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S?bado, 10 de febrero de 2007

Hola!!! Después de tardarme un poquito (usualmente publicaba los capítulos los sábados a la madrugada) traigo el capítuo número 30!!! Increíble!! Ni yo puedo creer que ya vayan tantos capítulos, y una historia tan linda (al menos a mi me encanta... que se le va a hacer...) Bueno, dejo de tonterías, y pongo el capítulo, así lo leen...



Los dos celulares comenzaron a sonar y a vibrar sobre el tablero del Golf, haciendo que Delfina y Anabella se despertaran raudamente. Se peinaron como pudieron, se pintaron mirándose en los espejitos, y cuando estuvieron presentables, se bajaron. Era el miércoles a las 7:15, y estaban por entrar a clases, ya que habían dejado el auto en el estacionamiento de la facultad, y durmieron ahí.
Unos minutos después, esperaban entrar a clases cuando Nadia y Roxana se les acercaron de forma excesivamente alegre. Comenzaron a hablar con Ana, mientras la colorada, apoyada en una columna, trataba de no dormirse. Luego de unas risas, Nadia guardó silencio, y con mirada pícara, dijo:
- ¡Qué bien que corrieron anoche en el circuito!
Instantáneamente, las dos pilotos abrieron los ojos, y le taparon la boca con las manos, mirando para ambos lados, cerciorándose de que no hubiera nadie. Luego de hacerle prometer que no volvería a hablar tan fuerte, Delfina preguntó:
- ¿Cómo se enteraron? ¿Estuvieron ahí?
- Sí... fuimos en mi camioneta, y la dejamos lejos, para que no la vieran -contestó Roxana- hacía bastante que sospechábamos que ustedes eran las que corrían...
- Es que ese debe ser el único Golf con los vidrios espejados, conducido por dos mujeres... -agregó Nadia, y las cuatro guardaron silencio.
- Tienen que entender algo -dijo luego Delfina, en un tono muy serio- es ilegal correr callejeras... si nos encuentra la policía, o si se difunde un poco, nos cancelan la licencia de conducir, tendríamos que pagar una multa enorme, y... lo peor, sería que quizás no pudiéramos trabajar más en el Drifting...
- O sea, que no le pueden decir a nadie... nada. -continuó Anabella- esto queda acá, y no se vuelve a hablar del tema ¿si?
Ambas asintieron. Ya les preguntarían luego, cuando no hubiera tanta gente. El profesor abrió el aula, y todos comenzaron a sentarse. A la salida, Víctor se le acercó a Delfina (bajo las miradas expectantes de Nadia y Roxana) y le pidió que lo acompañara.
- ¿Qué pasa, Víctor?
- Me la crucé a la profesora del trabajo de investigación, me dijo que quería hablar con nosotros -la joven lo miró sorprendida- No preguntes, no sé para qué... -le contestó.
Cruzaron la facultad en busca de la docente, mientras las chicas que había miraban con envidia a Delfina, que con ojeras y un gran cansancio, hacía lo posible por no quedarse dormida ahí no más. Llegaron a donde estaba la profesora, y ésta se dirigió hacia ellos junto con Gaudi, el profesor que había hablado con Delfína anteriormente.
- Víctor, Delfina, gracias por venir -les dijo Noelia, la profesora- Quería devolverles boceto del trabajo que me dieron otra vez... -se los entregó- está muy bueno. Es una simple investigación, pero es concisa, pero a la vez detallada y abarcativa... -ambos agradecieron con una inclinación de cabeza- Pero hay algo...
- No se qué es lo que pasa, pero cada vez parecen más cansados los dos -añadió Gaudi- parece que no durmieran nunca, no se que es lo que les pasa... -hizo una pausa- Chicos, esto se los decimos porque a pesar de estar en primer año, se nota que tienen las aptitudes necesarios para ser futuros profesionales de alto nivel, y aparte, ambos son de muy buena familia, lo que también les ayuda...
- Por favor, tomen las medidas necesarias, descansen, y continúen enfocándose en el estudio...
Y se fueron. Anabella llegó por detrás, a buscarla a Delfina, y ambas decidieron irse a dormir, sin cursar la otra materia...

