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S?bado, 07 de octubre de 2006

Hola pipol! Nuevo capítulo y mucho por delante!! Espero que les esté gustando la novela y gracias por todos los buenas comentarios, veo que "Running Hearts" está teniendo aceptación... Muchas gracias a los lectores...



El calor de Septiembre se hacía sentir, y la primavera acosaba. Delfina salió volando de su casa porque, como de costumbre, llegaba tarde a la primer clase del curso introductorio para la universidad. Le había pedido el auto a su padre, y al llegar estacionó el Golf en la calle que tiene la universidad para estacinamiento.
Cuando fue a cruzar, un imponente Chevrolet casi la chocó. Del le pidió mil disculpas al conductor, pero no supo quien era, por los vidrio polarizados. En eso, la ventana se bajó y una rubia sonriente le dijo:
- No te preocupés, nos pasa a todos...
Las jóvenes entablaron diálogo, e iniciaron una amena charla. Al día siguiente se volvieron a cruzar en el otro cursillo. Sin embargo, Delfina comenzó a concurrir a un profesor para que la ayudara a prepararse, y un día apareció la rui a del Chevrolet...
Así, comenzaron a hacerse amigas hasta que un día, Delfina decidió arriesgarse a ir a correr el auto. Y así lo hizo. Era un sábado a la noche de fines de octubre....
Detuvo el Golf en el medio de la ruta tras cerciorarse que nadie transitaba, y sacó arado el auto. Comenzó a acelerarlo al máximo de capacidad de una forma como nunca antes lo había hecho. 4500rpm entre cambio y cambio. 5000... 5500... no se animó a llevarlo a más... Ella sentía que el auto se apoderaba de su ser, sentía la libertad correr por sus venas. Pero no se dio cuenta de que un auto venía de frente.
Algo de un color claro y brillante pasó por su lado, derrapando abruptamente. Delfina apenas podía controlar el derrape de su auto, pero aún así no chocaron. Los autos frenaron un poco más lejos.
La chica miró el auto... era un Vectra... ¡Un Chevrolet Vectra color aguamarina! Igual que el de Anabella, la chica del curso. Ambas estacionaron los coches en la baquina y se bajaron para hablar...

- ¡Hey dame bola! -le importunó Ana a Delfina, que venía sentada a su lado, bastante abstraída.
- Perdón... estaba pensando en la nada... me colgué... sorry.
- Se nota guachita... ¿en qué pensabas?
El ruido de los neumáticos derrapar impidió que Delfina contestara rápido. Observó el tacómetro: 130 km/hr. Ana realmente estaba corriendo.
- ¿Porqué nunca corrés, Ana? -preguntó- ¿Por qué preferís ser copiloto?
- Ayayay... Mirá, desde que te conocí, siempre admiré ese fuego interior que tenés Delfi... -le respondió Ana- Yo no lo tengo. Y por eso, por más que derrape muy bien el auto, no me gusta hacerlo yo, o al menos, no es lo mismo que cuando voy como copiloto. Ahí siento no solo el auto sino también la energía del conductor, la forma en que éste se comunica con su coche... Y eso es para mi la libertad... de esa forma mi auto me conduce a mi...
Al cabo de unos minutos el imponente sedán se estacionó en la banquina, y Delfina se subió como conductora. Con ese auto había aprendido a controlar el derrape. Con ese Vectra, había aprendido a comunicarse con el coche... Pero eso no impedía que le gustara más su Golf. Sin embargo, aceleró camino de regreso, y derrapó en cada curva... Pero su mente estaba en otro lado...

Ella nunca hubiera esperado que alguien la encontrara tratando de correr su auto. Pero tenía que reconocer que de no haber sido por Anabella, nunca le hubiera ganado a Victor y su Megane Coupé... Después de esa noche, comenzaron a correr sus autos juntas, y Ana le enseñó a derrapar. Pronto se hicieron grandes amigas. Esa inexplicable pasión por los motores las unía...

Anabella dejó a su amiga en casa y se fue a dormir. Pasaron las salidas, las derrapadas, el calor de verano, la libertad horaria, y llegó el primer día en la universidad. Si bien las chicas tenían carreras diferentes había muchas materias que cursaban juntas, por lo que arreglaron para ir juntas.
Cuando llegaron vieron mucha gente (más que nada, hombres), pero eso no les llamó la atención... Comenzaron a caminar, y observaron a un muchacho que estaba de espaldas, fumando tranquilamente con un grupo de amigos. Las chicas comentaron lo bien parecido que era. Justo en eso, él se dio vuelta... Ellas se quedaron como piedra.
...jamás lo habrían esperado... el chico que estaba ahí, a punto de cursar con ellas era... era...

Otro final chan... jajaja... un capítulo raro, pero no por eso carente de carreras... si se quieren enterar de a quien vieron, van a tener que esperar al próximo capítulo!!! Espero sus comentarios!!! Hasta el próximo artículo!

Tags: literatura, historia, carreras, clandestinas, coches, velocidad

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S?bado, 07 de octubre de 2006 | 19:01
Muy bueno este cap?tulo, ?As? se conocieron las amigas?, muy bien redactado, te felicito :f)
S?bado, 07 de octubre de 2006 | 21:11
Gracias!!! Este cap?tulo tiene una ida y venida algo extra?a en los tiempos... para no aburrir al lector ?no? gracias por leer siempre...
Autor: Yivana
Lunes, 09 de octubre de 2006 | 8:17
Diox, como siempre est? estupendo. Me ha encantado la forma de conocerse las chicas y estoy deseando saber a quien se encontraron ^_^
Lunes, 09 de octubre de 2006 | 18:10
Gracias!!! ?No se te ocurre qui?n puede ser? ?Alguien tiene una idea?
Autor: Yivana
Martes, 10 de octubre de 2006 | 15:58
Si, me imagino quien es, pero queda mejor decir que estoy deseando saberlo ?no crees?
Martes, 10 de octubre de 2006 | 17:08
Si... es que la idea es que imaginen... de todas formas... falta poco para que se enteren qui?n es... muahahaha
S?bado, 24 de marzo de 2007 | 22:51
Muy bueno el kapitulo, kada vez mas emocionante la kosa eh?

 

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