cabecera

twitterfeedfeedburner

youtube fav da

   

Domingo, 24 de diciembre de 2006

¡¡Y llegamos al capítulo 20!! Espero que les guste, y que no se cansen de leer, a pesar de que cada vez los capítulos me salen más y más largos ;) :P jejejeje... bueno, los dejo para que se enteren porqué se llama así el capítulo



Eran casi las nueve de la noche cuando Carmen y Ricardo Bocaccio bajaron al garage con dos jóvenes: un morocho alto, de ojos celestes y músculos trabajados, de aproximadamente unos 21 años, seguido de una jovencita también morocha, de nariz fina como una espada, ojos hundidos y voz chillona, que miraron el BMW de su padre con gran asombre.
Justo es eso, una frenada se escuchó bastante cerca, y el portón automático se abrió para dejarle paso a un Golf brillantemente azul, con los vidrios espejados, y una apariencia de lujo. Mientras el portón volvía a cerrarse, el motor se apagó mientras los Bocaccio observaban a Delfina bajarse del auto con el maletín de la computadora portátil y una mochila.
- ¡Pero miren quién es! -dijo el joven con un actuado asombro- ¡La pequeña tiburón!
- La verdad, no se porqué te pusieron Delfina -agregó la pequeña con voz chillona- si parecés un tiburón.
- Con un hola hubiera bastado, hermanitos -respondió la colorada irónicamente, al ver que sus padres no hacían ni decía nada: sólo observaban el serie 7- Nos vemos después Alejandro, Sofía... -apretó un botoncito en el llavero del auto, y las luces se encendieron para luego apagarse.
Alejandro y Sofía eran los hermanos de Delfina, que ahora vivían en Buenos Aires, y visitaban a su familia periódicamente. Durante toda su vida, habían tomado a la joven como el juguete más divertido gastándole bromas varias y siempre dejándola rezagada en todo. Y así fue esa noche: ambos se la pasaron hablando de lo que hacían, lo bien que la pasaban, mientras la colorada comía, ajena a una situación que ya ni siquiera la afectaba.
Cuando la cena terminó Delfina se fue a cambiar para poder limpiar su auto, pero cuando bajaba las escaleras, escuchó que la alarma del Golf se había disparado. Llegó corriendo al garage, para ver a su hermano mayor, Alejandro, mirando sorprendido al auto, luego de dejarle la marca de una patada en la cubierta.
- ¿Tiene alarma en las ruedas? - preguntó al verla.
- Sos un descarado... -le contestó Delfina- Debés haber tocado la chapa, ahora... -cambió el tono de su voz- volvés a acercarte a mi auto, y te juro que me las vas a pagar.
- ¡No puedo creer que tengás el descaro de decirme eso! ¿Tanto te importa? ¡Es un pedazo de chatarra!
- ¡¡Sea lo que sea no tenés derecho!!
- ¡¡Whoaaa!! Calmate, tiburón... -dijo Alejandro mientras se iba- no hay motivos para enojarse...
Dicho esto se fue, y la joven se quedó con su auto, luego de limpiarle la cubierta, y volver a colocar la alarma.

