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S?bado, 02 de diciembre de 2006

Hey Pipol !! ¿Cómo andan? Espero que bien. Un nuevo capítulo comienza, para dejar a todos perplejos símplemente con su título... ¿se animan a leerlo?



Unas manos de mujer acariciaron su rostro, y Víctor no pudo resistirse y mirándola a esos ojos color miel, tan seguros de sí mismos, la besó apasionadamente, abrazándola fuertemente contra sí. Delfina le correspondió, y mientras le acariciaba el pelo le susurraba al oído...
- ¡¡Despertate Víctor!! ¡¡Es la última vez que te llamo!! ¡¡Y apagá el maldito celular!!
Diego se fue a desayunar dejando a su hermano bastante sobresaltado en la cama. Se dio vuelta y miró su celular sonando desaforadamente, producto de la alarma. La apagó. Aparentemente no la había escuchado, y su hermano lo despertó... A los gritos, pero lo despertó. Se cambió rápidamente, y bajo a desayunar, para ver a Diego enfrascado en su computadora portátil con el café en la mano, y Mónica, su madre, batiéndole el de él.
- Ya era hora de que apagaras ese celular -le dijo.
- Por una vez...
Víctor ni siquiera miró a su hermano, y cuando terminó su café, se dirigió al garage y depositó su mochila con los libros en el CC, y luego de abrir el portón, se fue. Diego se quedó pensando en la nada mientras bebía un sorbo de su taza. “Me parece que se está enamorando... ¿Víctor? Na... sólo juega...” meditó el joven “Espero que no sea nada serio”. Mientras, observaba la página web del Drifting Zone.
Llegó a la facultad, y vio el Golf azul que estaba estacionándose. Sin darse cuenta casi, aparcó rápidamente el Megane rojo Tijuana, y mientras se bajaba, Delfina cruzó al lado de él. Era lunes, el día que tenían la materia para la que debían hacer el dichoso trabajo. Él la observó y las miradas se cruzaron, pero no se dijeron nada. Ni una sonrisa siquiera.
Ya en la facultad, Delfina se sentó al lado de Nadia y Roxana, las dos chicas con las que más hablaba. Eran las únicas chicas en primer año de esa carrera, y por eso se estaban haciendo bastante amigas.
Mientras tanto, Víctor se sentó con Roberto. Le tiró una mirada de reojo y se entró a reir. El rubio lo miró entendiendo todo, y preguntó en vos baja:
- ¿Qué te dijo mi hermano?
- Que te controle ¿Qué te mandaste?
- ¡Nada! Está loco... -“No... Yo me estoy volviendo loco...”
La charla se interrumpió por la llegada del profesor, y el desarrollo de la cátedra. A todo esto, Delfina copiaba, asentía con la cabeza... pero estaba perdida. Un vago recuerdo ocupaba su cabeza, y la aislaba del mundo...

Él le pasó la mano por el rostro, pero no parecía la misma: estaba distante, preocupada... Pero sabía bien lo que le pasaba: Delfina estaba mirando al colectivo que pasaba cerca de su Golf, estacionado en la vereda.
- ¿No podés dejar de pensar en ese auto y prestarme atención a mí?
- Si estamos hablando...
- Sí, hablamos... Pero dudo que después recordés lo que te dije. Ya no me considerás lo mismo que antes. Sólo pensás en eso -señaló el VW.
- ¡Hey! ¡Más respeto por mi auto! -saltó la colorada.
- ¡Ves! ¡Tengo razón! ¡Ahora si me prestás atención!
- No llorés... te estás portando como un nene con un berrinche... -dijo ella más calmada.
- Está bien. Entonces hasta acá llegamos. Parece que te importa más tu auto que yo...

