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Viernes, 02 de marzo de 2007

Gente!!! El capítulo número 33 de "Running Hearts" !!! Estoy muy contenta!! La verdad, es un poco más corto que el anterior, pero bueno...algunas cositas inesperadas ocurrirán igual... ¿Qué cosas? ¡No les voy a decir! Mwahahaha... Si quieren saberlo, lean el capítulo, :P. ¡Éxitos!



Delfina dejó su querido Samsung sobre la barra, y continuó hablando con Víctor, mientras observaban cómo Anabella y Diego empataban en el pool. Comenzaron a hablar nuevamente, cuando el aparato volvió a sonar y, un tanto frustrada, la jovencita lo miró. “¿Están con Víctor y Diego? ¡Que envidia! Bueno, nosotras nos vamos a bailar” decía el mensaje de Roxana. “OK. ¡Éxitos! A lo mejor las cruzamos”
- ¿Qué hora es? -preguntó Vítor sacándola de su ensimismamiento.
- Las dos y media... ¿Por?
- ¿Y si vamos a bailar?
Justo en eso, Ana se acercó junto con Diego, y comenzaron a hablar del tema, hasta que decidieron trasladarse a uno de los clubes cercanos. Pasó casi una media hora hasta que llegaron al lugar. Ni bien entraron, las dos amigas se dirigieron a la pista de música tecno, y comenzaron a bailar.
- Diego... mirá, ahí están.
El joven trasladó secamente su mirada por los grupos del lugar, hasta que sus ojos vieron a las dos chicas que bailaban espectacularmente, y como si nadie las estuviera mirando. Observó detenidamente a la rubia: menuda, chiquita, pero de gran porte, y buena personalidad. Así se quedó, parado con las manos en los bolsillos del pantalón hasta que Víctor interrumpió el panorama.
Se había ido hacia donde estaban las chicas, y estaba hablando con ellas. Los ojos de Diego volvieron a tener el gélido brillo de siempre, y luego Ana se le acercó. Ahora Víctor estaba bailando con la colorada.
Así pasaron los minutos, las horas, los días, y el fin de semana llegó a su fin.

- ¡¡¿¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeee??!!
Y todo aquel que cruzaba el patio de la facultad, se dio vuelta para mirar a ese extraño, pero ruidoso grupo, de cuatro chicas. Nadia acababa de gritar su perplejidad al mundo, mientras Delfina ponía cara de vergüenza, Anabella trataba de calmarla, y Roxana simulaba no conocerla.
- ¿¿Salieron con los hermanitos súper sexies y no me dijeron nada??? -volvió a inquirir en un susurro.
- No es nada del otro mundo -le contesto Anabella- Además, no pasó nada qu...
Sus palabras fueron interrumpidas por un apretón en el brazo por parte de la colorada, quien inmediatamente comenzó a arrastrar a su amiga a clases, ya que el profesor se dirigía al aula, y no le agradaba llegar tarde.
- ¡Ya me las pagarán! ¡No se van a escapar de mí! -las saludó Nadia, no sin volver a llamar la atención.
Por ese motivo, al salir de clases al mediodía, tanto Delfina como Anabella trataron de escabullirse lo más rápido posible, para ir a trabajar al taller.