- ¿Así que tus hermanos están en Santa Fe? ¡No me la esperaba! ¿Cuándo vinieron?
- Calculo que el sábado a la tarde, Anita... La verdad, no me importa, se fueron hoy al mediodía, gracias a Dios...
Anabella estaba tendida bajo un auto en el Drifting Zone, mientras Delfina le pasaba las herramientas que ella le pedía. Miró el Golf que estaba levantado con un par de gatos, ya que le estaban cambiando las cubiertas para el miércoles y a su vez balanceándolo y alineándolo. Justo entonces, una explosión, seguida del sonido del motor de una moto que se alejaba rápidamente retumbó en el taller.
- ¡Ana! ¡El Vectra! -gritó su padre al salir hacia el estacionamiento.
La joven se golpeó la cabeza al tratar de salir apurada de debajo del auto, y cuando lo fue a ver, lo encontró inclinado hacia delante: la rueda derecha delantera tenía una especie de flecha con un papel anudado en su punta. Con todo el odio acumulado, desató el papel y lo leyó en voz alta:
- “Espero que esta noche den lo mejor de sí... Prepárense para todo” -miró la firma- ¡Maldito descarado! ¡Tiene las cuatro estrellas! ¡Cerdo! -dijo enfurecida.
- Al menos eran cubiertas viejas... Pero igual... No podemos perder contra un tipo como ese... -la consoló Delfina.
Miraron a don Lombardi subirse nuevamente a la vereda para ver si no había nada sospechoso, y se acercó a las chicas a ver qué había pasado. Ellas le mostraron la carta, y decidieron colocarle el auxilio al Vectra, y entrarlo a uno de los garajes cubiertos del taller.
Eran casi las siete cuando volvieron a la rutina de trabajo, e Ignacio se les acercó a traerle noticias a Ana:
- Mandaron un fax desde Buenos Aires, dicen que consiguieron el alerón que te pidió Diego, con el peso exacto que el te dijo. Sale 450 pesos...
- No creo que el dinero sea un problema -contestó Delfina. Pero Anabella tardaba en contestar...
- Tengo un presentimiento -dijo al fin- ¿Ignacio vas esta noche a ver la carrera? ¿Te puedo pedir un favor?
- Por supuesto -y miró a Delfina quien le alzó los hombros indicándole que ella desconocía de lo que hablaba su amiga.
- Andá esta noche... Pero quedate en la llegada, y avisanos cualquier cosa rara que ocurra... Vos tenés mi número, si ves algo me llamás.
- ¿Qué pasó Anita? -interrumpió Delfina.
- No se... tengo una sensación rara... Esperemos que sean sólo locuras -se dirigió a su compañero- ¿Te puedo encargar esto?
Él asintió. Esa noche iría a la carrera, y les avisaría a sus dos amigas. Terminaron de trabajar, y se fueron cada una a su casa, para encontrarse en lo de Ana a la medianoche.

