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S?bado, 27 de enero de 2007

"Juegan Con fuego" Tremendo nombre. Nunca antes se me ocurrió explicar porqué el nombre de los capítulos. Hoy sí... Dicen que jugás con fuego cuando algo es muy peligroso: lo dicen como una metáfora... Y alguien dijo que una metáfora es para asustar a alguien respecto a las consecuencias que sufrirá debido a determinados actos... Por ahí viene el título, relacionado con el lugar de la carrera... Bueno, aflojo con la filosofía barata y los dejo con la novela:


Un sol inflexible iluminaba la ciudad gobernando el mediodía desde el centro del cielo. Delfina acababa de echar sus libros en el asiento libre de su auto, cuando colocó la mano en el techo para sentir la chapa caliente. “¡Tanto sol le hace mal a la pintura! Después lo voy a encerar, así no sufre tanto”. Como se estaba quemando, retiró la mano violentamente. Un auto frenó bien cerca de ella: el Mégane rojo Tijuana, harto conocido.
Víctor se bajó y se la quedó mirando. Ella sostenía su mano derecha contra el pecho, y estaba mirádolo de perfil. Él avanzó rápidamente, y cuando Delfina se enderezó soltando su mano, sintió cómo el pasaba sus brazos por su delicada cintura, atrayéndola contra su trabajado pecho, y abrazándola como si fuera a pasar algo.
La colorada apoyó sus manos en el pecho masculino y casi sin pensarlo, fue bajando lentamente su mano derecha hacia la cintura de él. De golpe Víctor la abrazó más fuerte, y todo se volvió un silencio profundo, solamente interrumpido por el motor del Mégane, encendido detrás de su dueño.
- Del... prometeme que no te vas a matar... -le susurró súbitamente- Prometemelo...
Y así cómo llegó, la soltó, la miró sólo un segundo a los ojos, y subiéndose a su auto salió corriendo por la avenida de la costanera, como si un fantasma lo siguiera... Sí. Su propio fantasma, su demonio lo perseguía: el miedo a... a... enamorarse. Incluso pensarlo le daba miedo.

Como si nada, su cinturón de seguridad se aflojó, y la traba le pegó en el mentón. Delfina miró rápidamente a Anabella mientras acomodaba al atacante en su lugar, y la rubia se limitó a decir:
- ¡Perdón! Es que estabas un poco colgada... Por eso... -señaló al frente- Las otras ya se están bajando...
Las dos amigas se bajaron del coche, no sin atraer la atención de todos los presentes, que las miraban como embobados. Miraron para ambos lados. Parecía que estuvieran todos. Santiago, Francisco, Roberto, Ignacio, Diego y... Víctor. Todos estaban ahí. Diana y Sofía se les acercaron caminando cual modelo en la pasarela, pero con menos gracia, y cuando estuvieron frente a ellas, la rubia preguntó:
- Bien... ¿Qué posición elijen para empezar? ¿Atrás o adelante?
- Atrás -respondió bien segura y rápidamente Anabella, al tiempo que Delfina sonreía mientras tironeaba las mangas de su bremer para taparse las manos.
- Está bien... Acomodemos los autos.
Cuando se estaban por subir, Ignacio se acercó a Anabella, y le susurró algo, ella sonrió, le colocó la mano en el hombro, y se dirigió hacia el Golf. Subió, se abrochó el cinto, y le comentó a su amiga:
- Le pedí nafta... trajo dos bidones de 25 litros... -Delfina se contuvo una sonrisa meneando la cabeza- ¿Qué? -preguntó inocentemente Ana mientras se encogía de hombros- Más vale prevenir que lamentar...
El Eclipse se acomodó abajo del puente con el Golf detrás. Dieron la vuelta, y tomando el camino que los alejaba de donde ubicarían a los boxees, comenzaron a acelerar por la -casi- única recta del circuito. Ambos iban por el medio de la calle jugándose todo, ya que el circuito, a pesar de estar armado, con las barreras y rejas, todavía estaba abierto a tránsito, y podían cruzarse un auto en contramano en cualquier instante. Lo malo, es que la calle era angosta, cercada y no tenían ninguna escapatoria.
Se acercaban a la parte en que el camino comenzaba a girar. Ambos autos se abrieron y, sin derrapar, tomaron la curva. A la salida estaba una de las chicanas, con tres caminos posibles, de los cuales sólo uno era el correcto.
- Seguí por la derecha... Y derrapá en la salida... termina e una curva de 90 grados abierta...
Delfina asintió y aceleró en la chicana. Instantáneamente se escucharon los rebajes, y el auto giró levemente haciendo patinar las ruedas traseras. Al final del camino se veía iluminado por autos que cortaban parte de la calle todavía no cerrada.
- ¡Por la derecha! Derrapá despacio en la primera y volanteá fuerte en la segunda...
- ¡Sí!
Otra vez siguiendo las indicaciones. Mientras corrían, no perdían la oportunidad de observar al Mitsu, que todavía había derrapado una sola vez, y del cual se mantenían muy cerca. Dentro del deportivo, las dos chicas trataban de mantener su calma, y no sucumbían a la presión de tener un auto pegado a su cola, ya que se trataba de la primera ronda.
Ahora estaban en la segunda recta, en la cual no alcanzaban a subir la velocidad, que otra curva a noventa grados, rodeada de barras de cemento con altísimas rejas amarillas, motivó al Golf a derrapar, con el lago del Parque del Sur de fondo. El más mínimo error y chocaban, o caían al lago. Ninguna opción era aceptable.
Al salir de la curva comenzaban una S triple que debieron tomar sin derrapar. Al llegar al final, el Eclipse rojo derrapó y el Golf lo imitó. Otra curva cerrada los llevó hasta abajo del puente nuevamente, y la primera ronda había finalizado. Pasarían a la siguiente ronda, ya que ninguna había sido alejada o rebasada.
En la segunda vuelta, el VolksWagen iría adelante.