Ya en el Drifting Zone, debieron comenzar por ayudar a quitarle los interiores a un auto que estaban por armar casi desde cero, cuando Don Lombardi se acercó como una furia hacia donde estaban, sosteniendo el teléfono de Anabella que no hacía más que sonar y vibrar. Cuando su hija lo vio, tomó el teléfono, y se fue al patio a hablar.
- ¿Hola? -preguntó, ya que el número era desconocido.
- ¿Anabella? Es Diego... Tengo que hablar con vos...
La jovencita no atinaba a saludar ni a decir nada, hasta que la voz de él la trajo a la realidad.
- Te espero en media hora en la costa, cerca del Puente.
Y colgó. Algo le decía que tenía que ir. Así, tras disculparse con su padre -que más que el de siempre parecía un león furioso- fue a avisarle a Delfina, pero ésta la acompañó mientras se cambió y se dirigió al Vectra, inundándola de preguntas.
- Ahora... ¿Qué tienen con la costa santafesina? -inquirió
- No se...
- ¿Y por qué esos llamados misteriosos?
- No tengo idea...
- ¿No será una falsa? -se puso la mano en el mentón, pensando- ¿No será un engaño.
- No lo sé...
- ¿Sabés decir algo más? -preguntó al fin viendo la frustración de su amiga.
- ¡Ni idea! -concluyó la rubia, mientras se iba en su auto.
Al cabo de unos veinte minutos, se encontraba estacionando el impactante Chevrolet, justo delante del Dodge, que tenía a Diego apoyado en uno de sus lados. Ni bien Ana se bajó, se lo quedó mirando, sin animarse a preguntarle nada. Eran esos fríos ojos celestes, el cabello negro perfectamente cortado, la dejadez con la que estaba apoyado en su coche... Algo había en él, que había logrado dejarla muda.
- Anabella -dijo al fin, mientras soltaba el cigarrillo que estaba fumando- Necesito pedirte un favor.
Ella no atinó a decir nada, y simplemente se quedó mirándolo. Por alguna extraña razón ya sabía (o creía saber) lo que le iba a decir Diego.
- ¿Qué pasa? -le preguntó ella.
- Quiero que me ayudés a correr contra Delfina, el primer fin de semana de Julio, en la WC, a la medianoche. Ya después hablaremos mejor.
Y se subió al auto, para irse tan ráudamente como había hablado, sin dejar de notar lo petrificada que había quedado Anabella. Y ella no fue la única que quedó así al enterarse. Tanto Ignacio como los mecánicos, e incluso la mismísima Delfina, parecían no reaccionar, mientras la joven Lombardi les contaba de la telegráfica charla con Diego Camperetti.
- ¿No querés sentarte?
Ignacio miró a Delfina que estaba pálida como la nieve, y la ayudó a sentarse en el piso. Inmediatamente, fue corriendo a buscarle algo para tomar, y regresó casi inmediatamente junto con una botellita de agua, para las dos chicas.
- Gracias, Nacho... vos siempre me cuidás... -dijo la joven tratando de volver en sí.
- Sí... No... No es nada...
La miró. Se veía realmente linda sentada en el piso, con el cabello recogido, con ropa de trabajo, y una pequeña manchita de aceite en la mejilla. “¡¿Pero qué estás pensando?! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto!” comenzó a pensar el joven, cuando de repente escuchó los golpes en el vidrio de la oficina de Don Lombardi, y un posterior gesto de “¿Qué están haciendo?” señal frecuente de que el jefe estaba molesto y debían volver a trabajar.
- ¡Esta gente se me distrae por cualquier cosa! -dijo Alberto mientras sostenía el teléfono, y miraba a los mecánicos y a las chicas volver a la rutina.
- Son jóvenes, entende...
- ¡Nada! ¡Es hora de trabajar!
- ¿Puedo saber por qué el repentino mal humor? -preguntó la voz.
- Si... todavía no me dijiste a qué conclusión llegaste el día que las fuiste a ver correr.
- Mmmm...
Un minuto de silencio transcurrió lentamente, mientras se escuchaba un encendedor haciendo chispa. Don Lombardi se acomodó delante de su sillón, pero no se sentó, aguardando una respuesta.
- Ellas son justo lo que necesitamos.
El viejo hombre se tiró en el sillón, y se tapó la cara con la mano derecha, mientras muchos pensamientos cruzaban por su mente. Alberto Lombardi se encontraba hablando por teléfono con Daniel Ledesma, gerente de una representativa concesionaria automotriz, que andaba buscando talentos jóvenes, que pudieran conducir los autos en las muestras deportivas, y presentaciones de autos.
Que alguien así le dijera eso a Don Lombardi, quería decir que a su hija y a Delfina estaban comenzando a abrírseles puertas. Pero una voz interrumpió los pensamientos del hombre.
- Che, vos... ¿Me estás escuchando?
- Sí, sí... perdón... ¿Me decías...? -preguntó Alberto, saliendo de su ensimismamiento.
- Te decía que no les digás nada a ellas todavía. Quiero ir a ver más carreras antes de tomar una decisión final, pero... Espero que sepas que no somos los únicos buscando talentos de esta clase... Hay varias empresas más, y bueno... Hay competencia...
Don Lombardi se paró mientras escuchaba la voz de Daniel Ledesma, y pasando suavemente sus dedos, entreabrió la esterilla de su ventana, para observar a Ana y a Delfina, encendiendo el motor de un auto, para ver qué era lo que estaba goteando.
- Me parece que van a tener que esforzarse bastante, chicas...

Espero que les haya gustado. ¡Pliz! (En cada artículo molesto con esto, pero bueno...) Dejadme comentarios y votos! (En los tops y en las votaciones!) ¡¡Pliz!!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
Domingo, 04 de marzo de 2007 | 9:10
Gran cap?tulo!!! La proposici?n de Diego me dej? de cara, es lo ke menos esperaba...
Autor: Aldair_88
Domingo, 04 de marzo de 2007 | 9:22
?Que desiluci?n!! cre? ke Diego ker?a decirle ke esta enamorado....
Autor: BlueBrain
Domingo, 04 de marzo de 2007 | 9:38
confiezo que cada cap. me toma por sorpresa, nunca me imagino que va a continuar. Muy bueno, te felicito
Domingo, 04 de marzo de 2007 | 9:50
muy bueno, pero Diego que aprovechado usar a Ana para lograr un desaf?o, ya no me gusta tanto Diego....
Domingo, 04 de marzo de 2007 | 18:50
Bueno... ?pero les gust? el cap?tulo? :D:D Espero que s?... ?se va poniendo linda la novela? ?Qu? opinan?

 

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