El Stealth estacionó en la banquina, y los hermanos Camperetti se bajaron. Eran las 00:30, y ni el Subaru, ni el Golf había llegado a escena. Es noche había pocas personas, y la ruta estaba bastante oscura. Diego miró el cielo: unos refucilos brillaban en la altura, y unas nubes de tormenta se acercaban; esa noche no iba a llover, pero una semana no muy grata se aproximaba.
Un codazo de su hermano lo trajo a tierra, y sus fríos y perfectos ojos celestes miraron a ambos lados de la ruta. El ruido abrasador de motores revolucionados iba llenando el ambiente, hasta que se vieron los faros de los autos a cada lado: el Subaru desde la meta, el Golf desde la entrada...
Ninguno parecía bajar la velocidad, hasta que cuando estaban a unos veinte metros, se escucharon rebajes, la luz del freno brilló y ambos autos derraparon con la trompa casi pegada: el Golf a la izquierda del Subaru, y el Subaru a la izquierda del Golf. Giraron 180 grados y estacionaron los autos en la banquina, dejando los intermitentes prendidos.
Las chicas fueron las primeras en bajarse, luego de estacionar unos metros más adelante del Dodge negro, y esperaron a que alguien descendiera del otro auto. Delfina miró el coche: un Subaru Impreza WRX con alerón y ventilación en el motor, del típico color azul perlado de la marca. Iban a correr contra un purasangre nacido y concebido para carreras de rally, realmente una injusticia usar un auto de esos para las callejeras. “Ese es tracción integral. Debe ser mucho más estable y equilibrado... Va a ser un serio problema...” lo analizaba la colorada, justo cuando la puerta del coche se abrió...
Un joven de casi 25 años se bajó. Tenía los ojos verdes color hoja, deslucidos por la soberbia que denotaban, el cabello renegrido, y la piel trigueña le daban un aspecto de una divinidad de ébano, como si fuera una aparición. A diferencia de lo pensado, vestía un jean y una camisa que no le marcaba ni la más mínima arruga, y que marcaban la forma de los magramente trabajados músculos de sus brazos y tórax.
Víctor miró para otro lado con un tono de asco en sus ojos, pero ni Ana ni Delfina se dejaron perturbar por la orgullosa apariencia de su contrincante. Ninguno se movió de su lugar. Cada uno en lados opuestos de la ruta se observaban, miraban de reojo los autos tratando de adivinar qué secretos permanecían ocultos bajo la tapa del motor.
- Así de cerca son mucho más hermosas que lo que yo pensaba -dijo el conductor del Impreza, con una voz varonil que hubiera derretido a cualquier mujer.
Víctor levantó el rostro y miró a Delfina esperando alguna respuesta, mientras su hermano observaba fríamente la situación.
- No vas a lograr nada con ese comentario -le respondió Delfina, logrando una sonrisa irónica.
- Tampoco esperaba hacerlo... Parece que tienen unos guardaespaldas bastante preparados -miró de reojo a los hermanos, pero cuando intentaron responderle algo, el celular de Ana comenzó a sonar, y lo atendió inmediatamente, mientras observaba la sonrisa maliciosa de su oponente.
- ¡Anita -dijo Ignacio al teléfono, con un tono de desesperación en la voz- dejé la radio del auto en una frecuencia amplia, y escuché una comunicación de la policía!
Unos segundos después cortó el teléfono, y dijo en voz alta:
- ¡La policía viene en camino! Su objetivo es un VolksWagen cinco puertas azul, y un deportivo negro de faros ocultos -miró a Delfina, a Diego y a Víctor- ¡Tenemos que irnos de acá ahora! ¡Si nos agarran estamos muertos! -miró al conductor del Subaru que seguía impertérrito recostado contra su auto- Alguien les avisó... Esto no se va a quedar así...

¡¡Chan!! ¿Qué pasará? ¿Quieren saberlo? Me parece que van a tener que esperar al capítulo 2 ;) que lo voy a publicar el miércoles de la semana próxima... Me parece que me quedó bastante largo... Hasta entonces... ¡¡Nos vemos!!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
Domingo, 24 de diciembre de 2006 | 9:08
?Xke a nadie le gustan los tipos de ojos verdes?? ?es una injusticia!! el tipejo nuevo parece ser un cerdo, espero ke las chicas le den su merecido!!
Perd?n, me dej? llevar. Muy bueno el cap
Domingo, 24 de diciembre de 2006 | 12:54
Jajajaja... ??No te me enoj?s Kamus!! ??Es que quer?a describirlo como un chico hermoso, pero con un gran ego!!Seguro que vos no sos as?!!! Me alegro que tambi?n te haya gustado el cap?tulo..
Domingo, 24 de diciembre de 2006 | 16:13
:f)Estupendo cap?tulo!!!! cada vez est? mejor la novela, te felicito!! Muy buena!!!:f):f)
Autor: BlueBrain
Lunes, 25 de diciembre de 2006 | 9:33
excelente capitulo. Ya conocemos a nuevo personaje y parece ser un soberbio!!! te felicito Trueno, muy bueno!!!
Autor: Aldair_88
Lunes, 25 de diciembre de 2006 | 18:13
muy buen cap. espero ke Delfi acepte el desafio, me parece ke el chulo nuevo fue el ke denunci? con la poli!!!
Lunes, 25 de diciembre de 2006 | 21:17
No se!! Eso lo van a averiguar en el pr?ximo cap?tulo... voy a colocar las im?genes del Subaru Impreza, as? ven porqu? todos le tienen tanto miedo a ese auto...

 

HTML permitido: <strong>, <s>, <em>, <u>, <a>, <img>
Nombre:





 

   

 

design & stories copyright by truenoazul_vw
+2011+