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Mi?rcoles, 06 de diciembre de 2006

Hola chicos!!! Estuve pensando un tocazo en la continuación de la novela, así que me puse a escribir antes de la fecha, jajaj... en fin, espero que les guste lo que va pasando. Si éste es el primer capítulo que leés, entrá en la categoría "Running Hearts" y enterate cómo comenzó ésta historia...



Justo cuando se estaban bajando del camión para buscar los cascos y prepararse antes de testear el auto, el celular de Delfina comenzó a sonar. Miró la pantallita “Mamá” decía la llamada. Inmediatamente abrió el teléfono, y no alcanzó a saludar que le dijo la voz al teléfono:
- ¿No vas a venir a almorzar entonces?
- No. Te escribí un mensajito para que no llamaras.
- Bueno, mejor.
La llamada terminó y la joven miró el teléfono con ganas de tirarlo al piso y pisarlo. Pero se contuvo porque quería demasiado a su Samsung como para hacerle eso. Dejó el aparato con Ignacio, el chofer del camión), y se pusieron a bajar el auto de la parte trasera.
El Bora bajó lentamente sostenido por los cables, y cuando llegó al piso, Anabella soltó los tensores, y éstos se enrollaron nuevamente en el Isuzu. Abrieron la tapa del motor: un tremendo poder escondía la máquina, como buen auto de TC. Delfina estuvo mirando junto con su amiga, mientras Ignacio disfrutaba verlas agachadas sobre el motor y, de paso, les gastaba algunas bromas que ellas ignoraban.
Al cabo de un rato de mantenerse esta situación, fueron al camión y sacaron sus dos cascos, y Anabella sacó un anotador y una birome. Se recogieron el cabello, se colocaron los cascos, y subieron al auto. Otro VW bajo el mando de Delfina y Anabella.
Ni bien encendieron el auto, comenzó a acelerarlo en vacío para aumentar las revoluciones, y que no se apagara el motor. Sin embargo, algo comenzó a hacer ruido: un chasquido raro, agudo. Ambas se quedaron pensativas. Todas las partes móviles del motor de cuatro tiempos pasaban por la cabeza de ambas, hasta que Delfina dijo:
- El eje hace ruido... El delantero...
- Se nota... parecerían... flojos -dijo Ana, anotando en su libreta.
- No... mal calibrados...
Y ahí no más salió arando, provocando una gran nube de tierra que dejó a Ignacio tosiendo junto al Isuzu, mientras miraba al Bora salir corriendo por la primera recta del circuito, y perderse en el camino de tierra.
Si bien la recta era corta, Delfina aceleró el auto manteniendo el mismo cambio, y el sonido del motor demostraba cada vez más presión hasta que pasó el cambio, y la velocidad se estabilizó. Se venía una curva cerrada y efectuó un rebaje, con doble embrague, pero sin derrapar, y el auto se inclinó un poco.
- El tacómetro... los ejes... -dijo, y Ana anotaba todo en la libreta.
Continuaron corriendo el coche, y cuando pasaron otra curva, Delfina volvió a rebajar los cambios, y el auto se inclinó nuevamente.
- Está desequilibrado...
Pasaron unos minutos cuando volvieron al lugar de partida con el tanque casi vacío, y el auto todo entierrado. Se bajaron, se sacaron los cascos, y subieron el VW en el camión nuevamente, para dirigirse al Drifting a informar la situación. En el camino, iban charlando de lo que escucharon.
Cuando llegaron, los tres mecánicos y el padre de Ana las estaba esperando. Dejaron el Bora en la sala VIP del taller, y se pusieron a hablar: debían corregir la suspensión ya que al aumentar la potencia del motor, la relación con los ejes cambiaba; el tacómetro no funcionaba demasiado bien (no subía con la misma velocidad que las revoluciones) y los caños antivuelco interiores desequilibraban el auto: los de la derecha eran más pesados.
Las chicas quedaron citadas para el siguiente mediodía, y los mecánicos quedaron trabajando.

Pero Anabella se quedó hablando con su padre de a forma en que su amiga manejaba el auto. Un auto desconocido para ella lo había controlado muy bien.
- Tiene sangre de corredora... Además, le gusta... Me dijeron que corrió muy bien contra el Mitsubishi.
Ana inclinó la cabeza en señal de vencida: era imposible ocultarle las carreras a su padre, porque se enteraba de todo: Ignacio le contaba lo ocurrido, ya que varias noches lo vio mientras corrían, alardeando cuando el Golf pasaba cual saeta en la noche.
El día siguiente pasó sin grandes conmociones, ni sucesos. Fueron a clases juntas, y a la tarde se la pasaron probando el consabido Bora hasta que pudieron afinarle correctamente los ejes. De paso, Anabella le contó a su amiga que Ignacio le informaba a su padre de las carreras, y mientras trabajaban, le hacían pasar por unas cuantas bromas, como era su costumbre.