Pasaron unos días, en que ambas estuvieron desobligadas de ir al taller a trabajar, y llegó el fin de semana. Como hacía mucho que no lo hacían, Ana, Delfina, Nadie y Roxana, salieron a bailar y a pasear un viernes a la noche. Sin embargo, había algo que ocupaba insistentemente los pensamientos de las dos primeras. Por eso, quedaron en encontrarse el sábado a la tarde en la costa, para poder charlar con tranquilidad.
Ambas llegaron a la costa en sus relucientes, y recién lavados, autos, y los dejaron estacionados uno detrás del otro, como solían hacerlo. Se sentaron un poco cerca, y luego de unos minutos observando el paisaje, Delfina soltó las primeras palabras.
- La otra noche me di cuenta de algo... -se miraron fijamente a los ojos, y así se quedaron- En la mayoría de las carreras estuvimos a punto de chocar y matarnos... como esa noche de niebla y lluvia con el Impreza, pero... nunca fue como el miércoles. Si Diana no frenaba... si no bajaba la velocidad, nos íbamos a matar...
Anabella no decía nada. Simplemente la miraba mientras sus ojos brillaban. Le pasó un paquete de masitas, y sacaron una cada una, la mordieron como meditándolo, y la jovencita continuó hablando.
- Es raro... pero me di cuenta de que eso es lo que quiero hacer -su voz sonaba un tanto emocionada. Miró al Golf, y se volvió hacia su amiga- Es una locura, ya sé... pero quiero correr, llegar a ser profesional... Y aunque suene loco, no me importaría morirme corriendo mi auto, porque preferiría morir haciendo lo que más me gusta, en lugar de morir amargada, pensando en que nunca logré lo que quería...
- Del... -Anabella le tomó las manos- No estás loca... Al menos no para mí, porque en ese caso, estaríamos las dos igual -sonrió- Es insano esto, pero mi mamá murió en un accidente de autos, aún así... yo quiero correr... no me importa morir corriendo...
Una lágrima cayó de la mejilla de la colorada, y ambas se abrazaron.
- Es una locura, Delfina... estamos jugando con fuego, pero no me importa. Yo siempre voy a correr con vos, siempre...
- Si, pero esto es más profundo que simples sentimientos. -se separaron y se miraron a los ojos- Al elegir correr, no hay vuelta atrás, muchas cosas van a quedar a un lado, como así tampoco vamos a poder escaparnos de las consecuencias, si algo llega a salir mal...
- Ya lo sé... pero es una decisión... y decidamos los que decidamos... sabés bien que voy a estar con vos.
Delfina miró el puente colgante. Hermoso. Perfecto. Con una gran historia detrás, y con el orgullo de una ciudad encima. Giró u cabeza, y a lo lejos vio el edificio de su universidad. No lo iba a abandonar, pero ella quería correr. Debía pensarlo, una decisión así iba a cambiar todo... Correría día y noche, bajo la lluvia, los truenos, el sol... No le importaba. Ella iba a hacer que su auto realmente fuera el Trueno Azul que era en las carreras.
- Corramos Anita... -dijo al fin pero con total seguridad- que nuestro auto sea nuestra frontera... Y si en algún momento llego a dudar, no dudes en pegarme...
- Hay nena... -contestó la blonda- ¿sabés que sos única?
Se quedaron un rato más, planeando cómo iban a empezar a correr, y las modificaciones que le harían a los dos coches. Hablaron de otros posibles caminos, hasta que se hizo tarde, y se volvieron a sus casas.