Su mano seguía tomando los apuntes que el profesor decía, hasta que éste dio la primer consigna del trabajo: investigación sobre diversos códigos, su historia, aplicación y bla, bla, bla... Nuevamente se distrajo. Copiaba de lo más tranquila y totalmente incosciente. Seguía pensando en esa tarde de febrero, hasta que escuchó el “hasta el miércoles” del profesor, y el ruido de las sillas de todos.
Juntó sus cosas mientras miraba la información sobre el trabajo. Era muchísimo. Tenían tres semanas para entregar un borrador de la información recaudada sobre tres códigos y dos programas. Suspiró y salió tranquilamente.
Víctor la miraba mientras Rober pensaba en qué le iba a decir a Diego sobre su hermano: ¿la verdad? sólo si quería enojar al corredor. En eso, mientras dilucidaba sobre qué hacer con los Camperetti, un amigo vino a hablarle para organizarse con el trabajo, cuando Víctor salió caminando por la otra puerta, en dirección a Delfina, que estaba parada afuera escribiendo un sms.
- Hola...
- Hola... -fue la respuesta.
- Delfina, me parece que vamos a tener que juntarnos para empezar a investigar.
- Sí, hay muchos datos que recopilar. Podemos venir a la biblioteca de acá, como paso inicial...
- Bueno. Yo mañana martes puedo como a las cinco. ¿Podés?
- No. Trabajo toda la tarde. -lo miró, él la miró. Se miraron. Y se quedaron así. El sonido del celular de la chica los arrió de nuevo hacia la charla previa.
- Okay... ¿El miércoles?
- Bueno. ¿A las cinco? A las cinco
Víctor le puso la mano en el hombro como saludándola, y se fue con Rober mientras sacaba un cigarrillo. Pasaron la mañana en las clases. Anabella no concurrió porque tuvo que viajar de urgencia a Rosario a buscar unos repuestos que iban a colocar en un auto.
Como a las doce, Del fue a subirse a su Golf, cuando Víctor se le apareció. Estaba muy diferente que antes. Tenía una sonrisa extraña que mostraba sus dientes blancos, y el cabello rubio que brillaba con el sol... los ojos marrones... había algo. Trató de no distraerse, de concentrarse. Se hicieron las y media y ella se fue. Debía ir al Drifting a testear un coche de urgencia.
Anabella la estaba esperando. El auto que debían probar era uno del TC, que iba a correr en el autódromo de Paraná, y los repuestos no generaban la potencia necesaria. Se cambiaron, comieron un sándwich brevemente, y se encaminaron al Isuzu, que las esperaba con el auto en la parte de atrás para llevarlas a la pista de pruebas...

En el camino, Delfina le contó todo a Anabella, que la miraba sonriente. “Ya me lo esperaba... Acá es donde empiezan a complicarse las cosas...” concluyó Ana, justo cuando llegaban al desvío de ruta donde se testeaban los autos...
- ¡A trabajar! -dijo, mientras el sol del mediodía partía el cielo en dos.

Nos vemos en el próximo artículo!!!!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

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S?bado, 02 de diciembre de 2006 | 17:01
AHHHHHHHHHHH!!!! Pero que cap?tulo!!! Sab?a que se estaban enamorando, esto cada vez se pone mejor!! Que imaginaci?n Trueno, te felicito
Autor: Aldair_88
S?bado, 02 de diciembre de 2006 | 17:39
Ay! Pero ke cap.?! No lo puedo creer, cuando empece a leer, dije ahh, ya la bes? y esta so?ando!!!!!!!!
S?bado, 02 de diciembre de 2006 | 18:42
Muchas gracias!! me alegro que les haya gustado!!! yo sabia que ese inicio era medio CHAN!!! :D:D:D:D
Autor: BlueBrain
Domingo, 03 de diciembre de 2006 | 8:42
Cada vez mejor la novela!!! ya me imginaba que se estaban enamorando. Trueno, definitivamente, debes dedicarte a escribir :f)
Autor: Aldair_88
Domingo, 03 de diciembre de 2006 | 9:10
ya sabia yo ke este cap. los iba a dejar a todos asombrados!!!!!!!!!!!!!
Autor: Kamus_99
Domingo, 03 de diciembre de 2006 | 9:37
Muy bueno el cap. La trama se pone cada vez m?s interesante, me gust? eso del sue?o,(se har? realidad???)
Domingo, 03 de diciembre de 2006 | 13:07
Ah, no se... no se... si les digo, van a perder el inter?s, y si no les digo se van a enojar... As? que no seeee... no seeee... jaajaja (Muchas gracias por sus comentarios positivos, gracias)
Mi?rcoles, 28 de marzo de 2007 | 0:49
yo si me krei lo del beso, espero poder ver un cap. donde se besen de verdad.

 

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