El Golf comenzó a acelerar con el Eclipse pegado a su parte trasera. Esta vez iban un poco más rápido que la vez anterior, pero con el mismo temor y las mismas presiones. El camino era difícil. La calle angosta no permitía demasiados movimientos, y las rectas cortas no dejaban acelerar. Las curvas demasiado seguidas hacían que derrapar fuera una misión casi imposible, y las altas barreras de cemento y el lago del fondo, mostraban una perspectiva no muy agradable ante el más mínimo error.
Delfina se dio cuenta de lo difícil que resultaba correr ahí, y más sabiendo que el Mitsu Eclipse estaba pegado a ellas. Pero la joven no sucumbió. Escuchaba las directrices de Anabella y las realizaba mejor que lo esperado, parecía que su control del auto mejoraba bajo presión.
- ¡¡Derrapá!! Pero enderezalo y volvé a inclinarte después...
Dicho y hecho, el auto derrapó saliendo de la chicana, y después volvió a inclinarse. Tomó las tres cuervas moviéndose por los carriles interiores, y giró rápidamente sobre la última curva, para llegar abajo del puente primero, seguido por el deportivo.
Otra vuelta inútil. Deberían volver a correr, nuevamente con el Eclipse adelante.

Empezaba la tercera ronda, cuando un hombre de treinta y pico de años soltó el cigarrillo ya consumido, y lo apagó con una pisada. Inmediatamente sacó un atado y extrayendo un cigarrillo, le ofreció otro a su compañero.
- No gracias -le contestó- no quiero morirme joven -sonrió.
- Que exagerado... Igual... esto no me va a matar -dijo soltando una bocanada de humo. Cuando ambos autos arrancaron a la máxima velocidad posible a un lado de ellos, señaló el auto azul con el rostro, y agregó- ¿Qué te parece?
- ¿A mí?
- Sí a vos...
- A mí me parecen muy buenas, Daniel... Pero sos vos el que decide...
- Cierto -respondió lanzando más humo- Sin embargo... faltan algunas rondas hasta que veamos algún resultado...
- ¿Tanto? ¿Y quien te parece que va a ganar?
- Es obvio que la hija de Alberto y su amiga, el punto es otro... -señaló el camino con el cigarrillo, mientras le hacía caer algunas cenizas- Éste es el punto clave, la llegada al puente... El problema es que no van a poder alejarlas, las van a rebasar a las del Eclipse
- ¿Rebasar? ¿Estás seguro? ¡Es casi imposible! ¡Y más para un amateur!
- Así es... pero es la única forma de ganarles. Parecen conocer bastante bien el camino por eso, la única que les queda es rebasar... -nuevamente soltó cenizas de su cigarrillo, mientras su hermano lo miraba estupefacto- Vas a ver... que es muy probable que no choquen al rebasar...
- ¿Qué probabilidad hay de no chocar?
- 50 y 50...
- ¡¡¿¿Cómo que cincuenta y cincuenta??!!
Los autos pasaron, corriendo, y derraparon a la salida de la curva. Nuevamente, la tercera ronda había quedado inútil. Nadie había sido alejado ni rebasado. Deberían correr la cuarta ronda, con el Golf delante...

Bieeeen... espero que les haya gustado... Por favor, voten y dejen comentarios!! Nos vemos en la próxima!!! Trueno...

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
S?bado, 27 de enero de 2007 | 18:53
El ppio del cap. me dej? helado, pero me esperaba algo as?. La carrera va estupenda, te felicito
S?bado, 27 de enero de 2007 | 19:19
?Por qu? ya te lo esperabas? ?Sos adivino! ?Me has le?do la mente! ;) :D:D:D Naa... la verdad, es que es medio obvio que algo pasa entre ellos... ?nop?
Autor: BlueBrain
Domingo, 28 de enero de 2007 | 8:50
si, el romance era algo esperado por todos ?verdad?
Muy bueno el cap. escribes muy bien, te felicito
Domingo, 28 de enero de 2007 | 12:02
Muy bueno el cap?tulo!!! Confiezo que estaba esperando que algo pasara entre ellos (soy una rom?ntica incurable)
Domingo, 28 de enero de 2007 | 12:21
Pero... Pero... ?Stop! Todav?a no ha pasado nada... Siguen de amiguitos. Que se lo hayan esperado es otra cosa, porque todav?a no son novios estos dos... :D Gracias chicos, me alegro que les guste ;)
Autor: Aldair_88
Lunes, 29 de enero de 2007 | 6:19
Muy Bueno!!! Estaba esperando algo rom?ntico!!! me encanta la pareja ke hacen

 

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