Y llegó el consabido miércoles. Ese día, más que de costumbre, Delfina llegó en el Golf reluciente, tan limpio y encerado que se reflejaban las cosas con perfecta definición. Anabella se bajó del Vectra justo con ella, y no evitó hacerla víctima de algún que otro comentario irónico, por lo que la colorada se limitó a sonreir.
Por primera vez en lo que iba del año, estuvo perfectamente consciente durante las clases y tomó apuntes a sabiendas. No pensó ni en autos, ropa, pinturas... o en... en... Se rehusaba siquiera a pensar su nombre.
Eran las doce y media cuando salió de clases, y se fue a almorzar con Anabella a un bar no muy lejano, desde donde tenían una hermosa vista de la costa santafesina. Charlaron de todo un poco, y Ana le contó lo que había estado averiguando de Diego y de Víctor, pero a respuesta fue:
- Bien... no soy solamente yo la traumada con ellos..
- A vos te trauma Víctor no más... -Delfina le dirigió una mirada fulminante mientras bebía su gaseosa.
- Así que son rosarinos...
- Aparentemente llegaron en noviembre del año pasado. Su padre es inversionista, y por lo visto, decidió venirse para acá. ¿Motivo? No lo sé...
Después de eso, cada una se fue a su casa, y como a las cinco, Delfina estaba estacionando el Golf cuando, nuevamente, el Megane CC se estacionó justo al lado del de ella. Gracias a los vidrios espejados del Golf, la joven pudo hacer todos los gestos posibles mientras pensaba “Maldición, maldición, maldición...”. Después de juntar sus cosas se bajó.
Vestía una pollera de jean que mostraba sus piernas torneadas, una musculosa rayada con rojo, y aros al tono. Se bajó tratando de no decir ni hacer nada loco (como si se tratase del fin del mundo) pero lo vió... Víctor estaba apoyado contra el cabrio, con un jean desgastado y una remera que impactaron a la joven.
Sin embargo, él también había quedado “shockeado” después de verla. Se saludaron con palabras no más, y se encaminaron a la Biblioteca sin decirse nada, más que alguna conversación superficial.
- Que brillo que tenía tu Golf...
- Gracias... anoche se largó a llover torrencialmente, y yo justo lo había encerado, y aproveché la lluvia para pulirlo más...
Y nada. Cruzaron toda la facultad (no sin atraer el odio de las jovencitas de la facultad que miraban a Víctor con buenos ojos, y a Delfina de mala manera por estar caminando a su lado), y llegaron a la Biblioteca. Él abrió la puerta, y le indicó que pasara primero.
Al cabo de un rato estaban mirando libros y apuntes, mientras tomaban nota y a veces se consultaban sobre lo que iban a escribir. En eso, él le tocó el brazo para que mirara el libro que tenía, pero ella se dio vuelta, y ambos quedaro cara a cara...

Nos vemos en el próximo artículo!!!! Prometo imágenes del Mitsubishi Lancer...

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

<@[email protected]> Comentarios:

Autor: Kamus_99
Viernes, 08 de diciembre de 2006 | 8:28
1?: ke calidad para describir los autos, su mec?nica y funsionamiento!!!
2?: Victor y Delfina est?n como tortolitos
3?: liero conocer una colorada como esa!!! la describes divina!!!
Como ves, me encant? este cap. Cuacc. Ke pedazo de escritora!!!
Autor: BlueBrain
Viernes, 08 de diciembre de 2006 | 8:32
Muy buen cap?tulo! Los testeos me gustaron por lo bien despriptos que est?n, pareciera que uno los est? viendo. (Ignacio es un cuentero)
Viernes, 08 de diciembre de 2006 | 18:17
Gracias!!! jajaja... me alegro que les guste!!! Esta noche, o ma?ana la contin?o... ahora comenzar? a publicar dos veces por semana, en lo posible...
Autor: Aldair_88
Domingo, 10 de diciembre de 2006 | 9:08
Ke buen cap.!!! muy linda la tension entre Victor y Delfina, ke romance!!!

 

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