las ví! Esas luces altas, y los faros amarillos abajo son del Golf, deben estar cerca... El reflejo en los árboles no miente...” Diego prendió los intermitentes un segundo, y Víctor, que venía persiguiéndolo detrás se pegó a la cola del auto de su hermano.
Freno. Punta-Talón. Embrague-acelerador. Tercera. Cuarta. Volanteo. Derrape. El Golf y el 307 se tiraron hacia el carril derecho para tomar la curva por el lado más corto, empezando a balancear la parte trasera de sus autos, en un derrape.
Acelerador. Freno. Volanteo. Y la cola del Stealth cambió de dirección junto con el Mégane, como antes lo había hecho este solo, ocupando el centro de la ruta.
Una ruta. Una curva. Dos sentidos. Dos carriles. Cuatro derrapes. Cuatro autos.
Comenzaron a aproximarse al giro en sí, en pleno derrape. Iban por el mismo lado. Al mismo tiempo. Al mismo segundo. Los mismos derrapes... Y se vieron. No quedaba más tiempo para escapar. Tic... Delfina devolvió una vuelta del volante, acercando el auto a la barrera de contención... Tac... Diego abrió el derrape, tomando la izquierda... Tic... Santiago vio lo que ocurría y aceleró quedando paralelo en movimiento a las chicas... Tac... Víctor deslizó el volante, y cambió a la izquierda...
Los cuatro autos se cruzaron en una de las curvas más peligrosas.
Así, la noche pasó sin más complicaciones. El 307 no pudo rebasar a las jovencitas, y Víctor continuó persiguiendo a su hermano, que parecía ser más rápido que nunca.

El fin de semana transcurrió sin acontecimientos, más que una gran carga de estudios, ya que todos debían rendir parciales, y finales de materias semestrales. Y por esto, por una de esas consabidas entregas del conocido trabajo práctico, Víctor y Delfina debieron reunirse.
Sin embargo, así como rápidamente su relación había progresado, así de rápido habían vuelto al incómodo silencio. Habían prometido no hablar de autos, ni de la doble vida que llevaban, pero ya varias veces había quebrantado esas palabras... Y esa tarde, parecía que ambos hubieran recordado ese tema.
Se sentaron enfrentados en la biblioteca de la facultad, y comenzaron a pasarse papeles, imágenes, disquetes, compacts, folios, y demás, hasta que por fin acomodaron el trabajo.
- Bueno, si eso es todo, yo ya me voy... -dijo Delfina juntando sus cosas- Nos vemos, Víctor -y comenzó a caminar.
- Esperame -le contestó él, alcanzándola- Los autos están cerca...
Pero Delfina no contestó. Luego de habérselo cruzado en la noche, mientras corría con Ana sentía que inconscientemente, le había mostrado una parte de su ser que no quería que nadie, nadie, conociese.
Cuando al fin llegaron a los autos, ella abrió la puerta del acompañante del suyo, y dejó la mochila y demás cosas. Cuando se dirigió a la del conductor para subirse, Víctor la estaba esperando recostado contra su Mégane CC.
- El sábado es la carrera... -no contestaban- Que no te asuste su fama... Mi hermano es un hombre, después de todo.
- Víctor... -se animó a hablar ella- Hace tiempo te dije que haría el trabajo con vos, si no tocábamos estos temas. Bueno... ya varias veces los hablamos, y fueron mi culpa... No...
- Esto no va a arruinar nuestra relación -la interrumpió- al menos, no desde mi lado.
Ella se le quedó mirando, y desviando sus ojos, se subió a su auto, y se fue lo más rápido que pudo. Quería huir. Nuevamente se sentía vulnerable. Así fue que llegó al Drifting Zone, al famoso taller mecánico del padre de su amiga, Don Alberto Lombardi.
- ¡Llegaste temprano! ¿Qué paso?
El dueño la recibió amablemente, mientras le indicaba dónde dejar su auto. Inmediatamente, le mostró unas cajas de cosas nuevas que habían llegado. Todas tenían un Lugo de VolksWagen en azul que resaltaba bastante.
- Mira lo que trajeron: las nuevas bujías para el Golf, las ruedas... Y bueno, luego le regularemos las válvulas, limpiaremos el motor, y como de costumbre: alineo y balanceo.
- ¿Cuánto van a tardar? -preguntó ella.
Don Lombardi iba a contestar pero Anabella, su hija y amiga de Delfina, les interrumpió, cuando le dijo a la colorada que la llevaría hasta su casa.
- Hasta el jueves, Delfina... Ten paciencia...
“¿Jueves? Pero... si la carrera es el sábado... no voy a tener casi tiempo de practicar...” Ya no tenía otra opción. Era retocar el coche, o librarlo a la suerte de la presión. ¿Qué elegiría?
- Esta bien... hasta el jueves entonces.

Una vez en el auto de Ana, y camino a sus casas, ésta vio que Delfina estaba un tanto pensativa. Estaba segura que no era nada referente a los cambios y preparativos del auto, ya que la conocía bastante y sabía que eso no le iba a afectar.
- Del... ¿Qué te pasa? -preguntó al fin.
- Estaba pensando en la carrera del sábado... -murmuró- En cómo quiero correr...
- Querés correr sola ¿no? -le interrumpió Ana, haciendo que su amiga abriera los ojos como platos, y la mirara sorprendida.
- ¿No... no te molestaría?
- Un poco, pero se que es momento de que te des cuenta vos de cómo corrés...
- Ana...
- Nena, no te pienses que me molesta que corrás sin mi, no es tan así. -le explicó- No me gusta la idea porque tenés una tendencia a hacer cosas suicidas con el auto, nada más... Pero bueno, trataré de ayudarte todo lo que pueda, no te preocupés...
- Ana... Muchas gracias amiguita...

Y bue... se nos pasó otro capítulo, y otro fin de semana T_T. Esperemos que el próximo no vaya a esta velocidad... Y nada más... ¡¡Nos vemos en el próximo artículo!!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: BlueBrain
Lunes, 19 de marzo de 2007 | 5:54
me gust? mucho el cap. La tensi?n entre Victor y Delfina se siente. me dej? intrigado que no quisiera correr con su amiga del alma :f)
Autor: Aldair_88
Lunes, 19 de marzo de 2007 | 6:03
me preocupa el heco de ke Delfi corra sola ?ke tiene pensado hacer?
me gust? mucho el cap., te felicito, la trama cada vez m?s atrapante
Autor: Kamus_99
Lunes, 19 de marzo de 2007 | 19:10
hoy ten?a poco tiempo, no entr? al foro, pero no me pod?a perder la novela. Estuvo genial el cap. Te felicito, me encant? la eleccion de Delfina de correr esta carrera sola
Lunes, 19 de marzo de 2007 | 19:12
Muy bueno el cap?tulo, cuando termino de leer, me quedo con las ganas de que sea m?s largo. Te felicito
Lunes, 19 de marzo de 2007 | 22:12
Gracias chicos!!! Yo, la verdad, estaba pensando en colocar un cap?tulo intermedio la semana que viene, porque se viene algo muuuuuuy grosso, mwahahaha...
Autor: Aldair_88
Martes, 20 de marzo de 2007 | 5:55
???NO VALE!!! ahora me kedo con la intriga!!!
Martes, 20 de marzo de 2007 | 20:20
Si! Eso quiero! ?Que se enganchen para el pr?ximo cap?tulo! (Puf, pero qu? mala que estoy! :D:D:D)
Chicos: como la pr?xima carrera no van a haber visto (o le?do) nunca nada, jaja...

 

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