Cuando Delfina llegó a su casa, sus padres habían dejado una nota pegada en la puerta del garage, del lado de adentro. “Salimos con unos amigos”. En la cocina encontró un poco de comida, y cenó temprano, para luego sentarse en la computadora y repasar lo último de su trabajo. Pasada la medianoche, quiso ir a correr, así que luego de cargarle nafta a su auto, se dirigió a la S.
Luego de haber corrido en un lugar tan estrecho como el circuito callejero, lleno de esas enormes barreras de cemento y rejas, la oscuridad de la ruta, sus escasas barreras de contención, las prolongadas rectas, y la cantidad interminable de campos y árboles alrededor, le hacía sentir que era libre. Sin frenos. Sin ataduras. Libre. Como si se conduciera a sí misma, como si su auto fuera una parte más de su cuerpo. La mejor parte
Por algún motivo, unas horas después, llegó a la costa. Estacionó, y se bajó. Además de los usuales autos estacionados, no había nada más. Sólo algunas heladerías abiertas, y una parejita caminando por el puente. Se apoyó en la baranda, y se quedó mirando el vacío. Atravesando la laguna, se veían la costa este, bastante más movilizada que la vieja, donde ella estaba.
- ¿Qué hace a estas horas una chica sola en la costa?
Esa voz era familiar. Demasiado. Instantáneamente se dio vuelta y vio a Víctor parado cerca de ella. Lo miró bien. Vestía jeans desgastados y una camisa negra que a su parecer le quedaba demasiado bien, tenía las mangas enrolladas prolijamente hasta el codo, las manos en los bolsillos del pantalón, y una leve sonrisa en su boca. Él también la miró. Estaba acodada contra la baranda de mármol, con el colorado cabellos suelto, y movido por el viento, tenía una remera roja oscura, y jeans. “Cielos... se ve hermosa...” Como él la veía, parecía que la luz de la luna se reflejara en su piel.
- Estaba paseando con mi auto, y llegué hasta acá... -contestó al fin, sin dejar de mirarlo.
En la forma en que estaba, lucía atrevidamente provocadora. Pero Víctor se controló. Sentía el deseo incansable de abrazarla, de tenerla en sus brazos... Mas no podía. Y lo sabía perfectamente. Tenía una meta: superar a su hermano en las calles, y dedicarse a correr. No quería ninguna distracción.
- Te felicito por lo del miércoles. Realmente estuvo espectacular... -se acercó, y se apoyó en el mármol. Delfina levantó el rostro y miró el cielo límpido perfectamente estrellado.
- Gracias... Fue bastante interesante, me hizo ver muchas cosas...
Se dio vuelta, y se apoyó igual que él. Cerró los ojos al sentir el perfume varonil, que la hizo desear que él volviera a abrazarla como la otra vez. Quiso volver a estar en el parque, dormida en su hombro... Pero su razón la traicionaba. Sabía que no podía. Ella ya había tomado su decisión.
- Correr siempre te hace abrir la mente. Es extraño, pero siempre me ha pasado... ¿Qué te hizo ver?
- Que es lo que quiero hacer... Yo quiero correr... -se miraron- Aunque tenga que sacrificar otras cosas...

Chan! To be Continue!!! muahahaha... ¿Final inesperadísimo? ¡Espero sus comentarios! Gracias por leer mi blog-novela, espero que les guste... Y como siempre digo: nos vemos en el próximo artículo ;) ¡¡Éxitos!!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

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Autor: Aldair_88
Domingo, 11 de febrero de 2007 | 8:56
Muy bueno!!!, la decisi?n tomada me parece difisil d llevar a cabo, chica, ellos se aman!!! :f)
Autor: Kamus_99
Domingo, 11 de febrero de 2007 | 15:22
?Comoooo? ?Ambos deciden vivir sin amor??? No puedo creer ke esta historia de amor ke empesaba, termine as?
Domingo, 11 de febrero de 2007 | 15:35
muy bueno el cap?tulo!!La desici?n de ambos le pone m?s suspenso te felicito por el giro que van tomando las cosas, uno no puede dar por sentado lo que leer? a continuaci?n. muy bueno
Domingo, 11 de febrero de 2007 | 20:58
Chicos!! Esta novela no va ni por la mitad!!! No se me pongan as?.. Adem?s, si esribiera lo que creen que va a pasar, ser?a muy aburrido ?no? no se preocupen que cuando todo termine, habr? un GRAN final fel?z, denlo por sentado ;)
Autor: BlueBrain
Lunes, 12 de febrero de 2007 | 5:48
me descoso por leer la continuaci?n de este romance!! Me imagino que est?n blufeando, ellos se quieren!!

 

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