jueves, 01 de febrero de 2007
Hola chicos!!! Hoy empecé las clases (en la facu... toy re felíz) y buen... Estuve pensando en un montón de cosas, me sentí inspirada (puáaaaaaaaaaaa) y pensé "para algo tengo el blog" así que nada mejor que escribirlo acá... Sí señor... mwahahahahah como dicen algunos... En fin... Ahora los deleitaré con mucho de filosofía barata ;)

Los niños siempre piensa que la etapa del jardín no va a terminar más, pero en un corto período se acaba, y comienza otra etapa muy similar: la escuela. Y en esa etapa, se nos van como 14 años en los que las personas forjan el carácter, se crean como personas, salen a la sociedad, se convierten en adolescentes, enpiezan a adquirar "calle" como se les dice... Y nuevamente, parece que esa etapa no termina más.
Pero cierto día estás armando el bolso para el viaje de fin de curso, estás pensando en la ropa para la graduación... y sin querer, estás preparándote para el ingreso a otra etapa: la universidad.
Y no sólo eso. El inicio de esta etapa (y/o la preparación para la misma) revive un viejo recordatorio que tooooooooooodos los docentes del secundario se encargaron de inculcarnos con miedo: "en la facultad estás solo, nadie vela por vos, y es sumamente dificil". Seguido de otro trauma, que se debe principalmente en "¿me gustará la carrera? ¿qué sigo? ¿será lo que yo quiero?" y yendo a pensar más a futuro, se agregan más inquietudes "¿podré recibirme? ¿conseguiré trabajo?" y miles de etcéteras que se pasan por la cabeza del egresante-escolar/ingresante-universitario que hacen que convivr con su propia conciencia sea realmente un trabajo de alto peligro.
Pero (y en cuanto siga enumerando cosas me van a tirar con algo por ser la causante de la deserción universitaria) otro problema es estudiar muchísimo (pero estudiar en serio) y no aprobar el ingreso. Volver a rendir, y no aprobar. Hasta que por ahí, uno se da cuenta que no es tan cierto lo que los docentes del secundario te decían. Ves que es más fácil estar tranquilo. Y aprobás. Un ingreso... faltan los otros... Pero... ¿no es mejor cursarlos? Conocés las personas, la metdología de estudio, das un "paso previo" a ese nuevo estilo de vida que se inicia. Pero...
Ahí va nuestra conciencia de nuevo. Comenzás a verte como "el/la Señor/a ..." (agréguese el título que se desee). Te ves con una vida realizada, metas cumplidas, un proyecto de vida realizado. Algunos pensarán sólo en el éxito laboral, en lograr mucho dinero... otros pensarán en forjarse un buen nombre y una familia tipo... otros en poder salir a correr por el parque con su pareja junto al perro, y sabiendo que un estado social estable los acompaña... Lo que sea... Las metas dependen de nosotros. Como así también los límites que nos coloquemos... Es impresionante como nuestra mente puede viajar en el tiempo, hacia atrás y adelante... Y es así como encontramos qué/quién/cómo queremos ser y llegar a ser.
Sin embargo, para lograr esto (y no me refiero sólamente al ámbito escolar/secundario/trabajo) y cualquier meta propuesta, es necesario atravesar cambios. Cambios que pueden ser positivos, negativos, que nos pueden alegrar o que nos pueden hacer llorar. Pero siempre hay que tener algo en cuenta: nunca nada no tiene sentido. Todo en la vida siempre tiene un propósito. Tal vez ahora no nos demos cuenta. Tal vez no le encontremos el sentido hasta que no nos estemos muriendo. Pero éste siepre llega, no nos va a dejar en la ignorancia.
Y acá le tirás una cuerda a tu mente, y la bajás a tierra de un golpe (y a esta filosósofa barata que se va por las ramas también). ésta etapa que comienza, puede ser una de las más cortas, pero que le da paso a una vida mucho más completa, a una parte que no acabará tan seguido: la vida adulta.
Todavía no puedo escribir de eso. Todavía estoy en la parte de planeamiento. Pero bueno... dejo esa parte para ustedes... Nos vemos en el pr+óximo artículo...
Comentarios
culpable Kamus_99
viernes, 02 de febrero de 2007 | 17:57
A mí también me pasa ke me surgen estas mismas o parecidas dudas, pero he descubierto ke mantener la calma y el trancurso de talvez pocos días me ayudan a vislumbrar mejor lo ke me inkieta.Pero algo es seguro: las metas, ellas nos llevan a término de nuestros sueños
sábado, 03 de febrero de 2007 | 2:10
Es cierto... poniéndome nerviosa nunca gano nada, estar calmada/o le permite a uno pensar con la mente en frío y sacar conclusiones reales. Que bueno que leíste mi artículo... ;)
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